La Copa del Mundo en Qatar: Soñando con salvar las divergencias del Golfo – Por Dr. James M. Dorsey (BESA)

RESUMEN: Estando la Copa del Mundo 2022 a solo dos años de jugarse en Qatar y ninguna resolución a la vista ante las divergencias que llevan ya casi tres años en el Golfo, funcionarios del gobierno, ejecutivos de la plana futbolista junto a expertos en el tema juegan con la idea de que el torneo pudiera servir como instrumento para romper el hielo en la disputa entre Qatar y sus detractores, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.

La idea de que la Copa del Mundo 2022 a jugarse en Qatar mejore o repare las relaciones en el Golfo tiene como base la ilusión de larga data de que el fútbol puede impulsar un inicio de eventos y por ende construir puentes, incluso si las partes no están del todo dispuestas o no pueden negociar una solución a sus diferencias.

Los deportes en general y el fútbol en particular solo han podido construir puentes políticos en entornos en los que el deporte es solo un punto de intersección en un proceso mucho más amplio y políticamente habilitado que de hecho ya se encuentra buscando diseñar algún tipo de acercamiento. Quizás el ejemplo más obvio es la diplomacia al estilo ping-pong entre Estados Unidos y China de comienzos de la década de los años 1970, que ayudó a diseñar el descongelamiento en las relaciones entre Washington y Pekín.

Lo que típicamente sucede es que el fútbol crea una sensación fugaz de unidad y calidez que se disipa rápidamente cuando las situaciones retornan a su estatus quo anterior de confrontación, violencia y de guerra. Esto es lo que sucedió en diciembre del año 1914 cuando Alemania y Gran Bretaña declararon un alto el fuego local para poder jugar un partido de fútbol (denominado la “tregua de Navidad”) y luego retornaron para combatir una guerra mundial durante cuatro años más.

También es la historia de iraquíes de todos los sectores regocijándose en las calles de Bagdad en el año 2007 luego que su país ganara la Copa Asiática de la AFC solo para volver días después a las luchas internas sectarias que continuarían durante muchos años.

El alimentar la ilusión de que la Copa del Mundo es potencialmente un factor central es el hecho que los Emiratos Árabes Unidos han buscado durante la última década, diseñar un retiro a los derechos de ser sede de la Copa del Mundo de Qatar.

A medida que los Emiratos Árabes Unidos intensifican su campaña, algunos prominentes emiratíes sugirieron que una rendición o el compartir tales derechos con otros estados del Golfo pudieran poner fin al boicot económico y diplomático de Qatar impuesto por sus detractores en el año 2017.

“Si la Copa del Mundo se marcha de Qatar, la crisis de Qatar finalizará… ya que la crisis es creada para escapar de esta”, dijo el ex-alto funcionario de seguridad de los Emiratos Árabes Unidos, Teniente General Dhahi Khalfan.

Cualquier impacto atenuante que la Copa del Mundo pudiera tener sobre las divergencias del Golfo equivaldría en el mejor de los casos a algo similar a un alto el fuego ocurrido en la Primera Guerra Mundial en 1914 o al sentido temporal de unidad en Irak.

La Copa del Mundo difícilmente ayudara a Arabia Saudita y a los Emiratos Árabes Unidos a salvar sus apariencias, dado que la querella fue diseñada para obligar a Qatar a someterse a los dictados de los dos estados. Esta tampoco resolverá ni contendrá lo que el Príncipe Heredero a la Corona de los Emiratos Árabes Unidos Muhammad bin Zayed ve como una amenaza existencial: el apoyo de Qatar al Islam político, su alianza con Turquía y la ayuda de Al-Jazeera como la red de canales de televisión libres.

El impredecible pudiera ser Joe Biden, quien parece ser (pendiente a aclaración de los resultados en varios estados) el ganador de las elecciones presidenciales estadounidenses del 2020. Como presidente, es muy probable que Biden sea menos protector y más crítico con el Príncipe Heredero a la Corona saudita Muhammad bin Salman, así como también con las intervenciones militares del Príncipe emiratí Muhammad y su políticamente represivo gobierno en casa.

Biden también puede que esté más inclinado a administrar la utilización que le prestará Arabia Saudita y en menor medida los Emiratos Árabes Unidos, al armamento fabricado por los Estados Unidos en la guerra contra Yemen.

La Copa del Mundo puede que desempeñe un papel en un entorno en el que los dos príncipes herederos buscaran adaptarse a una administración Biden. Tal situación hará reforzar la idea de que los deportes y el fútbol son útiles para construir puentes solo cuando las circunstancias y la voluntad política se inclinan hacia esa dirección.

 

El Dr. James M. Dorsey, miembro asociado sénior no-residente del Centro BESA, es investigador sénior en la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam en la Universidad Tecnológica Nanyang en Singapur y codirector del Instituto de Cultura Fan en la Universidad de Würzburg.

Comentarios

Recientes

spot_img

Artículos Relacionados

Donaciones

 

En “Hatzad Hasheni” seguimos produciendo contenidos verdaderos y confiables para que te sigas sintiendo orgulloso de lo que eres…

¡Ayúdanos ahora con tu donación!

¡Súmate al proyecto que modifica percepciones!

CLICK AQUI PARA DONAR

Gracias por donar en este importante proyecto de diplomacia publica.