La campaña de “Defensa Activa” israelí en Siria: La fase siguiente – Por Yaakov Lappin (BESA)

RESUMEN: La reciente decisión por parte de Teherán de intentar impulsar enfrentamientos directos con Israel resultó en una rotunda derrota cuando el 10 de mayo las FDI destruyeron 50 objetivos militares iraníes dentro de territorio sirio. A Irán se le ve ahora cambiando de dirección en su enfoque tradicional hacia sus agentes estados. Si bien parece renuente a movilizar a Hezbollah contra Israel ahora mismo y arriesgarse a librar una guerra regional a gran escala, continúa trabajando para asegurar una posición militar en Siria con el propósito de utilizarla para futuras agresiones. Israel debe mantener su flexibilidad y capacidad de respuesta para evitar la creación de un segundo frente macizo de misiles iraníes en la frontera norte.

A juzgar por los informes en los medios de comunicación internacionales, la campaña de Israel para mantener a Irán fuera de Siria ha entrado en una nueva fase.

En la fase anterior, Teherán inyectó sus propias fuerzas pertenecientes al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en Siria, donde procedieron a construir bases de aviones no tripulados (drones), misiles e infantería. La gran ambición de Irán es establecer bases navales y también bases de la fuerza aérea en suelo sirio. Además, este desea inundar el país con lanzadores de proyectiles junto a células terroristas que atacarían a Israel en un futuro cercano.

El esfuerzo inicial confrontó las persistentes y precisas contramedidas defensivas israelíes. Israel confió en sus avanzados servicios de inteligencia, combinado con su precisión en potencia de fuego, para destruir la creciente presencia militar de Irán en Siria.

En un esfuerzo por disuadir a Israel a que continúe con su campaña y forzarla a aceptar la presencia militar de Teherán en Siria, la Fuerza Quds del CGRI comenzó a atacar directamente a Israel, utilizando drones y lanzacohetes móviles montados en camiones. Esto representó un quiebre al patrón más antiguo de agresión iraní que era hacerlo a través de sus agentes estado (por ejemplo Hezbollah).

La confrontación terminó con una rotunda derrota para Irán cuando el 10 de mayo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) destruyeron más de 50 objetivos militares iraníes esparcidos por toda Siria. Las defensas aéreas israelíes también lidiaron con éxito con un bombardeo de cohetes iraníes sobre los Alturas del Golán.

La decisión de Irán de utilizar sus propias fuerzas para atacar directamente a Israel resultó ser un error estratégico: este expuso todo su arsenal activo iraní al poder de fuego israelí y le ahorró a Israel el tener que lidiar con los agentes de Irán. También subrayó la sólida cobertura de los servicios de inteligencia de Israel sobre el tema Siria. Israel utilizó el evento para enviarle un mensaje firme a Teherán sobre su disposición y capacidad de hacer cumplir sus puntos de no retorno en su propio patio trasero.

Un segundo mensaje fue enviado al régimen de Assad, que trató de derribar los aviones de combate israelíes el 10 de mayo utilizando una combinación de baterías de misiles tierra-aire (SA-5s, 17s y 22s). Todas las baterías que tomaron parte en un ataque contra aviones israelíes fueron destruidas. En total, más de la mitad de las defensas aéreas del régimen de Assad han sido destruidas por Israel en los últimos meses.

Sin embargo, tal como indican los últimos informes de los medios de comunicación internacionales, Teherán no ha tirado la toalla. Simplemente ha cambiado de tácticas. Irán todavía está tratando de establecer un punto de apoyo en Siria, pero ahora depende más de sus milicias, un desarrollo que marca un retorno al antiguo modelo de poder controlado por sus agentes estado.

Irán puede haber modificado su rumbo, pero la campaña defensiva de Israel parece estar respondiendo de la misma manera. A mediados de junio, según informes de los medios de comunicación internacionales, Israel realizó un importante ataque aéreo contra una base militar que albergaba a Katai’b Hezbollah, una milicia chiita iraquí respaldada por Irán. El ataque aéreo se produjo al este de Siria, cercano a la frontera con Irak. Este es el área donde Irán está tratando de construir un puente terrestre para unirlo directamente a Siria y el Líbano a través de Irak.

Según informes, decenas de milicianos murieron en el ataque. A principios de julio, según informes en los medios de comunicación, una explosión sacudió un depósito de armas perteneciente a una milicia respaldada por Irán en Daraa, al sur de Siria, donde el régimen de Assad participa en un gran esfuerzo para recuperar el área de los grupos rebeldes sunitas.

Vale la pena recordar que los líderes de las milicias patrocinadas por Irán han visitado, en los últimos meses el Líbano, donde Hezbollah les ha concedido giras por la frontera con Israel y han amenazado con participar en futuros combates contra Israel.

Mientras tanto, Israel todavía parece tener en la mira el tráfico de armas pesadas iraníes a través de Siria.

Según informes, un ataque aéreo sacudió el aeropuerto de Damasco a finales de junio contra una transferencia de misiles iraníes. Irán ha estado intentando utilizar a Siria durante años para transportar armas avanzadas a Hezbollah en el Líbano.

Recientemente, Irán intentó ensamblar bases de misiles en Siria y construir un nuevo arsenal dirigido contra Israel. Irán quiere que los nuevos misiles en Siria se unan a los 120.000 proyectiles de Hezbollah ya estacionados en el Líbano. Los funcionarios israelíes han declarado que no le permitirán a Irán convertir a Siria en un segundo Líbano. Tales declaraciones parecen estar respaldadas por acciones consistentes.

Una conclusión inicial que puede obtenerse de los recientes informes es que Irán está tratando de cambiar su modus operandi en Siria para evitar ser atacado por los israelíes, pero que estos esfuerzos no han sido nada exitosos.

Una segunda conclusión es que ahora Irán es reacio en activar a su agente Hezbollah contra Israel. En términos generales, Teherán parece disuadido en este momento a asumir un riesgo lo suficientemente grande como para provocar una guerra regional con Israel, pero aún desea construir una base militar en Siria para futuras agresiones.

Luego de las pérdidas sufridas en mayo, Irán parece estar más consciente de los riesgos que implica confrontar directamente a Israel y, por lo tanto, recurre a las milicias, así como también al tráfico de armas, para reducir riesgos. Pero continúa sus esfuerzos en apoderarse de Siria militarmente, queriendo decir que la amenaza a una confrontación más amplia no se ha esfumado en lo absoluto.

Los cálculos de Irán no pueden separarse de otros desarrollos estratégicos, tales como la cancelación del acuerdo nuclear por parte de la administración Trump, el descontento interno y los problemas económicos.

A pesar de las crecientes presiones, Irán ha señalado que se niega a retirarse a sus propias fronteras, lo que significa que el potencial a una escalada se mantiene.

La Fuerza Aérea de Israel (FAI) está a cargo de responder lo más rápido posible a las actividades de Irán. Las FAI han podido mantener un ritmo operacional muy alto junto a mostrar flexibilidad en su vigilancia a los intereses de seguridad de Israel en Siria.

Rusia, siendo este el socio principal de la coalición pro-Assad, parece haber aceptado a regañadientes las actividades de Israel a pesar de protestar en su contra y a pesar de las preocupaciones que el conflicto iraní-israelí pudiera salirse de control sin previo aviso. Ese escenario pudiese derrocar al régimen de Assad.

Las FAI han tenido que aprender a volar en la región de una manera que evada las considerables capacidades de los servicios de inteligencia rusos.

El creciente escuadrón F-35 israelí, ahora con 12 aviones a propulsión y la capacidad de la FAI para seguir mejorando sus antiguos aviones legacy F-16 y F-15, han significado que la superioridad aérea regional de Israel se ha mantenido hasta el momento frente a los crecientes desafíos.

La guerra siria parece estar llegando a su fin y Hezbollah está comenzando a retirar algunas de sus fuerzas de Siria y las está desplegando de nuevo en su frente sur contra Israel. Esto significa que Hezbollah muy pronto se verá menos alongado entre dos frentes.

Eso pudiera liberar recursos y hacer que Hezbollah se sienta más seguro sobre el provocar a Israel a corto y mediano plazo y responder a la campaña de bajo perfil por parte de Israel en Siria. Tal escenario, aunque no probable, debe tomarse en consideración, ya que representaría una desviación peligrosa del estatus quo.

Debido a la explosividad e inestabilidad inherentes de la región, Israel asume por sí mismo un riesgo calculado cada vez que implementa su campaña “Defensa Activa” en suelos del norte. Pero el riesgo de no actuar y permitir que el eje iraní construya libremente sus fuerzas, es mucho mayor.

Para Israel, el no actuar significaría confrontar dos frentes masivos de misiles iraníes en el Líbano y Siria, lo que representaría una amenaza intolerable para el frente interno y domestico de Israel.

La campaña de Israel no solo contiene la amenaza que acecha del norte. También sirve para recordarle continuamente el eje iraní de las propias capacidades evolutivas que posee Israel, reponiendo de esta manera el disuasivo israelí junto a mantener a raya una guerra a gran escala.

 

 

Yaakov Lappin es compañero investigador asociado en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat. Su especialización son las instituciones de defensa de Israel, los temas militares y el entorno estratégico del Medio Oriente.

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