Israel puede ser pieza clave geopolítica del Medio Oriente en el 2020 – Por Frank Musmar (BESA)

RESUMEN: La posición geográfica de Israel significa que debe mantenerse ágil y ejercer relaciones complejas con sus vecinos musulmanes a través de colaboraciones silenciosas y un uso inteligente de sus ventajas tecnológicas y económicas. En las últimas dos décadas, Israel ha descubierto yacimientos de gas en alta mar, comenzó una extensa desalinización del agua de mar y amplió dramáticamente las plataformas y misiones de su armada. Hace diez años, Israel dependía del gas natural enviado desde Egipto; Hoy día, Israel exporta gas natural hacia Egipto y Jordania.

La geopolítica del Medio Oriente está cambiando muy rápidamente y la competencia entre los actores más importantes se encuentra en apogeo. La región se extiende a lo largo de tres continentes siendo estos Asia, África y Europa, otorgándole una gran importancia geopolítica. El Medio Oriente se posesiona visualmente hacia el Mar Mediterráneo, el Mar Rojo, el Océano Índico y el Mar Negro. Contiene tres de las principales vías fluviales del mundo: el estrecho de Ormuz, el estrecho de Bab al-Mandeb y el Canal de Suez. El Medio Oriente también es el principal proveedor de petróleo del mundo y posee las mayores reservas de petróleo y de gas.

Para los Estados Unidos la seguridad de Israel es uno de los determinantes más críticos de sus posturas en el tema de seguridad del Medio Oriente a raíz de la llamada “Primavera Árabe”. Aunque Israel se encuentra totalmente separada de los cambios provocados por dichos alzamientos, puede que no ayude mucho sino que se vean afectados por estos. Dichos sucesos conmocionaron tanto a Jerusalén como a los demás actores regionales aunque, de hecho, ha podido hacerle frente a estos cambios.

El temor a Irán y sus ambiciones hegemónicas ha hecho que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos cooperen de una manera más importante con Israel y los Estados Unidos. Durante más de una década, el estado judío ha estado fortaleciendo vínculos con las monarquías del Golfo con las que no posee relaciones diplomáticas. Las opiniones estratégicas de Jerusalén respecto a las ambiciones regionales de Irán y las políticas estadounidenses durante la “Primavera Árabe” convergieron con las de Riad, las de los Emiratos Árabes Unidos y las de Bahréin. Los antiguos vínculos comerciales y de seguridad israelíes con el Golfo, que ahora son cada vez más visibles, parecen desarrollarse aún más (aunque una cooperación militar abierta sigue siendo algo muy improbable). Israel busca una cooperación activa con Egipto, Jordania y la Autoridad Palestina en el campo de la lucha contra el terrorismo.

El panorama actual en el Medio Oriente está atrayendo nuevas prioridades políticas al frente, en donde los estados árabes ya no cumplen totalmente con las demandas de los palestinos. Esos estados tienen sus propias preocupaciones muchísimo más inmediatas y el continuo conflicto entre Hamás y Fatah ha socavado los esfuerzos palestinos para solicitar una asistencia árabe. Algunos estados árabes han comenzado a reconocer abiertamente el derecho del pueblo judío a su patria ancestral.

Si bien la ubicación de Turquía generalmente es vista como una ventaja significativa en las esferas energéticas, ya que los países vecinos requieren su colaboración para transportar petróleo y gas natural a través de proyectos económicamente viables, los conflictos políticos, económicos y militares entre estos mismos actores globales y regionales no solo obstaculizan el desarrollo de rutas de transporte de energía, sino que presentan un importante desafío en el área de política exterior para Ankara, que tradicionalmente ha tratado de mantener un equilibrio muy cuidadoso en sus relaciones con Occidente y Rusia.

El descubrimiento de reservas de gas en el Mediterráneo oriental ha sido recibido con entusiasmo debido a su impacto potencial en el equilibrio económico, geopolítico y político de la región. Las nuevas reservas podrían tener un efecto positivo significativo en la estrategia de diversificación del gas en Europa, permitiendo a los países de la Unión Europea alcanzar su objetivo de larga data de reducir significativamente su dependencia a las importaciones de gas natural desde Rusia.

En diciembre, 2017 Chipre, Israel, Italia y Grecia firmaron un memorando de entendimiento “para explorar la posibilidad de la construcción de un gasoducto natural que una [el] campo Leviatán con los mercados europeos”. La Comisión Europea (CE) ha etiquetado el proyecto de técnicamente factible y económicamente viable, afirmando que “apoya firmemente” el proyecto.

En diciembre del 2018, en una reunión en Beer Sheva, los líderes de Grecia, Chipre e Israel dijeron oficialmente que estaban listos para firmar un acuerdo inter-gubernamental sobre el proyecto del oleoducto East-Med. El embajador estadounidense en Israel David Friedman, quien estuvo presente en la reunión, calificó el proyecto “de gran importancia para la estabilidad y prosperidad del Medio Oriente y Europa”. Si el proyecto se concreta, Israel puede eventualmente convertirse en un centro energético regional – un cambio significativo en su histórica postura geopolítica.

 

El Dr. Frank Musmar es especialista en el tema gerencia del desempeño financiero.

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