¿Israel debe desalojar a la ONU de la montaña del Mal Consejo? – Por Nadav Shragai (Israel Hayom)

En el bello barrio de Armón Ha-Natziv, en una colina con vistas espectaculares, en donde vivieron cinco comisionados británicos, se encuentra un palacio que está bajo el control de las Naciones Unidas desde hace 68 años • Ahora Israel sopesa “represalias”, en vista de la línea hostil de la organización, centrándose en examinar la legalidad de tal residencia • La historia de un palacio en Jerusalén.

En su libro “Ciudad, Piedra y Cielo”, el escritor Yehuda Haezraji no logra ocultar sus intensos celos hacia el Alto Comisionado Británico, por estar “atrapado en el lugar más fantástico del mundo.  Estableció allí un palacio y cada mañana cuando se despierta y abre los ojos puede ver, a través de las ventanas del palacio, los más majestuosos paisajes y los lugares más santos en todo el mundo como si fueran suyos”.

Incluso el gobierno israelí encabezado por Levi Eshkol, que dirigió un encendido debate contra la ONU sobre la legalidad de su base en Armón Ha-Natziv, estaba celoso de las Naciones Unidas, que heredó de manos de los británicos la residencia permanente en el palacio.

En los años 70’ el gobierno sopeso una idea, mover la residencia del Presidente de Israel a un palacio que detenta una muestra arquitectónica sensacional con un mosaico de jardines muy bien diseñados. Antes de la asunción de Reuven Rivlin como Presidente del país, nuevamente se pensó en transferir la casa del Presidente de Israel hacia Armón Ha-Natziv, más precisamente: hacia la colina de la antena cercana, que forma parte del complejo del palacio. La idea fue presentada al Primer Ministro Netanyahu y el Presidente Rivlin quienes no rechazaron la idea, aunque los profesionales ligados al tema y que midieron el asunto frenaron la posibilidad por diversas razones.

Desde que los británicos entregaron el Palacio del Comisionado (Armón Ha-Natziv) a la ONU en 1948, “fluyeron” por los pasillos de las organizaciones de la ONU cientos de resoluciones anti-Israel. La inclinación  de las Naciones Unidas contra Israel es tan evidente que incluso el saliente secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, reconoció hace tan sólo unas semanas “las consideraciones erróneas y sesgadas” contra Israel por parte de las Naciones Unidas.

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Ahora, tras la contundente decisión del Consejo de Seguridad sobre la cuestión de los asentamientos, Israel considera si ha llegado el momento y cómo actuar para sacar del Palacio del Alto Comisionado (Armón Ha-Natziv) a las Naciones Unidas para devolverlo al sucesor legal del mandato británico (Israel) que culminó, como bien sabemos, hace más de 68 años.

Una serie de investigaciones se están realizando entre bastidores. Material clasificado fue entregado a las autoridades del gobierno. La ONG Regavim preparó un grueso expediente sobre el tema. Zeev Elkin, Ministro de Asuntos de Jerusalén, le dijo oficialmente a este diario que “hay lugar para reconsiderar la condición de las Naciones Unidas en Armón Ha-Natziv”.

Elkin reveló que como ministro a cargo de los sitios del patrimonio nacional le ha pedido a su oficina averiguar “¿Qué justificación jurídica y que régimen jurídico sustenta la presencia de la ONU allí? No estoy seguro que esta clase de tema está regulado”, afirmó Elkin. “Hay un buen número de preguntas y preocupaciones, y el hecho que esta organización trabaja de manera feroz, injusta y sesgada en contra de nosotros – nos lleva a examinar las medidas contra ellos. La exclusión de ellos de Armón Ha-Natziv en el marco de la ley, por supuesto, es definitivamente una posibilidad”.

Al menos otros dos ministros del gobierno apoyan la idea, y al parecer esta semana se dio la “salva de lanzamiento” para comenzar una campaña para alejar a la ONU de Armón Ha-Natziv, en el marco de una consulta parlamentaria enviada al Ministro de Finanzas Moshé Kajlón. La persona que realizo la pregunta fue el diputado Betzalel Smutrich del partido Beit Hayehudi, quien preguntó: “¿En virtud de cual acuerdo la ONU controla terrenos estatales en Armón Ha-Natziv? ¿Desde cuándo hay un acuerdo y hasta cuando es válido? ¿Se excedieron los límites de terreno incluido en el acuerdo, y si todas las construcciones del edificio de la sede de las Naciones Unidas se han realizado de acuerdo a las órdenes legales?”.

La carpeta “Armón Ha-Natziv” contiene un material histórico fascinante – y se utilizarán muy pronto por todos aquellos que deseen hacer alarde de la espada de la evacuación “de las colonias ilegales de las Naciones Unidas” en Armón Ha-Natziv.

La ONG Regavim es la primera que ha preparado una carpeta con hechos ordenadas sobre el tema. Una primera revisión de los libros de referencia, recortes de periódicos y archivos de los Archivos del Estado en relación con el Armón, revela la profundidad de la gran crisis que se produjo entre la ONU e Israel inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días en relación con el futuro de Armón Ha-Natziv.

Cuando estalló la guerra…

He aquí una introducción histórica, breve y precisa de esa misma crisis: En 1928 las autoridades del Mandato Británico compró un terreno en Jebel Mukaber para la construcción de una casa de gobierno central en “Palestina”. El arquitecto Austen Harrison diseñó un hermoso y único edificio que fue inaugurado cinco años más tarde en un complejo diseñado con jardines y que cubre un área de 65 acres. Los Altos Comisionados: Wauchope, McMichael, Vereker y Cunningham vivieron en el palacio y al final del mandato británico entregaron el edificio a la Cruz Roja.

Durante la Guerra de la Independencia se produjeron feroces batallas en el lugar. Moshé Dayan, que era el comandante de la zona de Jerusalén, registró notables fracasos en su carrera como comandante militar. El intento de conquistar el centro de la montaña del palacio, un intento sin éxito, por parte de la brigada Etzioni causo muchas bajas israelíes: 14 muertos, 24 heridos y 10 capturados.

A principios de septiembre de 1948, se llegó a un acuerdo sobre la desmilitarización de la región y las posiciones árabes e israelíes que estaban ubicadas allí fueron desmanteladas. Un mes más tarde, el edificio fue donado a las Naciones Unidas y los observadores de la organización se ubicaron en dicha residencia para monitorear el Acuerdo de Armisticio entre Israel y Jordania.

Armón Ha-Natziv fue también el lugar en donde se desató la Guerra de los Seis Días, la misma que dentro de pocos meses se conmemorarán los 50 años. La tarde del 5 de junio 1967 tomó la Unidad de Reconocimiento de la Legión Jordana la azotea de Armón Ha-Natziv. Los miembros de la unidad comenzaron a avanzar hacia el oeste, con el fin de conquistar el barrio de Talpiot en Israel.

La contra-ofensiva israelí contra el palacio tuvo lugar dos horas más tarde. Una fuerza de varios tanques y una patrulla lograron expulsar a los jordanos ​​del edificio. Los observadores de la ONU, dirigidos por el general Odd Bull, fueron encontrados escondidos en una habitación y fueron evacuados a uno de los hoteles en el oeste de la ciudad. Todos los trabajadores árabes fueron trasladados a una prisión dentro de Israel.

Incluso durante el momento más álgido de la guerra, el Secretario General de la ONU, U-Thant, exigió que Israel permita el regreso de los observadores de la ONU para restaurar su control sobre el palacio. El 9 de junio el Consejo de Seguridad de la ONU le exigió categóricamente lo mismo a Israel, y el 12 de ese mes U-Thant le exigió a Levi Eshkol que le contestase en dos días. Dos semanas más tarde, el gobierno decidió no entregar el palacio a las Naciones Unidas, pero después de discusiones airadas y un intercambio de cartas enojadas se modificó la decisión.

El gobierno permitió el retorno del General Odd Bull y su equipo pero no para cumplir su misión anterior sino para actuar en la supervisión del alto el fuego después de seis días de combates.

Revisando la carpeta de los Archivos del Estado sabemos que por aquellos días se preparó un contrato de alquiler para las Naciones Unidas, de forma gratuita, sobre un área de 44 acres. El acuerdo estipula que el gobierno puede poner fin al acuerdo con una antelación razonable. Pocos días después de la guerra todavía se registraron una serie de manifestaciones de figuras públicas y poetas en contra de la entrega de Armón Ha-Natziv.

El poeta Isaac Shalev y el Juez del Tribunal Supremo de Justicia Benjamin Halevi (mientras servía) se expresaron con palabras duras acerca del tema. También en la Knesset se expresaron en contra de la entrega del palacio a las Naciones Unidas, aunque en el plazo de dos meses de contactos diplomáticos, el ejército israelí abandonó sus posiciones en Armón Ha-Natziv, por lo que funcionarios de la ONU volvieron al sitio y la nueva-vieja bandera fue levantada en el techo.

¿Permisos adicionales?

Estos detalles, aparentemente tediosos, son relevantes hoy en día, 50 años más tarde, porque están en medio de una investigación judicial que ya ha comenzado sobre la posibilidad del desalojo del palacio del Alto Comisionado. Por otra parte, el acuerdo que se había preparado para la ONU, tampoco fue firmado. En su lugar se dibujaron mapas y se intercambiaron cartas. El mapa se ha convertido en un punto de contención entre Israel y la ONU.

En una fecha desconocida, posiblemente para finales de los 60’ o principios de los años 70’, aumentó el terreno en posesión de las Naciones Unidas en Armón Ha-Natziv, de manera significativo, especialmente por el este, de 44,6 acres de 77,5 acres. Una de las cuestiones que se está examinando ahora es si este agregado en la construcción se realizó con los permisos correspondientes.

Lo que está claro es que se trataba de terrenos nacionales. La ONU no compró la tierra. De hecho, la ONU ha recibido un regalo por parte del gobierno israelí, por tiempo indefinido. Ahora se examina la cuestión sobre si la boca que ya entregado el terreno puede ahora también prohibir la presencia de la organización.

Un pregunta no menos importante, que presentó el Ministerio de Asuntos Exteriores, en relación con el papel del personal de las Naciones Unidas sobre el sitio. La aceptación de Israel en 1967 sobre la presencia de la ONU en el palacio se dio con el fin de vigilar el cumplimiento del alto el fuego con los tres países que lucharon contra Israel durante la Guerra de los Seis Días: Jordania, Egipto y Siria.

El control del alto el fuego frente a estos tres países ya no es relevante en la actualidad. En el frente de Egipto y Jordania se han alcanzado tratados de paz, y en Siria se lleva a cabo una guerra total. Aparentemente, dice Elkin y otros ministros en el gobierno, estos cambios geopolíticos son suficientes para obviar la necesidad de la presencia de las Naciones Unidas en Armón Ha-Natziv.

Una planificación a largo plazo

El veterano periodista Danny Rubinstein sirvió como soldado en el frente de Armón Ha-Natziv durante la Guerra de los Seis Días. Cuando visitó el lugar más tarde, Rubinstein se impresionó que exista una base para las reivindicaciones de arquitecto David Kroyanker, que ha documentado los paisajes construidos de Jerusalén, ya que el que construyó esta estructura en el área de unos 65 acres, fue prevista para permanecer en Israel por muchos años. Los funcionarios públicos del mandato probablemente no pensaron que Palestina – la Tierra de Israel, no sería parte del Imperio Británico 15 años después de terminar la construcción del sitio.

El enorme bosque de los alrededores del palacio y los jardines ocultan actualmente un poco las vistas únicas que se pueden ver desde allí. En un día claro se puede observar desde el palacio, las montañas de Moab y el Mar Muerto, las afueras de Amman y por supuesto los lugares más cercanos: los muros de Jerusalén, el Monte del Templo y los barrios que rodean la ciudad vieja.

Al lado se construyó el barrio conocido como “Talpiot Mizraj” o con otro nombre: el barrio de Armón Ha-Natziv con su famoso paseo, que últimamente ocupó un lugar en los titulares por el atentado con un camión ocurrido allí (en donde atropellaron y asesinaron a 4 soldados). Enfrente se encuentra Jabal Mukaber (nombre hebreo: La montaña poderosa).

Las colinas de Armón Ha-Natziv son también conocidas como la Colina del Mal Consejo. El nombre proviene de la tradición cristiana, que vincula la montaña con el lugar en donde se ubicaba la casa del sumo sacerdote, con quien consultaron los sacerdotes sobre la necesidad de entregar a Jesús a los romanos, durante el período del Segundo Templo.

En mayo de 1990, el Comité de Nombres del Gobierno decidió reconocer a la Colina del Mal Consejo, o Armón Ha-Natziv, con un nuevo nombre: Har Etzel, por el nombre del Río Etzel que rodea las montañas al norte. El nombre es una profecía del fin de los días del profeta Zacarías. Yehuda Ziv, un miembro del Comité de Nombres del Gobierno dijo que la identificación de la colina del Mal Consejo se trasladó en el pasado desde la colina de Abu Tor a la de Armón Ha-Natziv y esto como una insinuación negativa por los Malos Consejos de la ONU.

Las tradiciones y leyendas judías dicen que el lugar donde está construida Armón Ha-Natziv, Abraham vio por primera vez la tierra de Moriah, ya que venía desde el sur, cuando llegó a sacrificar a su hijo Isaac. Los peregrinos que documentaron sus viajes a Israel siglos atrás también marcaron este lugar como el punto desde que, por primera vez, Abraham observó el Monte Moriah.

¿De quién es este burro?

Armón Ha-Natziv ganó un lugar de honor también en las descripciones de los escritores. Amos Oz describe en su libro, la “Colina del Mal Consejo”, las fiestas de dignatarios que se celebraron allí. Yehuda Haezraji nos recordó este lugar en sus libros, al igual que el autor Hanoj Bartov, que luchó y fue herido allí en 1948.

Muchos de los que visitaron el palacio en su apogeo describen el salón de baile, con su gran chimenea revestida de cerámica de colores azulejos de Armenia, así como las arañas de cristal que cuelgan de sus techos; con fotos de los reyes de Inglaterra mirando desde las paredes y, por supuesto, la melodía de la orquesta que tocaba para alegría de los asistentes.

Danny Rubinstein, un erudito de la época, contó sobre la conversación que tuvo lugar en el salón de baile del palacio del gobernador entre Magnes, un rabino reformista pacifista que sirvió como el primer presidente de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y el Halil Al-Sakakini, educador, lingüista y un autor importante entre los árabes en Israel. Magnes le presentó a Sakakini un pedido para apoyar el establecimiento de un estado binacional en Israel, y trató de enrolarlo en sus esfuerzos para llegar a un entendimiento entre los judíos y los árabes. Sakakini le respondió que… en lugar de una respuesta le ofrecería un cuento: “Se trata de un árabe que montaba un burro en el desierto. Por el camino vio a caminante que iba con dificultad y le ofreció subirse con él sobre el burro.

El hombre aceptó de buena gana y después de una distancia, le dijo el dueño del burro que cree que la carga es demasiado pesada para su burro. No importa, le dijo el dueño del burro. Después de otro rato, el hombre volvió a repetir: ¡Nuestro burro apenas se mueve! En ese mismo momento se detuvo el dueño del burro y le dijo al hombre: ¡Ahora te pido que te bajes y camines!

¿Por qué ocurrió esto? Debido a que la primera vez el hombre le dijo: ‘Tu burro’, pero la segunda vez dijo: “Nuestro burro” pero una tercera vez hubiese dicho: “Mi burro””. Magnes, cuenta Rubinstein, no necesitaba más explicaciones sobre la fábula.

Si se utiliza la analogía del burro de Al-Sakakini, la ONU se refiere a la cresta del palacio del gobernador y el palacio donde se ubicaron los Comisionados Británicos como “su burro”, y ha sido así durante 68 años, por lo que no tienen ninguna prisa para irse a ninguna parte. La única vez que la ONU ha sido prohibida para entrar al palacio fue durante la Guerra de los Seis Días y una fuerte presión internacional los devolvió allí.

Los nuevos intentos para alejarlos se toparán con una oposición y una presión internacional. Sin embargo, es posible que la elevación del tema pueda llegar a moderar un poco la dura línea anti-israelí que la organización ha estado adoptando durante años.

 

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