Irán y los talibanes: ¿Alianza táctica? – Por Farhad Rezaei

RESUMEN: Irán y los talibanes han tenido sus épocas de altibajos por mucho tiempo. En 1998, los dos bandos casi que llegaron a enfrentarse directamente cuando las fuerzas talibanes asesinaron a diplomáticos iraníes, aunque el incidente terminó sin conflictos mayores. Sin embargo, la invasión a Afganistán por Estados Unidos en el 2001, el temor a un ISIS que reemerja en Afganistán y los problemas presentados por el agua han llevado a Teherán a aumentar su compromiso con los talibanes. Esta alianza táctica le permitirá a Irán expandir aún más su influencia en Afganistán.

Foto: Afganos expulsados ​​de sus aldeas por los talibanes, fotografía del especialista del ejército estadounidense Christopher Baker vía el Departamento de Defensa de los Estados Unidos

Irán ha tenido contactos secretos con los talibanes, el grupo terrorista más peligroso en Afganistán durante muchos años. Pero recientemente Ali Shamkhani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN) de Irán hizo pública la relación, afirmando que se realizaron contactos con el objetivo de “restringir los problemas de seguridad dentro de Afganistán”.

El anuncio llegó como una sorpresa no porque el público desconociese las relaciones secretas de Irán con los talibanes, sino porque Teherán siempre ha tratado de mantener en ‘secreto abierto’ sus lazos con los grupos terroristas en un intento por mantener una negación plausible. ¿Por qué Teherán decidió hacer ahora pública su conexión con los talibanes?

Una revisión a la historia de la relación puede que ayude a explicar el pensamiento de los mullah. Las relaciones entre Irán y los talibanes han tenido sus altibajos. Durante el período de gobierno Talibán, Irán vio al grupo como una amenaza a sus intereses. Las dos partes casi llegaron a enfrentarse directamente en septiembre, 1998 cuando las fuerzas de los talibanes secuestraron y asesinaron a 9 diplomáticos iraníes y a un periodista en el consulado iraní en Mazar-i-Sharif. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) prometió venganza y se preparó para lanzar un ataque total. Pero la crisis terminó sin producirse un enfrentamiento importante, tal vez debido al temor de que Islamabad tomaría represalias en apoyo a los talibanes o que Afganistán pudiera muy bien convertirse en arenas movedizas para las fuerzas iraníes similar a la experimentada por la Unión Soviética en 1979-89.

La operación militar dirigida por Estados Unidos en el 2001, que llevó al colapso del gobierno Talibán, condujo al liderazgo iraní a reconsiderar sus primeros cálculos y recalibrar su enfoque. Esta operación le dio la bienvenida a altos personajes talibanes que escaparon hacia Irán (por ejemplo, Abdul Qayum Zakir y el Mullah Naim Barich) y comenzó a brindarle apoyo a los combatientes talibanes.

Mientras los dos bandos se encuentran en diferentes extremos del espectro religioso, Teherán ve a los talibanes como un punto de influencia útil en contra de los Estados Unidos. La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (FIAS), una fuerza de la OTAN compuesta por tropas estadounidenses, británicas, canadienses y demás, fue creada por la ONU en el año 2002 y le fue asignada la tarea de entrenar al novato ejército afgano y proteger al gobierno de Hamid Karzai y a su sucesor Ashraf Ghani. El régimen iraní observó a la FIAS con preocupación, ya que temía que Estados Unidos pudiera utilizar Afganistán como una base desde la cual lanzar un ataque enérgico contra Irán. La insurgencia talibán fue vista por Teherán como una herramienta con la cual mantener en vilo a las fuerzas estadounidenses.

Para ayudar en la lucha de los talibanes contra la FIAS, Irán permitió al grupo terrorista afgano abrir una oficina en Teherán e invitó a sus líderes a asistir a una Conferencia Internacional de Unidad Islámica de dos días de duración organizada por el Foro Mundial para la Proximidad de las Escuelas Islámicas de Pensamiento en Teherán.

El apoyo de Irán a los talibanes no terminó incluso cuando el anterior presidente Barack Obama le aseguró a los mullah que la opción militar ya no era política oficial de los estadounidenses hacia Irán. Los informes de los servicios de inteligencia indican que el apoyo militar y financiero por parte de Teherán a los talibanes se ha intensificado desde ese entonces. Funcionarios del ejército afgano han acusado a la Guardia Revolucionaria de proveer apoyo militar, financiero y logístico al grupo terrorista, tanto que el apoyo de Teherán permitió a los talibanes capturar distritos al oeste de Afganistán, incluyendo las provincias de Farah y Ghor y el distrito Taywara. También existen informes que indican que agentes de las Fuerzas Quds tenían “presencia física” en el área de Ghor lo que ayudó a los combatientes talibanes en su ofensiva contra el gobierno central.

Combatir a la FIAS fue solo uno de los objetivos de las Fuerzas Quds en Afganistán. El contrabando de drogas desde Afganistán a Irán ha sido un negocio altamente rentable para las Fuerzas Quds, conocida por sus amplios vínculos con los cárteles de la droga en Sudamérica. En el 2012, el Departamento de Hacienda de los Estados Unidos señaló al General Gholamreza Baghbani, jefe de las Fuerzas Quds en la oficina Zahedan, como narcotraficante. El documento del DOT señaló que a cambio de los negocios iraníes, los traficantes afganos trasladaron armamento a los talibanes.

Dejando de lado los incentivos financieros, el surgimiento de ISIS en Afganistán, especialmente en las provincias que bordean Irán, tales como Herat, Farah y Nimruz, hizo sacudir al régimen iraní, lo que llevó al liderazgo a incrementar su compromiso con los talibanes. A diferencia de Al Qaeda y los talibanes más moldeables, el grupo ISIS anti-chiita y mucho más radical representa una verdadera amenaza a los intereses de Irán en Afganistán. Proveer un mejor entrenamiento a los talibanes no fue solo una forma de socavar a la (FIAS) liderada por Estados Unidos, sino también una barrera para un nuevo califato de ISIS a lo largo de la frontera afgana.

Varios informes indican que el CGRI creó un campo de entrenamiento en la provincia de Jorasán del Sur (Jorasán Jonobi) con el propósito de entrenar a combatientes talibanes, proveyéndoles con armamento y explosivos. Se dice que la Fundación de Ayuda del Imán Jomeini (Komite Emdad Imam Jomeini) en la misma provincia está donando una cantidad incalculable de capital al grupo terrorista, además de pedir voluntarios para que combatan junto a las fuerzas talibanes.

Algunos observadores han vinculado directamente mejoras en el desempeño de los talibanes y la consiguiente incapacidad de ISIS para establecer una sólida presencia en Afganistán, con el apoyo de Irán. Desde mediados del 2017, las fuerzas talibanes e ISIS se han enfrentado regularmente en la provincia oriental de Nangarhar donde los talibanes derrotan fácilmente a ISIS gracias al apoyo militar que estos han recibido de las Fuerzas Quds iraníes. Tal como lo dijo un comentarista, “la escala, calidad y duración del entrenamiento no tiene precedentes y marca no solo un cambio en la guerra de los agentes-estado entre Estados Unidos e Irán en Afganistán, sino también un cambio potencial en la capacidad y voluntad de Irán para afectar el resultado de la guerra afgana”.

Otros comentaristas han señalado que el respaldo de Irán a los ataques de los talibanes contra las fuerzas del gobierno tenía relación a los problemas originados del agua. Irán ha estado intentando permitirle a los talibanes que desestimen los proyectos energéticos que actualmente se encuentran en construcción, tales como la central hidroeléctrica Poze Lich en Ghor y las represas Bakhshabad y Salma en la provincia vecina de Farah y Herat, respectivamente. La construcción de estas represas, que impulsarían enormemente los suministros locales de agua y energía, no es aceptable para Irán. El 5 de julio, 2017 el Presidente Hassan Rouhani declaró que Irán “no puede permanecer indiferente ante el tema de las [represas de agua], que perjudicará nuestro medio ambiente”. Según Rouhani, “la construcción de varias represas en Afganistán afectara a las provincias de Jorasán y Sistan-Baluchistán” y Teherán” no va a permanecer de brazos cruzados”.

Cabe destacar que la divulgación por parte de Irán de sus lazos con los talibanes se produjo días después de que aparecieran informes sobre las conversaciones entre los Estados Unidos y los talibanes sobre propuestas a un alto el fuego en Afganistán. Irán le está enviando un mensaje a Washington y a Kabul de que si sus preocupaciones no son atendidas, este puede sabotear cualquier intento de paz permanente en Afganistán. Muy ciertamente, dados los vínculos de Irán con los talibanes y los nuevos acuerdos regionales (es decir, la decisión de Trump de retirar la mitad de las fuerzas estadounidenses de Afganistán), Irán podrá ampliar aún más su influencia política, económica y sectaria dentro de ese país.

 

El Dr. Farhad Rezaei es miembro de la Asociación de Estudios del Medio Oriente y África (AEMOA) en Washington, DC y coautor del libro ‘Irán, Israel y los Estados Unidos: La política de contrarrestar la proliferación de inteligencia (Rowman & Littlefield, NY). @Farhadrezaeii

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