Irán tras bastidores durante la Segunda Guerra Israel-Líbano – Por Raphael Ofek y Pesach Malovany (BESA)

Resumen: Este escrito da a conocer nuevas perspectivas sobre las razones del estallido de la Segunda Guerra del Líbano contra Hezbollah en el año 2006.

Los incidentes que generalmente ocurren en la frontera Israel-Líbano en referencia a Hezbollah ocasionalmente plantean la pregunta de si Irán también se encuentra presente e involucrado en el lugar. Esta es una pregunta muy importante ya que Teherán parece haber hecho todo lo posible para operar tras bastidores junto a Hezbollah contra Israel con el objetivo de desviar la atención de los países en Occidente que exigen contener el programa nuclear militar de Irán.

Si bien Irán afirma que su programa nuclear es solo para “propósitos pacíficos”, este ha evitado declararle a la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica) su inicio de proyectos con intención nuclear. Al hacerlo, Irán violó su compromiso con la AIEA y actuó en contra del TNP (Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares). La crisis de Irán con la AIEA y los países en Occidente alcanzó su punto máximo en el año 2005, cuando comenzó a temer la posibilidad de que pudiera decidirse realizar una acción militar estadounidense en su contra.

La tesis de este estudio, en el cual se afirma que las actividades tras bastidores iraníes en la Segunda Guerra del Líbano tenían como objetivo disuadir un ataque a su programa nuclear, estas se basan en gran medida en declaraciones hechas abiertamente a los medios de comunicación por altos miembros del liderazgo iraní y de Hezbollah.

En cuanto a lo que está sucediendo hoy respecto al programa nuclear iraní y las actividades de Hezbollah, existe una fuerte similitud entre la actual situación y la situación del cuadrilátero hostil del 2006: Irán y Hezbollah contra Estados Unidos e Israel.

Introducción

Tras la revolución de Jomeini en 1979, el principal objetivo del régimen de Teherán, además de asegurar su supervivencia, era convertir a Irán en una potencia regional bajo la estandarte islámica chiita. Con ese objetivo en mente, Irán ha ido tras la búsqueda de un programa de armas nucleares y al mismo tiempo, ha establecido y operado milicias chiitas a lo largo y ancho del Medio Oriente, con énfasis en la organización Hezbollah en el Líbano.

Hezbollah fue fundado en 1982 luego de la Operación “Paz para Galilea” israelí. Desde el día de su creación, Hezbollah ha visto al Estado de Israel como el enemigo que debe ser expulsado del Líbano y si es posible, destruido. En vísperas de la Segunda Guerra del Líbano en el año 2006, Hezbollah llegó a la cima de su poder como una organización militar regular y continúa gobernando el sur del Líbano hasta el día de hoy.

Este estudio presentará amplias evidencias de que Irán estuvo detrás de la creación de Hezbollah junto a su apoyo durante toda su existencia. Este financió a la organización, la equipó con armas y entrenó a sus partidarios. Es muy significativo que los actos terroristas cometidos por Hezbollah fueron coordinados y llevados a cabo en plena cooperación con el régimen de Teherán.

La Segunda Guerra del Líbano estalló luego que dos soldados israelíes de las FDI, Ehud Goldwasser y Eldad Regev, fueron secuestrados y asesinados por terroristas de Hezbollah en la frontera libanesa el día 12 de julio, 2006. Este no fue el primer incidente de este tipo realizado por Hezbollah. El 7 de octubre, 2000 es decir, varios meses después de que las FDI abandonaran el Líbano, Hezbollah secuestró y asesinó a tres soldados en el Monte Dov: Beny Avraham, Adi Avitan y Omar Souad. La organización devolvió sus cuerpos a Israel en un acuerdo de intercambio pactado cuatro años después, pero continuó intentando secuestrar a soldados israelíes en otras ocasiones, tanto antes como después de completado el intercambio.

Algunos afirmaron en ese momento, sin ningún tipo de pruebas, que los secuestros y asesinatos ocurridos en julio del 2006 fueron arreglados previamente por Irán y Hezbollah. Estos alegaron que Irán buscó desviar la atención mundial de la Resolución 1696 dictada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que debía ser adoptada el mismo mes, el día 31 de julio. Esta resolución aprobó las demandas de la AIEA para que Teherán suspenda en su totalidad sus actividades nucleares que puedan ser utilizadas para producir material fisible para la fabricación y obtención de armas nucleares. Estas actividades incluyeron el enriquecimiento de uranio y la producción de plutonio mediante el reprocesamiento de combustible nuclear irradiado dentro de un reactor nuclear.

El programa nuclear iraní tropezó con muchas dificultades a comienzos del siglo 21, especialmente en los años 2002-2003. Durante ese período, las violaciones cometidas por Irán al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) comenzaron a quedar al descubierto y esas mismas violaciones indicaron claramente que Teherán se encontraba aplicando un programa de búsqueda y obtención de armamento nuclear. En el centro del plan se encontraban los proyectos para construir infraestructuras para el enriquecimiento de uranio y construir un reactor de agua pesada para la producción de plutonio.

Ese no fue el único elemento de presión sobre Teherán de comienzos de siglo. Tras sucederse los acontecimientos del 11-S en el año 2001, Estados Unidos tomó el control de Afganistán y colocó fuerzas estadounidenses en la frontera oriental de Irán. Luego, en marzo del 2003, Irak fue derrotado y ocupado por la coalición militar liderada por Estados Unidos, que derrocó al brutal régimen del partido Ba’ath liderado por Saddam Hussein. De esta manera, las fuerzas estadounidenses fueron desplegadas en las fronteras de Irán con Irak y Afganistán. Y en diciembre del 2003, en un intento por evitar un destino similar al de Saddam Hussein, el gobernante libio Muammar Qaddafi, quien buscó obtener armas nucleares, biológicas y químicas, anunció que desmantelaba todos esos proyectos en su país.

En ese momento, Irán tuvo que evaluar hasta qué punto seguiría utilizando al Líbano y Hezbollah para sus propios fines. Tal pregunta sigue siendo relevante hoy día, a medida que las tensiones con Israel se incrementan. Esto se debe tanto a los ataques perpetrados por las FDI en Siria, quienes han eliminado de vez en cuando a personal militar iraní tales como a militantes de Hezbollah y a la serie de misteriosas explosiones que tuvieron lugar en junio y julio del 2020 en todo el territorio iraní.

El esfuerzo nuclear iraní comenzando el año 2006 

Los componentes secretos del programa nuclear iraní, la construcción de la planta de enriquecimiento de uranio en Natanz y el plan para construir el reactor de agua pesada cercano a la ciudad de Arak, fueron expuestos por primera vez el 14 de agosto, 2002 en una conferencia de prensa en la ciudad de Washington dirigida por Alireza Jafarzadeh, portavoz del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI), un grupo opositor iraní de exiliados. A pesar de la condición de Irán como firmante tanto del TNP como del Acuerdo de Salvaguarda con la AIEA, este se ha abstenido de declararle a la AIEA los diferentes proyectos en materia nuclear que se llevan a cabo en Natanz y Arak.

En la conferencia anual de la AIEA celebrada en septiembre del 2002, el entonces Director General de la AIEA el diplomático egipcio Muhammad Baradei le preguntó al presidente de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) Gholam Reza Aghazadeh sobre la información expuesta. En su respuesta, Aghazadeh buscó representar los proyectos en materia nuclear descubiertos como aquellos destinados a “usos pacíficos” tales como el generar electricidad. Aghazadeh invitó a Baradei a visitar Irán, lo cual este hizo el día 21 de febrero, 2003.

Luego de la visita de Baradei, las autoridades en Teherán acordaron permitir que los inspectores de la AIEA revisaran la implementación de Irán al acuerdo de salvaguarda nuclear. Sin embargo, Baradei le restó importancia a los aspectos militares del esfuerzo nuclear iraní, prefiriendo operar a través de los canales diplomáticos oficiales.

El primer informe trimestral de la AIEA en referencia a este tema, publicado en junio del 2003, abordó las graves conclusiones encontradas por los inspectores en referencia a las violaciones hechas por Irán al acuerdo de salvaguarda nuclear. Los inspectores se sorprendieron al descubrir, por ejemplo, que en el Centro de Investigaciones Nucleares de Teherán, el laboratorio Jabr Ibn Hayan se realizaron experimentos químicos para producir compuestos de uranio que Irán no declaró. Estos compuestos incluían uranio metálico, a partir del cual se produce el núcleo de uranio de un arma nuclear. Irán también le ocultó a la AIEA las actividades realizadas por el taller Kalaye Electric en Teherán, cuya labor era producir los componentes de las centrifugas para el enriquecimiento de uranio. A pesar de todo esto, el informe de la AIEA utilizó un lenguaje suave para describir los hallazgos de los inspectores, refiriéndose a las acciones realizadas por Teherán para ocultar estos hechos como “fracasos”.

Sin embargo, los informes de la AIEA publicados de noviembre, 2003 a noviembre, 2004 fueron mucho más críticos con la conducta de Irán sobre el tema nuclear. Esto probablemente refleja la influencia que tuvo Olli Heinonen de Finlandia, quien se desempeñó en esos años como director general adjunto de la AIEA y jefe del departamento de salvaguardia del organismo. Heinonen fue muy agresivo con Irán en comparación con Baradei.

  • La Junta Directiva de Gobernadores de la AIEA se reunió el día 12 de septiembre, 2003 y exigió, entre otras cosas, que Irán: mejore su cooperación con la AIEA y brinde máxima transparencia a los inspectores de las agencias;
  • evitar futuras fallas en la notificación de emplazamientos y material nuclear;
  • suspender temporalmente todas las actividades en el campo del enriquecimiento de uranio, así como en el campo del reprocesamiento de combustible nuclear irradiado (actividades relacionadas con la producción de plutonio), como actividades que pudieran permitirle a Irán producir material fisible para la obtención de armamento nuclear.

La AIEA exigió que se pusieran en práctica medidas satisfactorias para garantizar que Irán cumpliese con su compromiso de abstenerse de realizar actividades que pudieran ayudar al desarrollo y obtención de armas nucleares.

Las críticas del Organismo derivaron de hechos recientemente revelados que indicaban que Irán no había sido lo suficientemente transparente. Ejemplos de ello incluyen:

  • Irán le dijo a la AIEA que su proyecto de centrifugas fue el resultado de un diseño local basado en información proveniente de fuentes abiertas y publicada dentro de la literatura profesional. Irán afirmó además que en el taller Kalaye Electric solo se produjeron componentes para las centrifugas y no se realizaron experimentos con el material nuclear (p. Ej., UF6 o hexafluoruro de uranio que, cuando se encuentra en estado gaseoso, permite enriquecer uranio). Sin embargo, este admitió, en una carta enviada a la AIEA en octubre del 2003 que se realizaron varios experimentos para enriquecer uranio con centrifugas en la instalación utilizando una pequeña cantidad de UF6. Más tarde se supo que en realidad se utilizaron aproximadamente 2 kg de UF6.
  • Además, las muestras tomadas por los inspectores de la AIEA a las centrifugas operadas en la instalación contenían partículas de uranio, tanto las formadas durante un proceso de enriquecimiento de grado bajo como las formadas durante un proceso de alto enriquecimiento al 36%. Este descubrimiento planteó el tema de la posible cantidad de uranio no-declarada por Irán. Las investigaciones sobre este tema llevaron a las autoridades iraníes a admitir que la fuente de las partículas de uranio altamente enriquecidas se encontraba en los componentes de las centrifugas compradas en un país extranjero. Así se determinó que el IR1, el primer modelo de centrífugas iraníes, no era más que una réplica de la centrífuga paquistaní P1. Como resultado, se reveló el acuerdo nuclear secreto entre la Organización de Energía Atómica de Irán y el científico paquistaní Dr. Abdul Qadeer Khan, quien es considerado el “padre de la bomba nuclear paquistaní”. Como parte de su compromiso con Khan, se vendieron a Irán centrifugas P2 mucho más avanzadas, un trato que los iraníes inicialmente negaron se llevó a cabo. Además de esta información, la AIEA se enteró más tarde de que Khan le vendió dibujos de bombas nucleares a Irán.
  • Además del proyecto de enriquecimiento de uranio de las centrifugas, también se inauguró una instalación de enriquecimiento de uranio iraní que utiliza el método láser el cual operó en la instalación Lashkar-Ab’ad. Tras revelar la existencia de la instalación, los científicos iraníes afirmaron que los estudios realizados allí involucraban procesos de fusión láser y de espectroscopia láser. Su intento de engañar a la AIEA fracasó cuando los inspectores descubrieron láser de vapor de cobre (CVL), diseñados para enriquecer uranio. (Los esfuerzos de Irán en esta área no tuvieron éxito, contrarío al éxito en otros países y el proyecto llegó a su terminación).
  • Los iraníes le informaron a la AIEA de su plan para construir un reactor de agua pesada cercano a la ciudad de Arak, el IR-40, con una capacidad prevista de 40 megavatios. Aquí también, dijeron que el reactor tuvo como base un diseño local. Tal como se le presentó a la AIEA, la instalación fue diseñada para funcionar como reactor de investigación y para producir radioisótopos para aplicaciones industriales y médicas. Supuestamente, este tenía como destino reemplazar el antiguo reactor del Centro de Investigaciones Nucleares de Teherán que le fue suministrado a Irán por los Estados Unidos en 1967 y mejorado a finales de los años 80 por la empresa argentina INVAP. Al afirmarlo, estos intentaron refutar la afirmación de que el reactor fue diseñado para producir plutonio con el fin de obtener armas nucleares. Los planos del reactor proporcionados por las autoridades iraníes a los inspectores de la AIEA en julio del 2003 no mostraron la existencia de las “celdas radioactivas” (celdas para manipular material emisor de radiación nuclear) que serían utilizados para producir radioisótopos, pero la AIEA recibió información sobre un intento iraní para adquirir en el extranjero manipuladores y vitrales de plomo, destinados a las “celdas radioactivas”. Más tarde resultó ser que se trató de un intento por comprarle estos artículos a una empresa francesa.

En base a estos datos, la AIEA estaba totalmente seguro de que el reactor de agua pesada IR-40 tenía como destino efectivamente la producción de plutonio y que aquellos manipuladores y vitrales de plomo eran para construir un “laboratorio radioactivo” que separaría el plutonio generado a partir del combustible nuclear utilizado en el reactor IR-40. La respuesta inicial de los iraníes fue que en esta etapa aún no se había determinado el diseño final del reactor IR-40 y las “celdas radioactivas” previstas para este. Sin embargo, en noviembre del 2003 estos le confirmaron a la AIEA que tenían intención de construir una edificación exclusiva para “celdas radioactivas” cercano al reactor.

Ante tal situación, cabe señalar que los inspectores de la AIEA descubrieron que en el reactor de investigación de Teherán se irradiaba uranio natural para producir plutonio en este y se realizaron experimentos para extraer plutonio del uranio irradiado. Adicionalmente, luego quedó claro que, contrario a lo afirmado por los iraníes, el diseño del reactor IR-40 fue realizado en Rusia por el Instituto de Investigación Nuclear Nikiet de Moscú junto a una empresa oriunda de Obninsk.

  • Otro hallazgo de los inspectores de la AIEA fue que se realizaron experimentos en el reactor de investigación del centro nuclear de Teherán entre los años de 1989 y 1993 con el objetivo de producir polonio-210 mediante la irradiación de metal de bismuto en neutrones. El polonio-210 es utilizado en uno de los métodos mediante los cuales se producen neutrones para actuar como detonadores de una bomba nuclear. Los iraníes afirmaron que el polonio-210 que este intentó producir fue de hecho diseñado para desarrollar baterías termoeléctricas, una aplicación muy rara de este isótopo.
  • En junio del 2004, la AIEA le pidió a Irán que le concediera a sus inspectores acceso a la instalación Lavisan-Shian en Teherán luego que se le informara a la Agencia sobre actividades nucleares en la instalación, incluyendo la presencia de detectores completos para medir la radioactividad en el cuerpo humano. La AIEA solicitó esto debido a los temores de que Irán estuviese actuando para ocultar sus actividades realizadas anteriormente en el complejo. La razón de la preocupación fue que a partir de noviembre del 2003, Irán comenzó a demoler todas las estructuras en el lugar.

Irán respondió que se vio obligado a “demoler” el lugar, ya que el área era objeto de una disputa legal entre el Ministerio de Defensa y el municipio de Teherán la cual fue decidida a favor del municipio. Según las autoridades iraníes, la organización que operó el lugar hasta 1998 fue el “Centro de Investigaciones Físicas” (PHRC siglas en inglés), subordinado al Ministerio de Defensa, cuya función principal era “la preparación para prevenir bajas a través de ataques o accidentes utilizando material nuclear”. Posteriormente, el lugar fue trasladado al “Centro de Investigaciones Biológicas”.

Los inspectores de la AIEA tomaron muestras del lugar, pero sin obtener resultados positivos. Cabe señalar sin embargo, que ahora se sabe que en paralelo a las actividades dentro de la Organización de Energía Atómica de Irán, que el régimen iraní trató de presentar como legítimas y de “uso pacífico”, el Ministerio de Defensa iraní llevó a cabo amplias actividades en el Centro PHRC. Estas actividades fueron expuestas en abundancia de télex enviados entre el PHRC en Teherán y varias compañías en Occidente.

Ante la conducta rebelde de Irán respecto al tema nuclear, en la segunda mitad del año 2003 se iniciaron conversaciones entre representantes de los gobiernos francés, británico y alemán (los países de la UE3) y representantes de Irán y en cooperación con la AIEA con el propósito de presionar a Irán y evitar su avance en su programa de lograr obtener armas nucleares. Estados Unidos estuvo presente (aunque fuera del ojo público), pero los países europeos tuvieron mucho cuidado de no involucrar a los Estados Unidos en conversaciones directas con Irán por temor a que este adoptara una postura demasiado dura. De hecho, en la cumbre del G-8 celebrada en junio del 2003 en Evian, Francia, Estados Unidos y sus aliados expresaron su preocupación por el programa secreto de armas nucleares de Irán. Estados Unidos dijo: “No ignoraremos las implicaciones del ya avanzado programa nuclear de Irán” y “ofrecemos nuestro más firme apoyo a una revisión integral por la AIEA al programa nuclear de este país”.

Para ese momento, al régimen de Teherán se le notó muy ansioso por la posibilidad de que una acción militar estadounidense pudiera realizarse en su contra. Esto se debió al recuerdo bastante reciente a la operación realizada por los estadounidense en Afganistán (2001) seguida de la Guerra del Golfo y la ocupación de Irak por una coalición militar liderada por los Estados Unidos a comienzos del año 2003. A finales del 2003, Irán anunció, en coordinación con la AIEA, haber decidido suspender “voluntariamente” diversas actividades dentro del área de enriquecimiento de uranio.

Posteriormente, el 15 de noviembre, 2004 Irán declaró su disposición de suspender en su totalidad el programa de enriquecimiento de uranio. Esto fue a cambio de la promesa de que el tema no sería remitido al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con el propósito de imponer sanciones a Irán, así como también mejorar sus vínculos con Occidente. Sin embargo, cabe señalar que anteriormente, a finales del año 2003, Irán dejó muy en claro que cualquier suspensión a su programa sería de muy corta duración y solo con el propósito de generar confianza entre Teherán y la comunidad internacional.

Según informes por la AIEA de finales de los años 2004 y 2005, Irán no cooperó plenamente con la Agencia y a pesar de su compromiso con el TNP, no informó de todas sus actividades en las áreas de enriquecimiento de uranio y de separación de plutonio. Ni siquiera declaro las diferentes instalaciones que participaban en las investigaciones y desarrollos en materia nuclear. Pero Teherán, que hasta ese momento creía que había llegado a un acuerdo temporal con Occidente y con la AIEA, reaccionó enérgicamente a las críticas de la AIEA. El 6 de enero, 2006 Irán notificó a la AIEA su decisión de reanudar todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio y afirmó que las aceptó suspender “voluntariamente” a finales del año 2003. Efectivamente, Irán reanudó dichas actividades en febrero del 2006.

Irán ha afirmado repetida y constantemente que: 

  • Su programa en materia nuclear es capaz de mantenerse por sí mismo sin ayuda externa.
  • Su programa de enriquecimiento de uranio se ha mantenido de manera clandestina durante más de 20 años porque, en virtud de su Acuerdo de Protección con la AIEA, este no estaba obligado a declarar sus instalaciones nucleares hasta 180 días antes de la introducción de algún material nuclear en estas instalaciones. La instalación de enriquecimiento de uranio en Natanz fue supuestamente construida en secreto y enterrada a gran profundidad por temor a posibles ataques aéreos que pudiesen perpetrar Israel u otros.
  • Sus numerosas violaciones al Acuerdo de Protección fueron menores y deberían ser consideradas solo como fallas técnicas en los informes.
  • Este se negó a cooperar plenamente con la AIEA y resolver lo que no ha sido respondido o resuelto sobre su programa nuclear porque las investigaciones realizadas por la agencia interferían sobre los derechos legales, secretos comerciales y de arreglos en el área de seguridad militar de Irán.

Parece ser que durante ese período, la mayor preocupación del régimen de Teherán era que su plan de producir un arsenal nuclear pudiera perderse. El descubierto “archivo nuclear” documentó el objetivo del programa de armas nucleares iraní: la construcción de cinco bombas nucleares, cada una con una capacidad de 10 kilotones (el tamaño de la bomba de Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial), que pudieran ser instaladas en el misil balístico Shahav-3. Según los documentos, el programa nuclear iraní fue dividido en dos direcciones en el año 2003: una visible al público, destinado a aplicaciones puramente civiles, que se llevaría a cabo dentro de la Organización de Energía Atómica Iraní; y la otra, un programa secreto de desarrollo de armas nucleares dentro del marco del proyecto AMAD, dirigido por Muhsen Fakhrizadeh.

El problema para el régimen fue que la única forma de implementar el plan para producir cinco bombas nucleares era obtener alrededor de 100 kg de uranio enriquecido en grado superior a más del 90% y el enriquecimiento de uranio sólo podía llevarse a cabo dentro del sistema manifiesto de la Organización de Energía Atómica de Irán. Por lo tanto, se supone que, a juicio del Irán, esta era otra de las razones para reanudar sus actividades de enriquecimiento de uranio. En vista de esta situación, los líderes en Occidente temían que Estados Unidos atacara y destruyera las instalaciones nucleares iraníes. Este temor se debía a las siguientes razones:

  • En el discurso del Estado de la Unión del Presidente Bush pronunciado el 29 de enero, 2002 este dijo: “Los Estados Unidos de América no permitirán que los regímenes más peligrosos del mundo nos amenacen con las armas más destructivas del mundo”. Bush también nombró a Irán como parte del “eje del mal”.
  • El precedente de la guerra de Irak en el año 2003.
  • A finales del año 2004, el servicio de inteligencia estadounidense se apoderó de un ordenador portátil iraní robado que contenía más de 1.000 páginas de simulacros por computadora e informes de experimentos llevados a cabo por científicos iraníes que trabajaban dentro del área nuclear. Esta fue una prueba concluyente de las actividades de Irán en su desarrollo por obtener una ojiva nuclear compacta que encajaría en su misil balístico Shahab-3. La información del ordenador portátil fue transferida por los estadounidenses a los servicios de inteligencia de Gran Bretaña, Alemania y Francia para que pudieran examinar su contenido. Esta también fue transferida a la AIEA en noviembre, 2005 con el objetivo de incrementar presión sobre Irán.
  • Declaraciones hechas por altos funcionarios de la administración estadounidense que advirtieron en el año 2006 sobre el peligro de la amenaza iraní. Además, a raíz de las elecciones presidenciales del 2008, los líderes del Partido Demócrata, incluyendo a Hillary Clinton, criticaron al Presidente Bush por no tomar medidas significativas contra Irán.
  • De acuerdo a un informe, Washington amplió sus operaciones secretas dentro de Irán a comienzos del año 2006. Este incluso promovió la planificación de un posible ataque aéreo, que pudo haber incluido el uso de armamento nuclear táctico contra las instalaciones nucleares de Irán.

¿Qué causó la Segunda Guerra del Líbano? 

La iniciativa tomada por Hezbollah de atacar a una patrulla de las FDI en la frontera libanesa y secuestrar a dos de sus soldados, provocando así una dura respuesta israelí que se expandió hacia el estallido de una nueva guerra en el Líbano, plantea una serie de preguntas importantes:

  • ¿Qué impulsó a Hezbollah a realizar dicha acción? ¿Fue su objetivo solo obtener fichas de canje para la liberación de los prisioneros retenidos por Israel?
  • ¿Fue fortuito o significativo la sincronización del ataque del 12 de julio, 2006 en el contexto de lo que estaba sucediendo con el tema nuclear iraní? Todo esto es en vista de la Resolución 1696 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Irán, aprobada el 31 de julio, 2006 durante la guerra. La decisión respaldó la demanda de la AIEA de que Teherán suspenda en su totalidad todas las actividades nucleares que puedan ser utilizadas para producir material fisible para la obtención de armamento nuclear, incluyendo el enriquecimiento de uranio y la producción de plutonio.
  • ¿Estuvo Irán involucrado en el secuestro de los soldados israelíes y de ser así hasta que punto, su planificación y la decisión de llevarlo a cabo?

Algunos opinaban que la decisión de atacar a la patrulla de las FDI en el Líbano era potestad única de Hezbollah, sin participación externa de Irán ni de ningún otro elemento y no existía ninguna conexión al tema nuclear iraní. Según quienes sostenían tal opinión, la medida estaba destinada únicamente a lograr la liberación de los prisioneros libaneses en las cárceles israelíes. El secretario general de Hezbollah Hassan Nasrallah, dijo varias veces que tenía la intención de liberar a Samir Kuntar y a otros terroristas de las cárceles israelíes capturando soldados israelíes y utilizándolos como fichas de canje. La operación en sí fue incluso apodada “Promesa Sincera”.

Por otra parte, otros creían que Teherán había presionado a Hezbollah para que llevase a cabo el ataque. Según ellos, el ataque se llevó a cabo con total coordinación entre Irán y Hezbollah y tenía la intención de reducir la presión internacional sobre Teherán en lo referente al tema nuclear virando el foco de atención hacia otras partes de la región.

Esta evaluación fue apoyada por Claude Moniquet, ex-periodista francés y funcionario de inteligencia extranjera quien, entre otras cosas, estableció y presidió el Centro Estratégico Europeo de Inteligencia y de Seguridad en Bruselas, afirmando que, según sus hallazgos e información, Irán estuvo tras la planificación de toda la acción.

También mencionó una reunión celebrada el 5 de julio, 2006 en Damasco entre Ali Larijani, asesor de seguridad del Presidente iraní Ahmadinejad y Nasrallah, líder de Hezbollah, en la que decidieron juntos llevar a cabo el secuestro. El objetivo era iniciar una guerra en la región que estallaría al mismo tiempo que el tema del proyecto nuclear de Irán era planteado ante el Consejo de Seguridad. Moniquet dijo que la decisión de Hezbollah de crear una guerra en la región no fue tomada en Beirut sino en Teherán, dada la intención de Irán de desviar las amenazas internacionales y presiones sobre este debido al programa nuclear.

La reunión entre Larijani y Nasrallah en Damasco poco antes del secuestro de los dos soldados israelíes fue mencionada en un artículo de la periodista estadounidense Barbara Slavin, quien escribió que el secuestro llevado a cabo el 12 de diciembre, 2006 tuvo relación a la decisión de la administración Bush ese día de darle a Irán un plazo para que anuncie su acuerdo de negociar sus diferentes programas nucleares.

Esta acción iraní, si es que de hecho ocurrió por la razón antes mencionada, recuerda un evento similar que condujo a la primera guerra del Líbano en junio de 1982. En ese momento, el mandatario iraquí Saddam Hussein planeaba asesinar al embajador israelí en Londres Shlomo Argov. Este quería que esta acción iniciara una nueva guerra en la región que pondría fin a la guerra de Bagdad contra Irán, que se convirtió en una carga muy pesada para Irak. Pero el plan no le dio a Saddam el resultado deseado y la guerra entre Irak e Irán continuó durante seis años más.

Testimonio del liderazgo de Hezbollah al control de Irán sobre la organización

Existen amplias evidencias del control de Irán sobre Hezbollah y su liderazgo. Esto puede verse en declaraciones realizadas por los líderes de la organización, con énfasis en los hechos ocurridos en la región en el que tanto Hezbollah como Irán estuvieron involucrados:

  • Subhi al-Tufaili, clérigo chiita quien se desempeñó como secretario general de Hezbollah desde el inicio de la organización hasta su reemplazo por Abbas Moussawi en 1991, declaró ya en el año 2003 que “el liderazgo iraní fue y sigue siendo, responsable por todas las decisiones tomadas por Hezbollah”.
  • Hezbollah actuó siguiendo órdenes dictadas por Irán de asesinar al ex-primer ministro libanés Rafic Hariri el día 14 de febrero, 2005.
  • El adjunto de Nasrallah, Jeque Naim Qassem, declaró en una entrevista con el canal de televisión iraní Al-Kawthar el 16 de abril, 2007 y repitió en una entrevista con el diario libanés Nahar Al-Shabab el 30 de julio, de que “Hezbollah recibe instrucciones sobre la forma de combatir contra Israel de Wali al-Faqih [el guardián del jurisprudente]”, siendo este el apodo del líder iraní Ali Jamenei.
  • Nasrallah se refirió en el año 2011 a la posibilidad de que un ataque a las instalaciones nucleares de Irán pudiera ser perpetrado por Estados Unidos o Israel. Este dijo que como resultado, una guerra total pudiera estallar en la región, insinuando la posibilidad de que su organización se unirá a la respuesta esperada por Irán.
  • A comienzos del año 2013, Hezbollah, dirigido por Teherán, se involucró en la guerra civil siria. Este combatió junto al fallido ejército sirio del Presidente Bashar Assad y le dio su primera victoria significativa sobre las fuerzas rebeldes en la Batalla de Qusayr. La razón fundamental del despliegue de las fuerzas de Hezbollah fue la necesidad de combatir contra ISIS para así evitar su intrusión en el Líbano. Existe una alta probabilidad de que este incidente, así como también otros incidentes relacionados con Hezbollah, fueron llevados a cabo con la participación directa de Qassem Soleimani, responsable de las actividades iraníes en toda la región.
  • Nasrallah declaró en un discurso que pronunció el “Día del Shahid” (el aniversario de un ataque terrorista perpetrado por un terrorista suicida chiita contra una edificación militar del gobierno israelí en Tiro el 11 de noviembre, 1982), que “la organización Hezbollah… se ha comprometido a operar bajo el liderazgo del Imam Jomeini y el ‘líder’ Jamenei en todo lo relacionado a la lucha contra el enemigo sionista”.
  • En una entrevista con la red U-News y el canal libanés Al-Manar el día 13 de febrero, 2020 en memoria de Qassem Soleimani, Nasrallah dio un ejemplo del cumplimiento de Hezbollah a las demandas de Soleimani en nombre del régimen de Teherán. Este se refirió a un incidente que tuvo lugar en el año 2014 con la creación de la fuerza de “Reclutamiento del Pueblo” en Irak, que tenía el propósito de combatir contra ISIS con la participación de Irán y Qassem Soleimani como comandante de las Fuerzas Quds. Según Nasrallah, Soleimani llegó a Beirut a la medianoche para reunirse con él y exigió que asignara inmediatamente 120 comandantes de campo del ejército de Hezbollah que se unirían a la guerra contra ISIS en Irak.

Las versiones iraní, siria y de Hezbollah al estallido de la Segunda Guerra del Líbano

El 2 de octubre, 2019 la red U-News llevó a cabo una serie de entrevistas con altos funcionarios que participaron en la Segunda Guerra del Líbano en el año 2006, incluyendo al comandante de las Fuerzas Quds Soleimani de la Guardia Revolucionaria Islámica y el secretario general de Hezbollah, Nasrallah.

Durante su entrevista, Soleimani reveló su participación en la Segunda Guerra del Líbano señalando que estuvo presente en el Líbano durante 33 días, hasta el final de la guerra el día 14 de agosto, 2006. Este dijo que estuvo involucrado en la conducción de dicha guerra de Hezbollah durante todo el proceso e incluso estuvo presente en el quirófano de la organización en Dahieh, en la entrada sur de Beirut, junto a Imad Mughniyeh.

En opinión de Soleimani, la Segunda Guerra del Líbano fue el resultado de los intentos fallidos por Estados Unidos, realizados en cooperación con Israel y respaldados por Arabia Saudita y Egipto, de acabar con la revolución iraní. Desde el comienzo de la revolución de Jomeini en 1979, el régimen iraní se enfrentó a los esfuerzos de Washington por controlar la región y participar en todos sus conflictos, incluyendo la guerra Irán-Irak (1981-88), la invasión israelí del Líbano en 1982 y la operación israelí “Grapes of Wrath/”Uvas de Ira” en 1996. Según la manera de entender de Soleimani, incluso las guerras estadounidenses después del 11-S en Afganistán e Irak, ambas guerras de frontera con Irán, estaban relacionadas a esta misión. Estas fueron seguidas por una concentración de fuerzas estadounidenses en la región a una escala no vista desde la Segunda Guerra Mundial. Esas tropas representaban una amenaza potencial para Irán y Siria, dos países que, en opinión de Washington, pertenecían al “eje del mal”.

Se suponía que esta situación le daría a Israel la oportunidad de actuar contra Hezbollah, aparentemente para disuadir a Irán y Siria de que intervengan y tomen cualquier acción para ello. Soleimani dijo que Israel, respaldado por Washington, planeó una guerra sorpresa anticipada contra Hezbollah y utilizó el secuestro de sus dos soldados el 12 de julio, 2006 como pretexto para combatir contra la organización en lugar de participar en intercambios de prisioneros, como de hecho ocurrió en el pasado.

Soleimani no fue el primero en sugerir tal versión de la historia. Incluso el ministro de defensa sirio durante la guerra del 2006, Imad (rango equivalente a teniente general) Hassan Ali Turkmani, se lo creyó. Este lo presentó en su libro sobre la Segunda Guerra del Líbano titulado La Sexta Guerra, publicado en Damasco en el año 2007. Según el libro de Turkmani, la guerra en el Líbano fue parte de una nueva estrategia global estadounidense luego del final de la Guerra Fría – la estrategia de la guerra contra el terrorismo, siendo esta principalmente una política de guerra de contención. Según Turkmani, los hechos ocurridos el 11 de septiembre del 2001 brindaron una oportunidad adecuada para la realización de esta estrategia haciendo que Estados Unidos partiera para la guerra en Afganistán e Irak. Desde esas bases, afirmó Turkmani, la administración estadounidense podía presionar y amenazar directamente a los países de la región, incluyendo a Siria e Irán, e incluso lanzar enfrentamientos militares contra estos con el propósito de provocar un cambio fundamental en la región. Luego de la ocupación de Irak, Siria y el Líbano estos países de hecho estuvieron bajo presión estadounidense para lograr cambios a sus políticas que servirían al plan estadounidense de organizar un nuevo orden en el Medio Oriente.

En su libro, Turkmani se refirió a la incapacidad del gobierno libanés creado luego del asesinato del Primer Ministro Rafiq Hariri en febrero del 2005 para implementar la Resolución 1559 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de septiembre, 2004 y en particular las disposiciones relativas al desarme de Hezbollah y de las organizaciones palestinas en el Líbano. Como resultado, afirma Turkmani, Estados Unidos, el Reino Unido e Israel tomaron una decisión conjunta de lanzar una guerra contra Hezbollah. De esta manera, en el año 2006, se llevó a cabo un extenso entrenamiento conjunto dentro de los cielos israelíes, así como también entrenamientos en tierra, con el objetivo de destruir a Hezbollah junto a sus capacidades en una campaña terrestre.

Turkmani afirmó que Washington decidió que la guerra debería comenzar cerca del periodo electoral de mitad de gestión del Congreso estadounidense. Esto fue una forma de ayudar a la administración Bush, ya que la esperada victoria militar aumentaría el apoyo del pueblo estadounidense y cubriría el fracaso de este en Irak. La fecha fue fijada para el 1 de octubre, 2006 durante las celebraciones del Ramadán, con el propósito de sorprender a Hezbollah y a su liderazgo, ya que todos estarían celebrando las festividades y no al nivel adecuado de preparación para librar una guerra.

En opinión de Turkmani, el plan era asestarle un golpe severo al cuartel general y a las fuerzas de Hezbollah de tal forma que su liderazgo se viera perjudicado, la mayor parte de su poder sería destruido y este se vería fuera de balance desde el primer día. Estos ataques serían similares a las acciones de comienzo de la invasión de Irak realizadas por las fuerzas estadounidenses contra Saddam en el año 2003. Los proyectistas de la guerra esperaban alcanzar los objetivos en un lapso de una semana, más o menos y poner fin al problema que representa Hezbollah para el Líbano.

Pero luego tuvo lugar el evento del 12 de julio. Un contingente de Hezbollah atacó una patrulla de las FDI avanzando a lo largo de la frontera libanesa, matando a varios soldados y secuestrando a otros dos, mientras bombardeaba varios asentamientos en una operación de táctica de distracción. De esta manera, argumenta Turkmani, Hezbollah frustró el plan israelí. Este agrega que fuentes de Hezbollah confesaron que la planificación de la operación había comenzado a principios del año 2006 y que La decisión de secuestrar a los soldados fue tomada tres días antes de ser llevada a cabo.

Además, según Nasrallah en una entrevista en el portal del Líder Supremo iraní Ali Jamenei, la Segunda Guerra del Líbano en realidad se gestó de un complot estadounidense para atacar al eje de la resistencia en la región, específicamente el régimen de Teherán – un complot que fue frustrado por la providencia divina” cuando Hezbollah secuestró a los dos soldados.

Nasrallah confirmó lo dicho por Hassan Turkmani. En una entrevista con el canal de televisión libanés Al-Manar el día 13 de febrero, 2020, este “reveló” el contenido de la carta de Jamenei que Soleimani le entregó a él en los primeros días de la Segunda Guerra del Líbano. Según Nasrallah, Jamenei escribió que “la acción de Hezbollah de capturar a los dos soldados israelíes fue uno de los “actos de bondad de Alá… esto se debe a que los estadounidenses e israelíes planearon combatir contra ustedes [Hezbollah] en el Líbano a finales del verano y comienzos de otoño. Pero la operación para capturar a los dos soldados israelíes les presentó a estos con un hecho existente, por lo que en ese momento iniciaron una guerra”. Según Jamenei, la diferencia entre la guerra que tuvo lugar en julio y la planeada para el final del verano fue que “para ese entonces [en la fecha posterior] los israelíes iniciarían una guerra relámpago y sin motivo alguno y les sorprenderían y atacarían y destruirían todo lo que Hezbollah posee – sus bases, casas y valores asesinando a sus líderes”. Jamenei supuestamente también escribió: “Cuando ustedes [Hezbollah] llevaron a cabo la operación de ataque a los dos soldados y ellos [los israelíes] se vieron obligados a enfrentarse en ese momento, ustedes se le adelantaron al factor sorpresa, porque estaban preparados y conscientes de la respuesta israelí. De esta manera, Alá previó un gran desastre si es que ustedes hubiesen sido atacados por sorpresa a finales del verano en el 2006”.

Nasrallah agregó esto sobre la carta, diciendo que esta se mantuvo en secreto durante 14 años: “Lo segundo más importante fue la referencia de Jamenei a la intensidad de la guerra, que este comparó con la ‘Batalla del Canal’ (al-Khandak), que el Profeta Mahoma libró contra sus enemigos en el año 627 d.C., cuando la ciudad de al-Madinah se encontraba sitiada. “Fueron días difíciles para el Profeta, para su pueblo y para los ciudadanos; y [tal como sucedió para ese entonces], Hezbollah obtendrá la victoria”.

Es interesante notar que tal percepción prevaleció en los niveles más altos en Irán. Soleimani también se refirió a la Batalla del Canal en una entrevista dada en octubre del 2019. Este dijo que ayudó a Nasrallah y a Mughniyeh en la guerra del Líbano del 2006 aconsejándolo militarmente, muy similar al consejo dado por la persona que asesoró al Profeta Mahoma en la Batalla del Canal; y que, al igual que en esa batalla, en la que el poderío del Profeta era inferior al de sus enemigos, Hezbollah enfrentó valientemente a su enemigo a pesar de su inferioridad numérica.

Por otra parte, Subhi al-Tufaili, el primer secretario de Hezbollah, contradijo esta tesis en una declaración dada en noviembre del 2006. Este no dudó en condenar a Irán por su papel en la destrucción del Líbano. Al-Tufaili dijo: “Israel no tenía un plan previo para la guerra en el Líbano y esta no estalló por casualidad o por causa del secuestro perpetrado por Hezbollah a dos soldados reservistas. Según tengo entendido, Irán tenía interés en causar conmoción y demostrar que podía sacudir al mundo entero junto a las capitales y gobernantes del Medio Oriente debido a lo que está sucediendo en las líneas de confrontación con el enemigo israelí”. Con estas palabras, este dio a entender que el propio Nasrallah estaba interesado en instigar una guerra civil en el Líbano.

Participación directa de Irán en la Segunda Guerra del Líbano

Irán, bajo el mandato de los ayatolás se considera a sí mismo el patrono de la organización Hezbollah desde su creación luego de la primera guerra del Líbano en 1982. Su apoyo a la organización, según Jamenei, tiene como base los principios de la revolución y afinidades étnicas.

Según fuentes diversas, la Guardia Revolucionaria llegó al Líbano antes del secuestro de los soldados israelíes y supervisó su ejecución. Irán entrenó a los combatientes de Hezbollah en su territorio, incluyendo su preparación para participar en el secuestro de los soldados y estuvo involucrado en la Segunda Guerra del Líbano junto a Hezbollah. Cientos de combatientes iraníes de la Guardia Revolucionaria operaron en los puestos de avanzada de Hezbollah en el Líbano, donde lanzaron cohetes y misiles contra Israel. También participaron en el lanzamiento de un misil de fabricación iraní contra el buque porta-misiles Hanit de la Armada de Israel. Hubo informes de que algunos en la Guardia Revolucionaria murieron en el Líbano durante la guerra.

El propio Soleimani testificó en una entrevista dada en octubre del 2019 de que arribó al Líbano desde Siria el día en que estalló la guerra, cuando Imad Mughniyeh lo ayudó a evitar ser blanco de los ataques aéreos israelíes. Soleimani se encontraba al lado de Mughniyeh en el suburbio de Dahieh en Beirut, donde estaba ubicada la Sala de Operaciones de Hezbollah. Mughniyeh libró la guerra contra las FDI desde la Sala de Operaciones, junto a altos oficiales de la Guardia Revolucionaria iraní. Soleimani dijo que después de una semana, regresó a Irán a pedido de Teherán para informar y actualizarle al Líder Supremo sobre el estado de la guerra y regresó al Líbano el mismo día con la carta del Líder para Nasrallah en su mano. Este dijo que permaneció en el lugar hasta el final de la guerra.

Soleimani dijo haberle presentado al líder y a otros miembros del régimen una evaluación negativa sobre las posibilidades de que Hezbollah gane la guerra, lo cual describió como dirigida no solo contra Hezbollah sino contra toda la comunidad chiita en el Líbano. Este describió la conducción de la guerra vista por Hezbollah desde la Sala de Operaciones en Dahieh y la sensación de peligro que él y Mughniyeh sintieron cuando los bombardeos israelíes se acercaban hacia su lugar de ubicación y los UAV (vehículos aéreos no-tripulados) israelíes operaban sobre sus cabezas. Estos decidieron trasladarse a un lugar más seguro y llevarse a Nasrallah con ellos, aunque este no quiso abandonar el lugar. Luego de unas cuantas horas retornaron al mismo lugar.

Según Soleimani, el período entre el día 20 y el 28 de la guerra fue el más difícil para Hezbollah, especialmente los días 27 y 28. En algunos de estos días, Nasrallah y Mughniyeh operaron desde diferentes puntos de ubicación, pero mantuvieron reuniones nocturnas en presencia de Soleimani. Durante dichas reuniones, Mughniyeh actualizó a Nasrallah sobre los acontecimientos y Nasrallah le instruyó sobre las próximas acciones a tomar. Jamenei y Soleimani se consolaron con la esperanza de que la guerra terminara bien, al igual que la Batalla del Canal. Ambos concluyeron que el secuestro de los dos soldados israelíes salvó a Hezbollah de que Israel, que planeaba tomar por sorpresa a la organización y su infraestructura, la destruyera totalmente.

Nasrallah se refirió a la contribución hecha por Soleimani a la guerra en una entrevista que este concedió en febrero del 2020, luego que Estados Unidos asesinara a Soleimani en Bagdad. Nasrallah señaló que fue Soleimani quien desarrolló las capacidades de Hezbollah en el año 2006 y luego, principalmente en el área de cohetes y armamento de misiles. Este también hizo hincapié en la insistencia de Soleimani de permanecer en el Líbano, junto a Mughniyeh, durante la guerra en compañía de los comandantes y las fuerzas de Hezbollah, a pesar de que este podía operar desde Irán o Siria. Nasrallah dijo que el viaje de Soleimani a Irán una semana después del comienzo de la guerra, y su reunión en Mashhad con Jamenei junto a altos miembros del régimen, fue para discutir formas de ayudar a Hezbollah en la guerra.

Según Nasrallah, Hezbollah se encontraba en alerta máxima y preparado para la guerra y la presencia de Soleimani le brindó una importante contribución psicológica y moral a la organización y a sus combatientes, que estuvieron bajo fuerte presión mental durante los combates. Soleimani se encargó de proveerle a Hezbollah todo lo necesario durante la guerra. Este estaba en contacto diario con Jamenei y le informaba sobre lo que ocurría en esta. El apoyo iraní durante la guerra claramente era algo muy importante para Hezbollah, psicológica y moralmente. El apoyo iraní también fue esencial en vista del daño causado a la organización en términos de víctimas y daños materiales y económicos.

Soleimani fue socio en las principales decisiones operacionales en la guerra. Fue él quien estableció la ecuación para una respuesta a los bombardeos enemigos: Tel Aviv sería atacada por misiles si Beirut era bombardeada. Nasrallah reiteró todo esto en una entrevista televisada en el Día de los Líderes de los Mártires el 16 de febrero, 2010: “Si ustedes destruyen edificios en Dahieh, nosotros destruiremos edificios en Tel Aviv… Yo les digo a los israelíes: si atacan el aeropuerto internacional en Beirut, nosotros atacaremos el Aeropuerto Ben-Gurion en Tel Aviv. Si atacan nuestros puertos, nosotros atacaremos sus puertos”. Según Soleimani, el enemigo tuvo en cuenta esta regla y no bombardeó Beirut (aparentemente el bombardeo de Dahieh no iba incluido en la ecuación), por lo que Hezbollah no lanzó ningún misil hacia Tel Aviv. Este dijo que a pesar de los bombardeos indiscriminados que Israel infligió a Dahieh, estos no llegaron a alcanzar el Salón de Operaciones de la organización. Tampoco afectó personalmente a Nasrallah, ni a Mughniyeh, Soleimani ni a ningún otro funcionario iraní que se encontraba en el área.

De todo esto, parece ser que Irán, representado en la guerra por el comandante de las Fuerzas Al-Quds de la Guardia Revolucionaria Qassem Soleimani, preparó a Hezbollah para la batalla y lo ayudó en todo momento con dinero, material, asesoramiento operativo y con estrategias políticas. Soleimani sin duda estuvo involucrado en todo ello. Este se encontraba en Siria antes del secuestro, esperando la respuesta israelí y luego llegó al Líbano, aunque podía haber conducido toda la operación con mucha más seguridad desde Siria o incluso desde Irán. Nasrallah elogió a Soleimani por su contribución a Hezbollah, describiéndolo no solo como un líder militar sino como un hombre con una gran visión política y estratégica que condujo la guerra con la determinación necesaria para llevar a la victoria a Hezbollah.

Tanto Nasrallah como Soleimani utilizaron sus entrevistas para crear y difundir mitos sobre la guerra del 2006 y el eje de la resistencia. Ambos atribuyeron una visión divina y santa a Ali Jamenei, alegando que el Líder Supremo de Irán predijo la victoria de Hezbollah sobre Israel desde el comienzo de la guerra. Ambos aprovecharon la oportunidad para promover el mito de que Hezbollah logró establecer un ejército invencible ante Israel y lo hicieron mientras se enfrentaban a un programa regional más amplio liderado por los Estados Unidos. Según Nasrallah, Jamenei le dijo que la guerra terminaría en buena forma para Hezbollah, que este se convertiría en una “potencia regional” y que, efectivamente, “eso es lo que sucedió”. Soleimani definió de manera similar la guerra del 2006: “No solo una victoria sino un punto de inflexión en este conflicto mayor de Hezbollah con Israel”.

¿”Evidencias incontrovertiblemente incriminatorias”?

La información de que Teherán le ordenó a Hezbollah que llevase a cabo el secuestro de los soldados israelíes para aliviar la presión ejercida contra Irán sobre el tema nuclear puede considerarse como “prueba irrefutable”. Las evidencias presentadas anteriormente respaldan la teoría de que Irán inició, conocía y estuvo involucrado en todas las etapas de la guerra que estalló tras el secuestro de los soldados. Esto contradice la versión presentada por el secretario general de Hezbollah Nasrallah, quien fue citado después de la guerra diciendo que si hubiese sabido cuál sería la respuesta de Israel a los secuestros, se hubiese abstenido de dar la orden y que la dura respuesta israelí le sorprendió enormemente.

Dichas declaraciones tenían fines internos. Estas estaban destinadas al gobierno libanés y a la población libanesa, ninguno de los cuales aceptó la extensa destrucción causada al país tras la operación realizada por Hezbollah.

Comentaristas han señalado “coincidencias” entre el secuestro de los soldados israelíes y el fracaso de las conversaciones en materia nuclear entre Irán y la Unión Europea. También se han referido al fracaso de la comunidad internacional para implementar la Resolución 1696 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al cese del proyecto nuclear iraní y la Resolución 1701 sobre el desarme de Hezbollah, la cual fue adoptada al final de la Segunda Guerra del Líbano. A su manera de ver, esto es prueba del éxito de Irán en operar dentro del escenario libanes en el verano del 2006 con el fin de detener la presión ejercida sobre este para que interrumpa el progreso de su programa nuclear militar.

Implicaciones al día de hoy

Existe gran similitud entre la hostilidad de los cuatro miembros — Irán y Hezbollah versus Estados Unidos e Israel — en el año 2006 y su situación actual sobre el tema nuclear iraní y las actividades de Hezbollah. Sigue habiendo una continua confrontación entre Washington y Jerusalén por una parte y Teherán por la otra sobre las ambiciones nucleares iraníes. La hostilidad entre Estados Unidos e Irán aumentó cuando Trump anunció el 8 de mayo, 2018 su decisión de intensificar la imposición de sanciones a Irán durante el último año casi al punto de hacer estallar una guerra, debido a la crisis en el Golfo Pérsico y tras el asesinato de Soleimani.

En cuanto a la confrontación directa entre Israel e Irán, Irán ha logrado desarrollar misiles balísticos que pueden transportar ojivas nucleares con un alcance de unos 2.000 km. Si Irán llega a poseer ojivas nucleares para colocarlos en dichos misiles, esta realidad representará de hecho una amenaza existencial para el Estado de Israel. Los iraníes desean establecer capacidades en Siria a través de milicias chiitas-sirias operadas por miembros de Hezbollah con el propósito de atacar a las fuerzas de las FDI y a la población civil israelí en la frontera del Golán y estas se esfuerzan por crear un puente continuo entre su país y Hezbollah en el Líbano. Estos esfuerzos han fracasado hasta ahora debido a los numerosos ataques, supuestamente realizados por la Fuerza Aérea israelí según lo informado por fuentes extranjeras, contra las fuerzas iraníes y milicias chiitas en toda Siria.

El proyecto misiles de alta precisión de Hezbollah, que comenzó en el año 2013, es otro esfuerzo militar iraní contra Israel. En opinión de Irán, el proyecto es una medida de defensa y disuasión frente a posibles ataque de Israel a las instalaciones nucleares de Irán. Al comienzo, Teherán envió misiles guiados de precisión iraníes vía Siria, pero la mayoría de esos envíos fueron frustrados por ataques aéreos efectuados por la Fuerza Aérea israelí. Como alternativa, los iraníes comenzaron a producir misiles de precisión en el año 2016 en el Instituto CERS de la Industria Militar Siria, que se dedica al desarrollo de armamento con énfasis en misiles y cohetes. Parece ser que la Fuerza Aérea israelí también está trabajando con éxito para frustrar tales esfuerzos.

Recientemente, una serie de misteriosas explosiones se produjeron en Irán, las cuales plantearon el tema de si Israel y Estados Unidos estaban involucrados en los hechos. La primera explosión ocurrió el 26 de junio, 2020 en la planta de producción de combustibles de cohetes y misiles Hojir cercana al complejo militar Parchin. Recordemos que en el complejo Parchin, Irán llevó a cabo una intensa actividad en su impulso por desarrollar armamento nuclear. Otro incidente dramático ocurrió el 2 de julio en la planta de enriquecimiento de uranio Natanz. La explosión y el incendio ocurrido posteriormente dañaron gravemente un taller de desarrollo y montaje de maquinas centrifugas avanzadas para el enriquecimiento de uranio, el proyecto insignia del programa nuclear iraní.

Aunque Irán ha amenazado con responsabilizar directamente a Israel y a Estados Unidos, todavía no ha tomado ninguna medida en respuesta a estos hechos. Sin embargo, el portavoz de la cancillería de Irán advirtió que “Cualquier país considerado responsable de la explosión en un centro nuclear de enriquecimiento de uranio en Natanz… debería esperar fuertes represalias por parte de los iraníes”. Cabe destacar que los recientes hechos ocurrieron en un momento particularmente difícil para el régimen de Teherán, que lucha para contrarrestar un colapso económico debido a la imposición de las sanciones estadounidenses; la plaga del COVID-19, que golpea duramente al pueblo iraní; y los fracasos militares del país ante las FDI en Siria.

La economía libanesa también se ha deteriorado drásticamente, en gran parte como resultado de una flagrante mala gestión del país por parte de Irán debido al liderazgo de Hezbollah. Este país, que durante muchos años fue considerado el más liberal del mundo árabe, se enfrenta a una de las peores crisis de su historia. Frente a esta crisis, las críticas del pueblo libanés se intensifican no solo sobre su fallido gobierno, sino también sobre Hezbollah, que muchos consideran en gran parte responsable por la terrible situación. Sin embargo, el deterioro de la economía libanesa también tiene un impacto severo sobre Hezbollah. Además, debido a la gran cantidad de sanciones económicas que la administración Trump le ha impuesto a Irán desde el año 2018, este actualmente presenta muchas dificultades para ayudar financieramente a la organización.

A nivel de la conducta de Israel ante Hezbollah, en la noche del 20 de julio, 2020, un miembro de la organización fue asesinado en el aeropuerto de Damasco durante un ataque perpetrado por la Fuerza Aérea de Israel. El ataque fue llevado a cabo tras el aterrizaje de un avión de carga iraní en el campo que, según lo informado, transportó un sistema de combate avanzado desde Irán a Siria que iba destinado a Hezbollah. La organización anunció que uno de sus miembros había muerto en el ataque. Esto generó preocupación en Israel de que la frontera libanesa pudiera exaltar sus ánimos debido a posibles ataques de venganza que Hezbollah pudiese propinar. Nasrallah dio esta declaración: “Existe un mensaje claro para todos – la ecuación-reacción existe ante Israel y nosotros no tenemos intención de cambiar las leyes”, lo que implica que el daño israelí propinado a Hezbollah, incluso en territorio sirio, resultará en una acción ejecutada por Hezbollah en contra de Israel.

Por lo tanto, Israel tenía prisa por enviarle un mensaje a Hezbollah de que no tenía intención alguna de eliminar a ninguno de sus miembros. En una entrevista realizada por Naim Qassem, adjunto a Nasrallah, en el canal de televisión libanés Al-Mayadeen el 26 de julio, este descartó la posibilidad de una nueva guerra entre Israel y Hezbollah. Sin embargo, es muy posible que las palabras de Naim Qassem reflejen las dificultades financieras que padece la organización.

Hezbollah parecía buscar venganza por el asesinato de uno de sus hombres en Damasco, hecho ocurrido el 20 de julio, pero lo hizo en una acción que puede considerarse simbólica, con bajo potencial de escalada hacia la guerra. La acción fue aparentemente tomada para demostrar que la “ecuación-reacción” de Nasrallah seguía siendo válida. El 27 de julio, un pequeño escuadrón de militantes de Hezbollah intentó cruzar la frontera hacia territorio israelí en el área de Har Dov, pero el intento de infiltrarse fue inmediatamente detectado y el escuadrón fue rechazado por las fuerzas de las FDI. El incidente terminó sin víctimas ni bajas en ninguno de los bandos en conflicto.

Todavía existe mucha incertidumbre sobre la posibilidad de nuevas respuestas de Hezbollah ante el asesinato de uno de sus hombres. Es posible que, en vista de su difícil situación, una fuerte presión pública en el Líbano sea suficiente para impedir que la organización lleve a cabo otro ataque. Por otra parte, es muy posible que Hezbollah decida vengarse de las FDI y que su misma angustia lo empuje a llevar a cabo otro ataque. Si esto es así, muy probablemente elegirá un método con un potencial mínimo de escalada.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta el estado actual de deterioro tanto en Irán como en el Líbano. Considérese también que desde la conclusión de la Segunda Guerra del Líbano en el año 2006, Nasrallah ha preferido permanecer a salvo en su búnker subterráneo en Dahieh. Añádase a eso la enorme explosión del 4 de agosto en el puerto de Beirut, de la que muchos libaneses responsabilizan totalmente a Hezbollah. Sumados en conjunto, estos elementos sugieren que la probabilidad de una nueva guerra entre Israel y Hezbollah en un futuro próximo es bastante baja.

 

El Teniente Coronel (ret.) Dr. Raphael Ofek, investigador asociado del Centro BESA, es experto en el campo de la física nuclear y de tecnología quien se desempeñó como analista sénior en la comunidad del servicio de inteligencia israelí. 

El Coronel (ret.) Pesach Malovany ocupó varios cargos dentro de la Dirección de Inteligencia de las FDI, donde se especializó en recopilación y análisis de inteligencia. Malovany es ahora investigador independiente enfocándose en el tema de los ejércitos árabes.

 

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