Ineludible buena voluntad – Por Beatriz W. de Rittigstein

Hace un par de semanas, el embajador de Venezuela ante la ONU, Rafael Ramírez, nuevamente abogó por lo que considera la causa palestina. Así planteó argumentos parcializados con los cuales, en general, se manipula la historia a fin de responder a ciertas alianzas.

Ramírez culpó íntegramente a Israel por el conflicto, omitiendo la violencia, el terrorismo y el incumplimiento de acuerdos ya firmados por parte de los palestinos. Tampoco advirtió la ancestral relación entre el pueblo judío y la tierra de Israel; expuso el tema como que, de pronto se le ocurrió a la ONU, en 1947, dividir Palestina en dos Estados, sin reconocer los milenarios hechos detrás de la votación para la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe y en este punto la letra de la ONU no se refiere a un Estado palestino, pues esa identidad no existía como tal para aquel entonces, pese a que al área la llamaban Palestina.

Cabe recordar que en el año 135 e.C., el emperador Adriano, tras derrotar a los judíos, como castigo a su rebeldía, los expulsó y cambió el nombre de Judea por Palestina en recuerdo a los antiguos filisteos. Los geógrafos Estrabón y Ptolomeo describen la Provincia de Judea abarcando la Galilea, Samaria, el Golán, la orilla oriental del Jordán y el territorio de Judea. A pesar del edicto de expulsión, muchos judíos lograron quedarse por generaciones.

El embajador Ramírez no mencionó que desde los Acuerdos de Oslo, los diferentes primeros ministros israelíes han aceptado la solución de dos Estados; sin embargo, ello no ha sido admitido por Abbas y menos por los líderes de Hamas, cuya carta constitutiva está basada en la destrucción de Israel.

Además, evadió la historia al afirmar que los palestinos se ubican en 12% del territorio de la Palestina histórica; pero no aclaró que la Palestina histórica son los reinos de Israel y Judea; y no explicó que en 1922, gran parte de ese territorio fue dado a la dinastía Hachemita para establecer Transjordania, ahora Jordania.

La mayoría anhelamos ver a Israel y Palestina en buena vecindad y armonía. Pero, la justicia no se alcanza esgrimiendo acusaciones que no concuerdan con la realidad, sobre todo en el Consejo de Seguridad. Israelíes y palestinos están obligados a negociar con responsabilidad, seriedad y buena voluntad.

bea.rwz@gmail.com

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