Importante propuesta – La nueva respuesta de Israel para el BDS – Por Yotam Goren (Yediot Ajaronot 8/6/2016)

Nuestros rivales se sienten cómodos ya que Tzahal (ejército israelí) y la policía de Israel no participan en las misiones de mantenimiento de la paz. Una respuesta sionista apropiada ante las fuerzas del BDS y la discriminación anti-israelí en la ONU sería ampliar la participación israelí, enviando oficiales y policías para proteger a los civiles y ayudar a los países subdesarrollados a desarrollarse después de años de guerra.

Mientras que nuestros inquietos ojos se dirigen hacia el Consejo de Derechos Humanos y su condena periódica contra Israel, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el de Defensa promueven un cambio revolucionario de cara a la política hacia las Naciones Unidas que no sólo ayudará en la lucha por las relaciones públicas (Hasbará), sino que contribuirá a los intereses económicos, políticos y de seguridad de los líderes de Israel. ¿La ONU es nula? No necesariamente, si trabajamos con sofisticación.

Con el correr de los años, la Start Up Nation (Israel) tuvo éxito en, ingeniosamente y con un poco de cara dura, superar a un buen número de países en los campos de la tecnología, la agricultura y el agua, una multiplicidad de actividades en las que trabajan en las Naciones Unidas en el mundo. Sin embargo, la creatividad israelí tiene otra gran potencialidad dentro de la organización. Recientemente, la delegación de Israel ante las Naciones Unidas decidió intensificar la presencia israelí en la organización, incluyendo a las fuerzas de mantenimiento de la paz desplegadas en red en todo el mundo.

La ONU es el mercado global del mundo diplomático. Dentro de este amplio y variado mundo, las fuerzas de paz de la ONU son el buque insignia de la organización. Aquí, en Israel, los cascos azules recibieron una imagen de personajes de cómic en varios películas de tercera aunque, de hecho, la red de las fuerzas de paz en los últimos años se ha convertido en una fuerza militar y política que emplea a unos 120 mil soldados y que tienen un presupuesto anual que constituye aproximadamente el 75% del presupuesto total de las Naciones Unidas.

En septiembre de 2015, los líderes de Estados Unidos, China y Gran Bretaña, junto con otros 50 mandatarios llevaron a cabo una cumbre de alto nivel en la Asamblea General sobre el tema de la División de Fuerzas de paz. El foco de la cumbre fue la decisión de lanzar una reforma general para ayudar a los sistemas más antiguos a hacer frente a las nuevas realidades de los países que se desmoronan, a las oleadas de refugiados y a la lucha contra el terrorismo islámico radical. La mayoría de los países del mundo, desde las potencias más ricas hasta los países más pobres, entendieron que se podía promover los intereses económicos, políticos y de seguridad a través de la participación activa en una fuerza de paz. Israel también se dio cuenta que debía aportar desde la experiencia de los militares, mediante la combinación de mano de obra, la cooperación tecnológica y la formación de las fuerzas de socorro. Esta comprensión se sustenta en varios factores.

“Los diplomáticos de uniforme”

En primer lugar, el conocimiento es poder. En muchos países, entre ellos nuestros enemigos, se envían soldados en el marco de la ONU con el fin de fortalecer su posición en áreas donde poseen bajo impacto. Israel tiene una amplia experiencia muy valorada de podería militar y policial por lo que tratar de explotar esto como parte de las misiones de la ONU será de gran ayuda al fortalecimiento de las relaciones de Israel con los países en el mundo en desarrollo, que reciben la mayor parte de la ayuda de las fuerzas de mantenimiento de la paz.

En segundo lugar, los soldados de las fuerzas de paz son “diplomáticos en uniformes”. Los oficiales de Tzahal y la policía israelí conocerán a los Jefes de Estado Mayor y Jefe de la Policía del futuro en decenas de países, algunos países que no tienen un contacto oficial con Israel. Tales conexiones militares promoverán lazos diplomáticos en el futuro.

Otro punto clave implícito es la oportunidad económica. La ONU compra productos y servicios por un valor anual de $ 17 mil millones. Como parte de la revolución tecnológica que experimentan las fuerzas de paz, la ONU equipará a sus equipos con sofisticadas herramientas como aviones no tripulados y dispositivos de observación y protección avanzada. La ONU tiene hambre de la tecnología israelí y cuanto más Israel se vea involucrada con las fuerzas tales paz también se abrirán las puertas para la industria israelí.

A todas las razones señaladas se le adhiere la dimensión moral que caracteriza a Israel. Todos recordamos los cascos amarillos de las delegaciones del ejército que fueron enviadas a las zonas de desastres en Nepal, Filipinas y Japón. Incluso el mundo recuerda la contribución de Israel. Somos los primeros en llegar a las zonas afectadas por el desastre, pero en general también somos los primeros en irnos. La importancia de una asistencia continua como una operación humanitaria comienza y continúa en la rehabilitación y el desarrollo, y esto es un proceso político que es insustituible. Un compromiso real con la ayuda exterior puede afectar el corazón y la actitud hacia Israel.

Israel se encuentra en una batalla política y diplomática con fuerzas enemigas desde su creación. Mucho antes que sruja el movimiento BDS, la política de exclusión de Israel fue aceptado en la ONU, que está dominada por el bloque árabe que cuenta con una mayoría automática. Nuestros rivales se sienten cómodos que los soldados de Tzahal y de la policía israelí no participan en las misiones de mantenimiento de la paz. Una respuesta sionista apropiada ante las fuerzas del BDS y la discriminación anti-israelí en la ONU sería ampliar la participación israelí, enviando oficiales y policías a proteger a los civiles y ayudar a los países subdesarrollados a desarrollarse después de años de guerra. Esa es la Israeli hermosa y sionista, eso es Tikkun Olam, y esa es la respuesta para aquellos que trabajan sin descanso para aislar a Israel.

 

Yotam Goren es un diplomático israelí en la delegación de Israel ante las Naciones Unidas, vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y oficial de las Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas

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