Gaza está en bancarrota y aún así se prepara para la Guerra – Por Jonathan S. Tobin

Si le creen al informe del Times de Nueva York, algunos en Gaza están hasta la coronilla con lo que sucede con su gobierno en la franja. La decisión de los terroristas de Hamás que dirigen Gaza como un estado palestino independiente en todo menos en el nombre a fin de imponer nuevos impuestos a sus asediados súbditos no fue recibida con mucho placer. Resulta ser que los gravámenes son necesarios para que el grupo islamista les pague a sus 40.000 empleados.

Aunque los alimentos, medicinas y otros suministros son enviados a Gaza todos los días por Israel, una realidad que echa por tierra las afirmaciones de una crisis humanitaria, no hay duda de que los tiempos son difíciles para los que viven allí. Pero la escasez de efectivo en Gaza no ha cambiado las prioridades de Hamás. Una de sus principales quejas es que la escasez de materiales de construcción provocada por el control de Israel, lo que ha hecho imposible la reconstrucción de las casas destruidas en la guerra del verano pasado. Pero eso no ha impedido a Hamás la construcción de una nueva carretera cerca de la frontera con Israel a fin de facilitar futuros ataques terroristas.

La construcción pasa directamente hacia el otro lado de la frontera de Nahal Oz, el kibutz israelí que fue objetivo de los túneles terroristas de Hamás durante la guerra del verano pasado. Aunque ha habido constantes informes de que Irán ha ayudado a financiar los esfuerzos de Hamás por reconstruir tanto los túneles como los bastiones fortificados de los islamistas dentro de la franja, un funcionario de Hamás dijo el fin de semana que el propósito del trabajo que se realiza del lado palestino de la frontera era “crear para nosotros oportunidades convenientes para atacar al enemigo sionista”.

Hamás perdió su principal fuente de ingresos cuando Egipto cerró los túneles de contrabando a través de los cuales pasaban materiales de construcción, artículos de lujo así como también armas y dinero en efectivo para operar. Además, gran parte del dinero que entra en la franja es de la Autoridad Palestina que gobierna Cisjordania pero que también le paga a 70.000 empleados no existentes en Gaza (empleados que tenían antes del golpe de estado y que ahora no trabajan pero cobran). La imposibilidad de cuadrar esos gastos con los fondos utilizados por la fuerza duplicada en gran medida por Hamás de funcionarios públicos fue uno de los puntos de fricción en la implementación del acuerdo de unidad entre Fatah y Hamás el año pasado.

Pero la yuxtaposición de la desgarradora historia del Times sobre la escasez en Gaza con otros informes que detallan los preparativos de Hamás para otra guerra terrorista deberían alarmar a aquellos que pretenden preocuparse por la difícil situación de los civiles de la franja.

Con el descontento en aumento en contra de su gobierno (en contraste a su popularidad en Cisjordania, cuyos habitantes sufren bajo un grupo diferente de tiranos pero que no pagaron el costo de los fútiles combates del verano pasado), la posibilidad de otro estallido este verano debe ser considerado posible si no probable. El que los palestinos se concentren en el odio a Israel es una forma conveniente de distraerlos de la corrupción y de las prioridades equivocadas de un grupo dirigente islamista que está dispuesto a luchar hasta el último civil a fin de continuar su guerra contra el sionismo.

Tan en bancarrota y aislada que puedan estar, Hamás sigue pensando que ganó la guerra de la opinión pública internacional porque muchos palestinos murieron o perdieron sus hogares por los esfuerzos israelíes de detener el lanzamiento de miles de cohetes sobre sus ciudades y pueblos. Por otra parte, el mensaje que han recibido desde el verano pasado de los Estados Unidos es que el gobierno de Obama está haciendo todo lo posible en separar las cosas entre Washington y Jerusalén. Esa es una invitación permanente a los enemigos de Israel para que ataquen porque asumen que los israelíes se quedarán solos para enfrentarlos.

Es imperativo que el gobierno de Obama hable claramente ahora ya que si, motivados por la necesidad de distraer a sus súbditos y subvencionados por Irán y también por el hecho de que están acosados ​​por las recientes incursiones del ISIS en Gaza, Hamás siente tener otra oportunidad sobre los israelíes, los Estados Unidos no detendrán el reabastecimiento de armas y municiones como lo hicieron durante la guerra del verano pasado.

Igual de importante, los Estados Unidos y todos los que dicen preocuparse por la situación en Gaza deben denunciar el uso del material de ayuda para los preparativos de la guerra. Aunque la situación en Gaza es un grito de guerra para los críticos de Israel, la realidad de la vida allí ilustra la naturaleza tóxica de una cultura política palestina que premia la hostilidad hacia los judíos por encima del mejorar las vidas de los árabes. Los amigos de Gaza deben exigir el fin del mandato de Hamás. Hasta que eso ocurra, no existen muchas esperanzas para los desdichados que deben vivir bajo su gobierno, y otra guerra en la Franja de Gaza ocupa un lugar preponderante.

 

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