Europa: Haz lo que debas con Hezbollah – Por David Harris (Huffington Post 27/4/2016)

Hace casi tres años, la Unión Europea finalmente superó su resistencia de muchos años y abordó la cuestión del agregado de Hezbollah a su lista de terrorismo.

La buena noticia es que los 28 estados miembros, impulsados ​​por la determinación de Bulgaria, que experimentó un ataque mortal de Hezbollah el año anterior, y Chipre, que detuvo a un efectivo de Hezbollah explorando objetivos potenciales, tomaron medidas concretas.

La mala noticia es que la UE optó por bifurcar a Hezbollah y colocó solamente al “ala militar” en la lista de terrorismo, mientras que dejó a su “ala política” fuera de dicha lista.

Si alguna vez hubo una distinción a esta “sin diferencia”, esta fue. No me escuchen a mi. Nada mejor que el jeque Hassan Nasrallah, jefe de Hezbollah con base en el Líbano, quien dice mucho más haciendo hincapié en que nadie podía dividir a su organización.

Burlándose de decisión de la UE, Nasrallah afirmó: “Nunca se formará un gobierno [del Líbano] sin Hezbollah. Así como una broma, propongo que nuestro ministro en el próximo gobierno sea del ala militar de Hezbollah”.

No es frecuente que yo este de acuerdo con Nasrallah, pero en esta ocasión – debo reconocer – que tenía razón acerca de la ilusión de la UE que hay dos Hezbollahs.

El argumento Europea se centra en la afirmación que Hezbollah es también un partido político “legítimo” en el Líbano, que participa en las elecciones y que tiene miembros en el gobierno. Por lo tanto, agregar a Hezbollah en su totalidad a ésta lista negra le niega a los que votan por sus candidatos sus derechos básicos, además de poner en peligro la frágil estabilidad del país levantino.

De hecho, inmediatamente después de la decisión de 2013, la jefe de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, explicó: “Queremos que quede claro, también, que apoyamos a los partidos políticos del Líbano y el pueblo del Líbano. Hemos hecho una distinción clara”.

El problema con esta línea de defensa es que no tiene en cuenta lo que es obvio.

En primer lugar, Hezbollah puede presentarse en elecciones, pero esa es sólo una forma no tan sutil de tomar ventaja del sistema democrático, para obtener el poder.

En segundo lugar, Hezbollah quiere las dos cosas – participar en el sistema político, manteniendo al mismo tiempo sus propias fuerzas militares fuera del control del sistema. Como tal, Hezbollah ha sido durante mucho tiempo un estado dentro de un estado, poniendo en peligro la soberanía y la seguridad del Líbano. Y, sorprendentemente, hasta ahora ha logrado imponer con esta estrategia de dos frentes.

En tercer lugar, no importa cómo uno parte en rodajas esta retórica, Hezbollah es una organización terrorista, y todas sus partes o componentes – no algunos, sino todos – prestan apoyo al rearme ideológico letal y participa en los objetivos del grupo.

Esa es precisamente la conclusión a la que llega un informe dela Central General de Inteligencia holandesa cuando declaró: “Los brazos políticos y terroristas de Hezbollah son controlados por un consejo de coordinación”. El mismo estudio ha añadido: “Los Países Bajos han cambiado su política y ya no se hace una distinción entre las ramas política y terrorista de Hezbollah”. Por desgracia, la UE no ha seguido la decisión holandesa.

¿Cuáles son los objetivos del grupo? No hace falta ser un agente secreto para descifrarlos. Por el contrario, sólo se requiere un examen de las acciones de Hezbollah en los últimos años.

Desde unirse al presidente sirio Assad y las fuerzas iraníes para llevar a cabo un asesinato en masa en Siria, donde el número de muertos se acerca a las 500.000 personas después de cinco años de conflicto, al ataque, en años anteriores, contra las embajadas y recintos militares norteamericanas y francesas; por llamar a la destrucción de Israel y planear ataques contra objetivos israelíes y judíos en todo el mundo, incluyendo los ataques mortales contra la embajada de Israel y la AMIA en Buenos Aires; por matar a políticos de la oposición y por mantener rehenes a poblaciones civiles en el Líbano… Hezbollah no ha sido exactamente opaco a la hora de explicar sus objetivos generales y sus métodos preferidos.

De hecho, ha sido tan manifiestamente evidente que, además de los Estados Unidos y Canadá, los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) – Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos – y los miembros de la Liga árabe han calificado recientemente a Hezbollah como un grupo terrorista.

El Secretario general del CCG, Abdullatif al-Zayani no se anda con rodeos cuando acusó a Hezbollah de llevar a cabo “ataques terroristas, el contrabando de armas y explosivos, revolviendo la sedición e incitación al caos y la violencia”. Añadió que las acciones del grupo plantea una amenaza directa para “la seguridad nacional árabe”.

Eso sí, no debe hacerse ninguna falsa distinción entre las alas “políticas” y “militar”.

Así que tenemos la extraordinaria situación que los EE.UU., Canadá, Holanda, Israel, el CCG, y la Liga Árabe todos están de acuerdo sobre la verdadera naturaleza de Hezbollah. Sin embargo, la UE está extrañamente aparte, se aferra a la creencia evidente que se puede domesticar al comportamiento de Hezbollah cuando, en realidad, no existe tal evidencia.

¿No es hora que la UE acabe el trabajo sobre Hezbollah que comenzó con su decisión inicial de 2013?

Este importante paso obstaculizaría significativamente la capacidad de Hezbollah para operar libremente en Europa mediante la potenciación de los gobiernos para cerrar esfuerzos de organización y de recaudación de fondos del grupo dentro de las fronteras de la UE.

El terrorismo constituye una amenaza para todos nosotros. En respuesta, tenemos que tener los ojos abiertos, resueltos y firmes. Hezbollah es lo que dice que es – un grupo doctrinaria, violento y arraigado en el Islam chiíta. Ningún esfuerzo para fingir lo contrario tendrá éxito. Ninguna creencia va a cambiar sus manchas, aunque estemos listos para acercarnos con esa mitad con la que se puede trabajar, no cuando se trata de creencias no negociables y de una cuestión de fe.

Una vez más, no hay que buscar más que las propias palabras de Hassan Nasrallah: “El que quiera desarmar a la fuerza de la resistencia, y lo he dicho más de una vez, vamos a cortarle la mano, decapitarlo y deshacer su alma. Somos los que determinan esto”.

En el pasado, algunos países europeos trataron de hacer frente a los terroristas que operan en suelo europeo apaciguando o reduciendo sus penas de prisión y poniéndolos en libertad antes de tiempo, firmando acuerdos secretos turbios, fingiendo que las motivaciones de sus “quejas” eran “legítimas”, o simplemente esperando que el problema mágicamente desaparezca.

En los últimos años, sin embargo, dados los trágicos sucesos que tuvieron lugar, Europa deberían haber entendido que estas estrategias no funcionan. Y con esa comprensión debería entender una verdad ineludible que, sí, terror es terror.

En ese mismo espíritu, sí, Hezbollah es Hezbollah. No hay dos Hezbollahs, sólo uno. Y que ese uno  Hezbollah, en su totalidad, debe ser colocado en la lista de terroristas de la UE lo antes posible.

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