Esfuerzos en el área nuclear y militar de Irán ante la sombra del coronavirus y el colapso económico – Por Teniente Coronel (Retirado) Dr. Raphael Ofek (BESA)

A pesar de los difíciles desafíos de la crisis del coronavirus y el deterioro de la economía, Irán avanza en sus operaciones de enriquecimiento de uranio y en sus programas espaciales y de misiles, así como también sus actividades en Siria. Este también tiene aun que ceder ante los Estados Unidos en su enfrentamiento por navegar en el Golfo. Teherán teme que cualquier signo de debilidad pueda poner en peligro al régimen islamista, particularmente porque el resentimiento continúa en aumento entre la población iraní común. Con eso en mente, Irán está haciendo todo lo posible en flexionar sus músculos para ambas audiencias, la nacional como la internacional.

Imagen de portada: Iraj Harirchi (izquierda), Director del Centro Nacional para la Lucha contra el Coronavirus en Irán, mostrando signos de estar infectado con el virus en una conferencia de prensa dada el 23 de febrero, 2020, fotografía vía Wikimedia Commons

En julio del 2019, Irán comenzó a violar explícitamente el acuerdo nuclear pactado en julio del 2015. El reciente informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica AIEA (3 de marzo, 2020) abordó las siguientes infracciones e incumplimientos de Irán sobre las operaciones de enriquecimiento de uranio: Irán se comprometió a reducir el número de centrifugas en la planta de enriquecimiento en Natanz a 5.060 unidades IR1 y limitar sus operaciones de enriquecimiento de uranio a una tasa de 3.67%. Sin embargo, a partir del 8 de julio, 2019 este comenzó a enriquecer hasta una tasa de 4.5%.

El acuerdo exige que la planta de enriquecimiento de uranio subterránea Fordow, que contiene 2.710 unidades de centrifugas IR1, incluyendo 696 unidades centrifugas activas, sea convertida en un centro de “Investigaciones, de Física y Tecnología Nuclear” con 1.044 centrifugas separadas del ducto de alimentación UF6 (UF6 o uranio) hexa-fluoruro, es un compuesto de uranio-flúor el cual es alimentado en estado gaseoso a las centrífugas para lograr las operaciones de enriquecimiento). Junto a ello, 348 centrifugas sin uso alguno, utilizadas para el enriquecimiento de uranio y separar isótopos estables para su uso en los campos de la medicina, agricultura e industria, mientras que las centrífugas restantes fueron transferidas a depósitos en la planta Natanz. Sin embargo, el 9 de noviembre, 2019 los procesos de enriquecimiento de uranio fueron renovados en la planta Fordow con 1.044 unidades en funcionamiento. Estas incluyen centrifugas destinadas exclusivamente a la separación estable de isótopos.

El acuerdo estipula que la cantidad de uranio que Irán puede enriquecer al 3.67% se limita a 300 kg de UF6 (cuyo contenido de uranio es de 202.8 kg). Pero a partir del 19 de febrero, 2020 la cantidad de uranio enriquecido en la planta Natanz y las instalaciones en Fordow ascendió a 1.020.9 kg, o lo que vendría a ser más de cinco veces lo permitido. Su contenido es de 806.3 kg de uranio enriquecido al 4.5% y 214.6 kg enriquecido al 3.67%.

El 7 de septiembre, 2019 Irán comenzó a violar el límite al que acordó respecto a la operación de las unidades centrifugas altamente productivas en enriquecimiento de uranio. Contrario al acuerdo, Irán se encuentra enriqueciendo uranio utilizando aproximadamente 400 centrifugadoras de modelos muy avanzados (IR2m, IR4 e IR6). La capacidad de enriquecimiento de la unidad centrífuga IR6 es ocho veces mayor que la de la unidad centrífuga IR1.

El último informe publicado por la AIEA dice que la agencia continúa en contacto con las autoridades iraníes respecto a las inspecciones realizadas por la AIEA a partículas de uranio naturales (no enriquecidas) de una fuente antropogénica (es decir, artificial) de una instalación iraní que aún no ha sido declarada a la AIEA: los depósitos en Turkuzabad, un suburbio de Teherán, divulgado por el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu en un discurso ante la Asamblea General de la ONU el 27 de septiembre, 2018. Según la BBC el 3 de marzo, la AIEA le envió un documento a varios estados miembros alegando que Irán ha rechazado una solicitud de permitir el acceso a una inspección a otras tres instalaciones no-identificadas también. De acuerdo al documento, los inspectores desean averiguar si se está utilizando uranio natural en algunas de las instalaciones las cuales tienen prohibido operar. En otra instalación, la AIEA dice que se han producido actividades que son “consistentes con los esfuerzos para desinfectar parte de la ubicación donde se encuentra la instalación”.

Las violaciones al acuerdo nuclear perpetradas por Irán (su incremento en la tasa de enriquecimiento de uranio al 4.5% y la acumulación de uranio en exceso al límite UF6 de 300 kg) no tienen en estos momentos un aspecto militar. Esto se debe a que el uranio enriquecido a una tasa inferior al 5% es adecuado únicamente como combustible nuclear para reactores de potencia y no puede ser utilizado para el desarrollo de armamento nuclear (para las cuales el grado de enriquecimiento requerido es de al menos 90%). Funcionarios iraníes afirman que estas violaciones están destinadas a presionar a la Unión Europea para que neutralice las sanciones impuestas a Irán por los Estados Unidos.

Sin embargo, la principal preocupación sobre la capacidad futura de Irán para fabricar armamento nuclear son las avanzadas unidades centrifugas de enriquecimiento de uranio que el régimen continúa desarrollando. Behrouz Kamalvandi, portavoz de la Organización de Energía Atómica Iraní (OEAI), dijo en una conferencia en Fordow el día 9 de noviembre, 2019 que la tasa de enriquecimiento está comenzando a ser incrementada “según nuestras propias necesidades e instrucciones… [Tenemos] la posibilidad de producir a los porcentajes de 5%, 20% y 60%, o cualquier otro enriquecimiento de uranio requerido”.

Además, el 27 de marzo, Kamalvandi anunció que en celebración del Día Nacional de la Tecnología Nuclear en Irán, el 8 de abril, su organización iba a presentar una nueva unidad avanzada de centrífuga. (El evento fue pospuesto debido a la crisis del coronavirus). Kamalvandi agregó que “algunas de las unidades centrifugas ya avanzadas de Irán han alcanzado una fase en la que podemos industrializarlas… [estas pueden] ser fabricadas a un promedio de 60 centrifugas por día”. Este incluso alardeó por ello: “La producción de [enriquecimiento] por encima de 250.000 SWU (unidades de trabajo separativas) es definitivamente alcanzable, pero nuestro objetivo es alcanzar un millón de SWU”. Como la cantidad de enriquecimiento requerida de uranio natural (que contiene aproximadamente 0.7% de uranio-235, el isótopo de uranio fisionable) a la cantidad de aproximadamente 20 kg de uranio enriquecido a al menos 90% es aproximadamente de 5.000 SWU, Irán está muy cerca de obtener suficiente uranio enriquecido para utilizarlo como material fisionable para su primera bomba atómica.

En cuanto al programa espacial y de misiles de Irán, el 22 de abril, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) anunció el exitoso lanzamiento del Noor-1, el primer satélite militar de Irán. Según el CGRI, el Noor-1, siendo este un satélite de imágenes, comenzó en poco menos de 90 minutos a orbitar la Tierra dentro de un radio de 425 km. Esto sucede luego de varios fracasos recientes de Irán para lanzar sus satélites al espacio.

El satélite fue lanzado utilizando un lanzador de misiles de tres etapas apodado Qased (“mensajero”). Su primera etapa tuvo como base un cohete alimentado con combustible líquido, con las dos etapas adicionales alimentadas por un propulsor sólido. La propulsión de combustible sólido indica un impresionante avance de la tecnología de misiles por parte de Irán.

Si bien Teherán afirma que el lanzamiento del satélite fue parte de un programa civil de investigación y exploración espacial, expertos militares estadounidenses han expresado preocupación de que el programa esté destinado a desarrollar misiles balísticos intercontinentales que puedan amenazar a los Estados Unidos. Los misiles balísticos iraníes también están siendo desarrollados para lograr un alcance de 2.000 km, lo que si pudiera amenazar a Israel.

El 29 de abril, Irán celebró el Día Nacional del Golfo Pérsico. Se han producido incidentes recientes en el Golfo, a los cuales Teherán ha afirmado su supremacía desde los días del Shah, entre barcos del CGRI y barcos de la Marina estadounidense. Además, tras el asesinato del comandante de las Fuerzas Qods Qassem Soleimani el 3 de enero, Irán lanzó más de 15 ataques con misiles y cohetes contra bases y objetivos estadounidenses en Irak.

Teherán también continuó afianzando su poderío militar en Siria. A pesar de las recientes afirmaciones de los funcionarios de seguridad israelíes de que debido a las intensas actividades de las FDI, Teherán se ha convertido en una carga en lugar de un lugar de ventaja para Damasco, las milicias chiitas respaldadas por Irán, Hezbollah en particular, parecen continuar con sus operaciones en los Altos del Golán.

La situación general en Irán es suficientemente angustiosa. El pueblo iraní ha perdido la fe en el régimen, especialmente ahora, en vista de los estragos causados por la pandemia del coronavirus. La población (junto al resto del mundo) duda de las cifras oficiales de víctimas. Al momento de escribir este artículo, el régimen clama alrededor de 110.000 casos con un estimado de 6.800 muertes, pero las verdaderas cifras se presume son mucho más altas. Esta desconfianza se hizo más fuerte en el contexto de los informes falsos presentados por las autoridades sobre el derribo de un avión de pasajeros ucraniano el 8 de enero luego de su despegue desde Teherán (la mayoría de sus pasajeros eran iraníes o de origen iraní).

El brote del coronavirus le ha propinado un nuevo golpe a la economía iraní, que ya había colapsado en el 2018 como resultado de las sanciones impuestas por los Estados Unidos. El real (la moneda iraní) se desplomó a mínimos sin precedentes y la calle iraní expresó su ira porque el régimen desperdició tanto dinero en sus operaciones en Siria. Según el diario árabe en Londres Al-Sharq Al-Awsat el 1 de enero del 2020, el Presidente iraní Rouhani dijo que el daño a la economía iraní resultante de las sanciones a finales del año 2019 fue de $200 billones.

En 1965, el canciller de Pakistán Zulfikar Ali Bhutto respondió al desarrollo de armas nucleares de India diciendo: “Si tenemos que alimentarnos de hierbas y hojas, o incluso si tenemos que morir de hambre, también produciremos una bomba atómica”. De hecho, en 1972, al comienzo de su mandato como presidente de Pakistán, este puso en marcha el proyecto de armamento nuclear de su país.

Es altamente dudoso que el pueblo iraní esté listo para comer césped a fin de hacer realidad los sueños del régimen de poseer una bomba nuclear iraní. Aunque el objetivo de los mulá de convertirse en una potencia regional que controle el Islam chiita en el Medio Oriente sigue sin cumplirse, el régimen continúa haciendo lo que puede para demostrar su poder. El objetivo es mostrarle al mundo que Irán no capitula ante los Estados Unidos en lo absoluto, ni respecto a sus programas nucleares y espaciales, ni siquiera militarmente. Este también busca proyectar una imagen de fortaleza y poderío al cada vez más resentido pueblo iraní, ya que teme que signos de debilidad puedan poner fin a su gobierno. Sin embargo, las inversiones del régimen en seguridad a expensas del bienestar de la nación puede que resulte en un boomerang dirigido en su contra.

 

 

El Teniente Coronel (ret.) Dr. Raphael Ofek, socio en Investigación del Centro BESA, es experto en el campo de la física y de la tecnología nuclear quien se desempeñó como analista sénior dentro de la comunidad del servicio de inteligencia israelí.

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