“Ese pequeño-gran país, bendecido por Dios” – por Gary Antonio Rodríguez

No es uno de los países más grandes, de hecho ocupa el puesto 151 entre los cerca de 200 que hay. Su geografía apenas supera los 22.000 km2 una insignificancia comparada con los poco más de 1.000.000 km2 de Bolivia.

Tiene poco más de 8 millones de habitantes, mucho menos que los 10,4 millones que tenemos nosotros según el Censo 2012. Hasta aquí, le sacamos ventaja en todo, pero veamos ahora otros aspectos que no dependen ya de su geografía o población.

El PIB de ese pequeño país superó los 243.000 millones de dólares el 2011, mientras que el boliviano era casi diez veces más chico; ni qué decir de su PIB per cápita que con 32.000 dólares, superó de lejos los 2.300 de nuestro país.

Mientras Bolivia va camino a completar 200 años de emancipación, aquel país, como Estado, apenas tiene 65 años de haber declarado su independencia. A lo largo de su historia enfrentó muchas guerras que ganó, así como también en tiempos contemporáneos. Es un país que no solo está muy bien situado en términos económicos sino también en cuanto a la calidad de vida de su población, siendo catalogado por el Banco Mundial como uno de los más encumbrados de su región por la facilidad que ofrece para los negocios, contando con un alto Índice de Competitividad según el Foro Económico Mundial, lo que le ha valido ser parte del exclusivo grupo de naciones ricas de la OCDE. Nada de esto ocurre con Bolivia.

No es un país con una gran dotación de recursos naturales, todo lo contrario, pero eso no le impidió consumar su soberanía alimentaria en casi todos los renglones, gracias a una agricultura intensiva: gracias a la “revolución verde” transformó su desierto en vergel, al extremo de llegar a exportar hoy muchas frutas y verduras.

Destaca también -y muy fuerte- en la industria farmacéutica, química, del software, comunicaciones, de energías alternativas y de la “ciencia de la vida”, comparándose por su éxito en este último renglón con Silicon Valley de los EEUU.

Ahora viene lo mejor: este pequeño país es líder mundial con EEUU y China en el número de empresas Startup (innovación y tecnología) y sobresale con la cantidad de compañías que -no siendo de EEUU- cotizan en Nasdaq (fuente: Wikipedia).

Para haber llegado este país tan alto, “algo bueno ha tenido que hacer”: la educación de su gente es obligatoria, así como el aprendizaje del inglés. Ha promovido de tal forma la investigación en sus universidades, que sobresalen hoy a nivel mundial. La quinta parte de su población tiene título universitario y posee la tasa per cápita más alta de publicaciones científicas del planeta, y se dice que es uno de los países con más inventos registrados por habitante.

Pese a ser tan pequeño y con tan poca población, es reconocido como uno de los que más ha aportado a la ciencia y la tecnología, en Medicina, Física, Ingeniería, Genética, Informática, Electrónica, Óptica y en tecnología agrícola de avanzada.

No por nada el periodista y escritor Carlos Alberto Montaner defiende su existencia como un “fenómeno tecnológico y científico semejante a lo que fue la Florencia del Renacimiento en el terreno artístico o Escocia para la evolución política y económica de Occidente en la época de la Ilustración”. Mientras que Domingo Soriano, periodista y economista, al referirse al libro “El éxito de un país que no tiene ‘nada’” concluye que se trata de una sociedad que posee orgullo, imaginación, ganas de salir adelante, atrevimiento, inteligencia y capital humano.

No menor admiración manifiesta el periodista Sebastián Vivar Rodríguez, que cataloga a ese pueblo como el que ha proporcionado a la Humanidad las “mayores mentes capaces de cambiar el rumbo de la historia” dando cuenta que tan pequeño país tiene ganados 129 Premios Nobel: de Literatura (10): de la Paz (9); de Física (53); Economía (13); Medicina (44).

Por si fuera poco, acaba de llegar una noticia desde la Universidad MIT de Boston, donde la Dra. Kira Radinsky, de tan solo 27 años, desarrolló un revolucionario sistema de inteligencia artificial capaz de predecir el futuro con un acierto del 80% al 90%. Esta joven científica es de aquel país e ¡hizo la universidad a sus 15 años!

Este pequeño y exitoso país que en la era contemporánea tiene apenas 65 años como Estado, en realidad tiene varios miles de años de edad y se llama “Israel”.

Fundado sobre la base del “padre de la fe”, Abraham -padre de Isaac y abuelo de Jacob, cuyo nombre sería cambiado a Israel y de quien saldrían las 12 tribus del mismo nombre- cuenta con el favor de Dios, como su “pueblo escogido”.

Por tanto, no habrá poder humano que lo haga desaparecer, como ya la historia lo ha demostrado. Escrito está además, que el que maldiga a Israel, será maldecido; y, el que bendiga a Israel, será bendecido. Por tanto, no se debe hablar mal de Israel y menos atacarlo, porque quien lo haga acabará mal. Hay un muy cercano ejemplo de ello, de alguien que habiéndose atrevido a maldecir a Israel “desde lo más profundo de sus entrañas”, en poquísimo tiempo murió carcomido en lo más profundo de sus entrañas debido a la maldición proferida.

Yo te bendigo Israel, desde lo más profundo de mi ser, y oro por la paz de Jerusalén, así como también lo bendigo y oro por Ud. que lee este artículo.

(*) Anciano del Centro Cristiano Evangélico “Casa de Oración” – publicado en http://www.eldiario.net/noticias/2013/2013_10/nt131001/opinion.php?n=27

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