Es tiempo de llegar a un acuerdo con una entidad funcional y restringida en la Franja de Gaza – Por: Kobi Michael (INSS)

La idea de la “Marcha del Retorno”, iniciada por las organizaciones civiles en la Franja de Gaza que una vez más buscaron llamar la atención de la comunidad internacional sobre el sufrimiento de la población local a través de manifestaciones masivas a lo largo de la frontera, fue secuestrada por Hamás. Hamás ignoró a los organizadores del proyecto y de hecho, se encargó de la producción y dirección de los eventos. Por su parte, Israel tiene la capacidad de acomodar a una entidad hostil que cohabite a su lado, siempre y cuando esta entidad esté restringida, sea disuadida y funcional. Este objetivo solo puede lograrse después que Israel reconozca la necesidad de desarrollar estrategias separadas respecto a la Franja de Gaza y Cisjordania, agote todas las posibilidades de aprovechar la debilidad actual de Hamás y aproveche la disposición de Hamás en realizar un hudna a largo plazo. La estrategia propuesta también se basa en el entendimiento de que la Autoridad Palestina no reanudará su gobierno en la Franja de Gaza dentro de un futuro previsible y que se deben invertir esfuerzos para consolidar la gobernabilidad de la AP en Cisjordania y mejorar las condiciones de vida, la libertad de movimiento y la economía en esa área, al tiempo que se aseguren las condiciones para el logro futuro de dos estados nación.

Desde finales de marzo, 2018, se inició una campaña a lo largo de la frontera de la Franja de Gaza, basada en un razonamiento por parte de Hamás, que tomó el control de una iniciativa civil que proporcionó a la organización una ruta de escape a sus dificultades estratégicas actuales. La idea de la “Marcha del Retorno”, iniciada por las organizaciones civiles en la Franja de Gaza que buscaba reorientar la atención de la comunidad internacional sobre el sufrimiento de la población local mediante manifestaciones masivas a lo largo de la frontera, fue secuestrada por Hamás. Hamás puso de lado e ignoró a los organizadores del proyecto y de hecho, se hizo cargo de la producción y dirección de los eventos.

Las dificultades de Hamás surgen de cuatro razones principales:

  1. El fallido proceso de reconciliación con Fatah, que se reanudó luego que Hamás anunciara su fracaso en administrar el manto civil en la Franja de Gaza y expresó su voluntad de transferir los poderes pertinentes a la Autoridad Palestina;
  2. La grave situación humanitaria en la Franja de Gaza y la creciente frustración de la población local;
  3. La significativa erosión del valor de sus activos militares estratégicos, dados los elementos defensivos y neutralizadores que ha desarrollado las FDI;
  4. La falta esencial de deseo por parte de Hamás y la disposición de entrar en otro enfrentamiento militar a gran escala con las FDI.

Por lo tanto, la campaña a lo largo del cerco fronterizo cumple una serie de objetivos estratégicos de Hamás, siendo el más importante el desviar la creciente frustración entre la población local hacia Israel y demostrar el compromiso de la organización en su lucha contra Israel, que necesariamente se produce a expensas del estatus de la Autoridad Palestina. Al mismo tiempo, sirve para reenfocar la atención internacional sobre la Franja de Gaza, fortalecer la narrativa del victimismo palestino, cansar a las fuerzas de las FDI a lo largo de la frontera durante un largo período de tiempo y deslegitimar a Israel.

El fracaso del proceso de reconciliación entre Fatah y Hamás subraya que solo existe una posibilidad extremadamente pequeña de que la Autoridad Palestina recupere el control de la administración civil en la Franja de Gaza. En realidad, existen dos entidades palestinas separadas, cada una de las cuales es hostil a la otra y ambas combaten contra Israel: Hamás, que lidera la lucha armada y, en la campaña actual, la lucha popular local también; y la Autoridad Palestina, que lidera la lucha popular y la lucha política en el ámbito internacional. Sin embargo, existe una coordinación y cooperación económica y de seguridad entre Israel y la entidad palestina en Cisjordania y a algunos civiles locales incluso se les permite trabajar en Israel y en las zonas industriales de los asentamientos israelíes en Cisjordania. Los habitantes de esta región disfrutan de un nivel de vida significativamente más alto que el de los residentes de la Franja de Gaza, así como también de una libertad de movimiento mucho más amplia.

La campaña actual a lo largo de la frontera con la Franja de Gaza nos recuerda que bajo las circunstancias actuales, con mayor prominencia la división en la arena palestina y las graves condiciones humanitarias y de infraestructura en la región, la Franja de Gaza continuará constituyendo un desafío estratégico para Israel, incluso cuando la fase actual dentro de esta llegue a su fin. Sin embargo, la postura y políticas de Israel respecto a Hamás y la Franja de Gaza perpetúan esta situación y por lo tanto, alimentan también las condiciones subyacentes para escalar los niveles dentro del área de seguridad.

Basándonos en suponer que Hamás seguirá siendo el poder soberano en la Franja de Gaza y que Israel no tiene la intención de tomar medidas para removerlos del poder y reemplazarlos con otros líderes o gobernar la Franja de Gaza por su propia cuenta, Israel debe examinar la posibilidad de alcanzar un acuerdo con esta entidad hostil en su frontera y formular una estrategia para regular sus relaciones con este, incluso mediante acuerdos de seguridad e incluso un grado limitado de coordinación en el área de seguridad. Esto presumiblemente creara una oportunidad de obtener un periodo continuo de calma a lo largo y alrededor de la frontera.

Israel, con la ayuda de Egipto y la participación de la comunidad internacional, puede desarrollar mecanismos de regulación e interacción respecto a Hamás, incluso sin un reconocimiento mutuo y sin contacto directo. Estos mecanismos pudieran servir para facilitar una respuesta más efectiva, en comparación con lo que existe hoy, a las dificultades humanitarias que actualmente prevalecen dentro de la Franja; para contener a Hamás en sus intentos de atacar a Israel y para mejorar su gobierno civil en la Franja de Gaza. Después de todo, no existe necesariamente una contradicción entre la Franja de Gaza siendo una entidad hostil y la capacidad de desarrollar mecanismos regulatorios y de interacción.

Tal curso de acción estaría condicionado a socavar la ecuación establecida entre Israel y Hamás desde su cierre de la Franja de Gaza en junio, 2007 por factores en el área de seguridad, por el cual la Autoridad Palestina es el único partido oficial con el que Israel entablará diálogo. Israel debe aceptar la existencia de ambas entidades palestinas distintas y esforzarse por establecer una realidad basada en un acuerdo que será menos que un arreglo del estatus final, con una separación conceptual y operativa entre la política hacia la Autoridad Palestina en Cisjordania y la política separada que se desarrollará y será afinada respecto a la Franja de Gaza. La estrategia propuesta, por lo tanto, exige esforzarse por llegar a un acuerdo con Hamás, que necesariamente lo fortalecerá y pudiera servir para debilitar el estatus de la Autoridad Palestina. Esta disposición promovería un hudna a largo plazo con Hamás.

En los últimos meses, los portavoces de Hamás han transmitido mensajes indicando una voluntad particular de alcanzar un hudna a largo plazo con Israel. Esta no fue la primera vez que tales sentimientos han sido expresados. Sin embargo, la idea nunca tomó forma debido a las condiciones avanzadas por Hamás para su implementación, así como también la falta de voluntad de Israel en considerar una posibilidad en esta dirección, lo que necesariamente significaría el reconocimiento y la legitimación (aunque indirecta) de Hamás y su control sobre la Franja de Gaza. Esta vez también, un proceso que conduzca a un acuerdo a un hudna entre Israel y Hamás, ya sea declarado o implícito, será complicado. Sin embargo, ante las dificultades de Hamás y la desesperanza de la población de Gaza (que en sí misma constituye una amenaza para el gobierno de Hamás y el peligro de una realidad caótica como resultado de su debilitamiento o caída), su disposición fundamental a un hudna (que también experimenta oposición dentro de las filas de Hamás y su liderazgo) puede verse como base para una mayor viabilidad de actualizar la idea.

Para avanzar en la idea, Israel necesitará calificar las dudas de la comunidad internacional en general y las de la Unión Europea en particular, respecto a sus intenciones de Hamás y respecto a la Autoridad Palestina. Sin embargo, la Autoridad Palestina no está presente en este momento ni gobierna en la Franja de Gaza en ninguno de los casos y actualmente no existen posibilidades concretas de un cambio en esta situación. Por lo tanto, adherirse a la condición de que todas las contribuciones a la Franja de Gaza se hagan a través de la Autoridad Palestina y que la Autoridad Palestina sea regresada al poder en la Franja de hecho ayuda a perpetuar la realidad problemática en la Franja y al mismo tiempo, en parte porque el proceso político está actualmente en un callejón sin salida, no sirve para fortalecer a la Autoridad Palestina.

La primera etapa en un proceso de regulación a las interacciones con Hamás en la Franja de Gaza requerirá el trabajo de un mecanismo dirigido por representantes de las partes involucradas y un Hamás encargado de supervisar el uso y evitar el abuso de los fondos donados. La posibilidad de utilizar este mecanismo para transferir una parte relativa de los ingresos fiscales recaudados por Israel por bienes y servicios a la Franja de Gaza debe ser considerada. Luego y sujeto al cumplimiento por Hamás de los términos del acuerdo, también debe considerarse la posibilidad de ampliar sus poderes respecto a la administración de los fondos donados. Israel también necesitará reclutar a Egipto como socio principal en el proceso con Hamás. La contribución de Egipto deberá tomar la forma de una operación regular del cruce fronterizo Rafah, garantizando el compromiso de Hamás al proceso y restringir a la organización. Al mismo tiempo, será necesario crear las condiciones para canalizar los fondos de ayuda a la reconstrucción de infraestructuras esenciales e incentivos económicos, incluyendo el hacerlo a través del establecimiento de áreas industriales en el límite de la Franja. Tales áreas proveerán una ubicación para avanzar e implementar iniciativas industriales conjuntas que proveerán empleo. Israel podrá ayudar a crear las condiciones para la normalización de la población local si considera adoptar un enfoque que sea más flexible respecto a la importación y exportación de bienes desde y hacia la Franja y aumentar el número de permisos de entrada a los comerciantes comerciales, mercaderes y a todos aquellos que necesitan tratamiento médico.

Israel ya posee experiencia en la creación de mecanismos destinados a regular las relaciones con Hamás (los principios del perímetro de seguridad que fueron formulados a través de una mediación egipcia tras la Operación Pilar de Defensa), por lo que hacerlo no sería un precedente. No obstante, esta vez, Israel pudiese comenzar a remodelar su política respecto a la Franja de Gaza con el objetivo de aprovechar la debilidad actual de Hamás y la disposición por un hudna que toma forma entre elementos influyentes dentro del liderazgo de Hamás, dirigido por el líder de la organización en la Franja de Gaza Yahya Sinwar. Aunque no se espera que Hamás desmantele su ala militar incluso dentro del marco de un hudna, existen razones para creer que será posible llegar a acuerdos sobre el cese de su concentración militar y sus esfuerzos para desarrollar medios ofensivos contra Israel en las áreas de subsuelo, marítimas y aéreas.

Paralelamente y con el fin de reducir el efecto de las nuevas políticas dirigidas a Hamás sobre el estatus de la Autoridad Palestina, Israel tendrá que presentar una política de conducta frente a la propia Autoridad Palestina. En este campo de acciones, la política israelí deberá basarse en tres fundamentos principales: a) el preservar la capacidad de Israel para participar en actividades de seguridad en Cisjordania; b) esforzarse por mejorar la realidad económica y de infraestructura en Cisjordania, incluyendo hacer más compacto el servicio de transporte y el autorizar la construcción de una infraestructura palestina en las partes del Área C adyacentes al Área A; y c) un compromiso a abstenerse de ampliar los asentamientos fuera de los bloques de asentamientos.

Israel posee la capacidad de acomodar a una entidad hostil que cohabite junto a este, siempre y cuando esta entidad esté restringida, se vea disuadida y sea funcional. Este objetivo solo puede ser logrado luego que Israel reconozca la necesidad de desarrollar estrategias separadas respecto a la Franja de Gaza y Cisjordania, agote todas las posibilidades de aprovechar las actuales debilidades de Hamás y aproveche la disposición de Hamás por un hudna a largo plazo. La estrategia propuesta también tiene como base el entendimiento de que la Autoridad Palestina no reanudará su mandato en la Franja de Gaza en un futuro próximo previsible y que debe invertirse para consolidar la gobernabilidad y el mandato de la AP en Cisjordania y mejorar las condiciones de vida, la libertad de movimiento y las libertades económicas en el lugar, mientras se aseguran las condiciones para el logro futuro de los dos estados nación.

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