La política estratégica israelí se basó en la idea de comprar estabilidad con dinero. El primer ministro israelí argumentó que si el dinero catarí ayudaba a calmar la situación en Gaza, valía la pena permitirlo en coordinación con las fuerzas de seguridad. Este fue un error estratégico. Se permitió la entrada de dinero catarí a Gaza, se evitó una solución militar efectiva y se ignoró la posibilidad de destruir a Hamás. Sinwar utilizó estos fondos para crear una economía paralela dentro de Hamás, desviando el dinero civil para financiar su brazo militar, construir túneles y producir cohetes.
El error de Israel no fue solo subestimar a Sinwar, sino creer que podía comprar estabilidad con dinero. Sinwar nunca buscó la paz, siempre planeó una guerra total. El 7 de octubre de 2023, Sinwar ejecutó el plan que había estado construyendo durante más de una década. Israel no vio venir la tormenta y, cuando lo hizo, ya era demasiado tarde.


