Era antimarxista y en 1973 declaró que “es deber de todo musulmán combatir” el marxismo porque promueve el ateísmo. En su opinión, ideologías como el marxismo y el sionismo eran ajenas al mundo islámico y constituían una amenaza para la Umma, o comunidad islámica global. Después de varias semanas sitiado, Gadafi fue herido y tras su captura por los rebeldes, ejecutado por estos el 20 de octubre de 2011. A partir de entonces, Libia derivó a una suerte de reino de taifas en el que multitud de grupos armados se resisten a deponer el poder conseguido mediante las armas. En agosto de 2014 los enfrentamientos entre los grupos rivales adquirieron carácter de una nueva guerra civil.


