Embalándonos hacia una carrera armamentista de misiles nucleares y balísticos en el Medio Oriente – Por Dr. James M. Dorsey

RESUMEN: El Medio Oriente se ve embalado hacia una carrera armamentista de misiles balísticos y nucleares. Dicha carrera armamentista está siendo asistida e impulsada por una política estadounidense que ve a la región a través de un prisma dual a la necesidad de detener una República Islámica agresiva, expansiva y desestabilizadora que busca dominarlo y la visión de la región como un mercado lucrativo para la industria de defensa y nuclear estadounidense.

Imagen: Misiles balísticos de alcance medio e intermedio, imagen vía la Agencia de Defensa de Misiles de los Estados Unidos.

La política estadounidense no es el único factor que alimenta la floreciente carrera armamentista de misiles balísticos y nucleares en el Medio Oriente. Esta política también está siendo habilitada por la incapacidad o la falta de voluntad de las otras potencias principales – Europa, Rusia y China – en contrarrestar las paralizantes sanciones impuestas por los Estados Unidos contra Irán de manera que asegure que Teherán mantenga un interés en adherirse al acuerdo internacional ya pactado en el 2015 que frenó su programa nuclear a pesar del retiro estadounidense del acuerdo ocurrido el año pasado.

Encontrándose el Medio Oriente al borde de una confrontación militar, Irán ha prometido comenzar a violar el acuerdo el próximo mes si la comunidad internacional y muy particularmente Europa, no los protege de las sanciones estadounidenses.

El ex-director general adjunto de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) Olli Heinonen, un individuo de línea dura en lo referente al tema Irán, afirmó recientemente durante una visita a Israel que Irán necesitaría entre seis y ocho meses para enriquecer uranio en la cantidad y calidad requeridas para producir una bomba nuclear.

La disposición estadounidense y de China para reducir la protección en sus tratos en materia nuclear con Arabia Saudita aviva aún más las dudas iraníes sobre el valor del acuerdo nuclear y potencialmente le abre la puerta a una carrera armamentista nuclear.

El Secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo visitó recientemente Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos antes de unirse al Presidente Trump con el propósito de visitar India y Corea del Sur y conversar con los líderes mundiales en una cumbre del G20 en Japón.

“Hablaremos con ellos sobre el cómo asegurarnos de que todos estamos estratégicamente alineados y de cómo podemos nosotros construir una coalición global, una coalición no solo en todos los estados del Golfo, sino también en Asia y en Europa… con el propósito de luchar contra el mayor estado patrocinador de terrorismo en el mundo”, dijo Pompeo mientras partía de Washington.

Trump detalló el prisma a través del cual este se acerca al Medio Oriente en una amplia entrevista con NBC News. Este desvió los llamados del FBI para que se investigue el asesinato al periodista Jamal Khashoggi dentro del consulado del reino en Estambul el pasado octubre por agentes del gobierno saudita.

“Irán ha asesinado diariamente a mucha, mucha gente. Este es un lugar hostil. Este es un lugar vicioso y hostil. Si uno observa a Arabia Saudita, observen también a Irán, observen a otros países”, dijo Trump, sugiriendo que los crímenes de un país proveen licencia a otros.

Cuando se le preguntó si la compra de armas por parte de Arabia Saudita era motivo para no seguir indagando sobre Arabia Saudita, Trump respondió: “No, no. Pero yo no soy como un tonto que dice: “No queremos hacer negocios con ellos”. Y, por cierto, si ellos no negocian con nosotros, ¿saben lo que harán? Harán negocios con los rusos o con los chinos”.

Trump y otros antiguos funcionarios estadounidenses reiteraron en los últimos días que no le permitirán a Irán adquirir armamento nuclear.

Hasta el momento, Europa ha intentado sin éxito establecer un mecanismo efectivo que permita que las compañías europeas y potencialmente las no-europeas que negocian con Irán eludan y salgan ilesas a la imposición de sanciones estadounidenses.

Mientras los Estados Unidos se preparan para anunciar nuevas sanciones, Rusia dijo que ayudara a Irán con las exportaciones de petróleo y con su sector bancario si el mecanismo europeo no logra arrancar. (Este no ofreció detalles).

Si bien contrarrestar las sanciones es prioridad inmediata de Irán, Arabia Saudita adopta colocar las bases de una industria nuclear que pudiera muy bien desarrollar un componente militar junto a una capacidad de producir misiles balísticos – acciones que ocurren con la ayuda de la administración Trump así como también de China. Es muy probable que aumente el escepticismo iraní sobre el valor del acuerdo nuclear.

El argumento de Trump de que Rusia y China llenarían el vacío dejado por los Estados Unidos si este se negara a vender armas y tecnología a Arabia Saudita no carece de fundamento, incluso si no logra justificar la falta de salvaguarda en el suministro de tecnología nuclear al reino.

En el 2017, con los Estados Unidos negándose a compartir su tecnología más avanzada de drones, China abrió su primera instalación de producción de defensa en el extranjero en Arabia Saudita. La Corporación Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CCTE), propiedad del estado, está fabricando su (drone) CH-4 Caihong o Rainbow, así como también equipos asociados en Arabia Saudita. El CH-4 es comparable al drone que porta armamento MQ-9 Reaper estadounidense.

Las imágenes satelitales publicadas por el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales y confirmadas por los servicios de inteligencia estadounidenses muestran que Arabia Saudita ha intensificado significativamente su programa de misiles balísticos con la ayuda de China.

El programa de misiles va contrario a la política estadounidense, que buscó durante décadas garantizar que Arabia Saudita tuviese supremacía aérea en la región, por lo que no tratara de eludir a los Estados Unidos a fin de mejorar sus capacidades misilisticas.

El programa, que comenzó a finales de la década de 1980 con las primeras compras clandestinas de misiles por parte de Arabia Saudita a China, sugiere que el reino, no estando muy seguro sobre la confiabilidad estadounidense, esté poniendo los huevos en diferentes canastos.

El desarrollo por parte de los sauditas a una capacidad de misiles balísticos atenúa significativamente cualquier posibilidad de que Irán acepte limitar su programa de misiles, una demanda clave presentada por la administración Trump.

En el 2017, Arabia Saudita firmó un acuerdo de cooperación en materia de energía nuclear con China que incluía un estudio de viabilidad para la construcción de plantas de energía nuclear de alta temperatura refrigeradas por gas (ATRG) en el reino, así como también la cooperación en propiedad intelectual y una cadena de desarrollo de sistemas domésticos de suministro industrial para las ATRG construidas en Arabia Saudita.

El acuerdo ATRG tuvo como base un acuerdo firmado en el 2012 que incluía el mantenimiento y desarrollo de plantas de energía nuclear y reactores de investigación, así como también el suministro de combustible nuclear chino.

El Instituto de Ciencia y Seguridad Internacional (ICSI) en Washington advirtió en ese momento que el acuerdo nuclear con Irán del 2015 “no había eliminado el deseo del reino de contar con capacidades de armamento nuclear e incluso el de poseer armas atómicas”.

La administración Trump, ansiosa por concertar un acuerdo para la adquisición de diseños de centrales atómicas, un contrato valorado aproximadamente en $80 billones dependiendo de cuántas centrales Arabia Saudita finalmente decida construir, ha aprobado varias transferencias de tecnología nuclear hacia el reino.

También le aprobó licencias a seis empresas estadounidenses para que puedan venderle tecnología nuclear a Arabia Saudita.

Arabia Saudita está a punto de completar su primer reactor atómico en la Ciudad Rey Abdulaziz para Ciencia y Tecnología, cercana a Riad.

Firmante del Tratado de No-Proliferación Nuclear (TNPN), Arabia Saudita ha ignorado los llamados de la AIEA a implementar garantías proporcionales y un régimen de inspección que garantice que este no avance en desarrollar capacidades nucleares militares.

“Arabia Saudita está actualmente sujeta a un control menos intrusivo por parte de los inspectores internacionales porque Riad concluyó con la agencia lo que hoy se conoce como el protocolo de pequeñas cantidades. El protocolo de pequeñas cantidades fue diseñado para simplificar las garantías para los estados con material nuclear mínimo o casi nulo, pero ya no es adecuado para el programa nuclear en expansión de Arabia Saudita”, dijo Kelsey Davenport, directora de Política de No-Proliferación de Armamento Nuclear de la Asociación de Control de Armamentos, a la publicación Middle East Eye.

La Sra. Davenport advirtió que “dados estos factores, existen razones legítimas para sentirse preocupados por el hecho de que Arabia Saudita esté tratando de desarrollar capacidades técnicas que le permitirían a Riad perseguir rápidamente la obtención de armamento nuclear si se tomara la decisión política de hacerlo”.

 

El Dr. James M. Dorsey, antiguo asociado no-residente en el Centro BESA, es investigador principal en la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de la Universidad Tecnológica Nanyang de Singapur y codirector del Instituto de Cultura Fans en la Universidad Würzburg.

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