El simbolismo de la Iglesia Católica vuelve a ser un problema cerca del campo de exterminio de Auschwitz – Por Judy Lash Balint (JNS)

La Coalición por el Interés Judío pide que la iglesia en Birkenau, decorada con una gran cruz, sea trasladada a la aldea más cercana del edificio que esta ocupa, que sirvió como cuartel general del comandante de las SS.

La protesta en las afueras de la iglesia en Birkenau durante la conmemoración del 75 aniversario de la liberación del campo de exterminio Auschwitz el mes pasado no debió habernos sorprendido.

La presencia de símbolos cristianos y lugares de culto en el que es básicamente el mayor cementerio judío del mundo ha sido un tema polémico durante décadas, destacando las complejidades y desafíos de cómo preservar el lugar de exterminio mientras se perpetúa con justa precisión la memoria de unos 1.1 millones de judíos que fueron asesinados sistemáticamente allí.

Para el rabino Avi Weiss, activista en Nueva York y presidente de La Coalición por el Interés Judío-Amcha, quien lideró la reciente manifestación contra la iglesia en Birkenau, todo es cuestión de tiempo.

“Muy pronto, cuando los sobrevivientes e incluso la segunda generación se hayan marchado, todo lo que tendremos serán libros académicos y los remanentes físicos de la historia – siendo el más revelador, los campos de exterminio. Dichos remanentes, de los cuales los futuros visitantes aprenderán sobre el tema del Holocausto, serán vistos como los monumentos mudos de la memoria”, este le dijo a Jewish News Syndicate (JNS).

“Esas estructuras físicas deberían presentar la historia tal como sucedió, sin ningún tipo de distorsiones, incluso bien intencionadas, de símbolos y casas de culto que tergiversan, describen engañosamente y deforman tal memoria”, insiste.

La Coalición por el Interés Judío le está pidiendo a la iglesia, la cual está adornada por una gran cruz, sea trasladada a la aldea más cercana del edificio que esta ocupa, el cual sirvió como cuartel general del comandante de las SS.

La iglesia de Birkenau, dice Weiss, con su ineludible presencia cristiana, representa “una de las amenazas más inminentes a la integridad de la memoria del Holocausto”.

Si a esta se le permite quedarse, “pudiera muy bien hacer que los futuros visitantes al campo concluyan que la Iglesia Católica estuvo al frente de ser voz en defensa de los judíos destinados a la aniquilación cuando de hecho fue todo lo contrario, les dio la espalda a los judíos desesperados por conseguir ayuda. Si bien hubo gentiles justos que, ante gran riesgo, salvaron vidas judías, el Vaticano brilló por su ausencia”, afirma Weiss.

Existe un precedente para tal acción. Pero la eliminación de un convento carmelita en Auschwitz tomó años e ilustra cuántos organismos internacionales, nacionales, locales, religiosos y políticos están involucrados en la lucha por preservar la memoria en el lugar polaco.

Un desacuerdo crucial sobre la iglesia en Birkenau es si la edificación del comandante de las SS se encontraba dentro del perímetro del campo y por lo tanto es una violación a los acuerdos internacionales que prohíben los lugares de culto dentro del propio campo.

Weiss basa su entendimiento en un mapa aéreo aliado del año 1944, diciendo que “los prisioneros – aquellos destinados a ser asesinados, ser gaseados – eran mantenidos dentro de los límites del alambre de púas.

Justo afuera se encontraba el cuartel general del comandante nazi, que hoy alberga la iglesia en Birkenau. Detrás del cuartel general estaban las barracas de las SS. Las fotografías aéreas aliadas indican claramente que la sede, así como también los cuarteles, se encontraban en el complejo Birkenau”.

“Los problemas del comunismo”

El padre Mateusz Kierczak, director de comunicaciones de la diócesis de Bielsko-Zywiec que incluye el campo de concentración Auschwitz-Birkenau, no está de acuerdo. “Esta iglesia no se encuentra dentro de las premisas del campo y el edificio no pertenecía al campo; por lo tanto, no existe base alguna para eliminarlo”, le dice este a la agencia de noticias Catholic News Service.

El rabino jefe de Polonia Michael Schudrich, está de acuerdo. “La iglesia está al otro lado de la calle del campo de exterminio y no dentro del campo de exterminio”, Este le explica a Jewish News Syndicate (JNS). “La iglesia en Birkenau estaba ubicada en la casa del ex-comandante porque los comunistas no les permitían construir un nuevo edificio para su iglesia, por lo que necesitaron utilizar un edificio que estuviese vacio. Este es el resultado de los problemas del comunismo”.

En 1947, el gobierno comunista polaco creó el Museo Estatal Auschwitz Birkenau designando el lugar como “monumento a los mártires de la nación polaca y de otras naciones”, omitiendo cualquier mención a los judíos. En una manera típica comunista, el mensaje fue diseñado para condenar el fascismo y glorificar a los soviéticos como salvadores.

El monumento de Birkenau inaugurado en 1967 fue denominado “Memoria Internacional por las Víctimas del Fascismo”. A lo largo de la era comunista, las autoridades promovieron el desarrollo industrial en el área inmediata, que amenazó con invadir el campo de concentración. La ley que establece los límites del museo del campo fue aprobada en el año de 1957 y las zonas protectoras alrededor de Birkenau se convirtieron en ley en 1962.

En 1979, Auschwitz-Birkenau fue agregado a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que permite la asistencia financiera y técnica para la preservación del lugar. En ese momento, Polonia prometió que la zona protectora alrededor de Auschwitz sería ampliada de 300 a 1.000 metros. Se suponía que el requisito de la UNESCO a un área de protección serviría para evitar la invasión del campo y la mala utilización de las edificaciones del propio campo.

A pesar de esta designación, un grupo de monjas carmelitas estableció un convento en Auschwitz durante la era comunista en una edificación que alguna vez fue utilizado como almacén. El edificio no estaba dentro de los límites del “Museo”, sino adyacente a Auschwitz 1. Las monjas dijeron que estaban allí para orar por todos los que murieron en Auschwitz, un acto que fue elogiado por los funcionarios de la Iglesia Católica polaca.

Muchos en la comunidad judía se sintieron indignados y luego de una serie de manifestaciones muy bien publicitadas en el lugar lideradas por Weiss, la protesta internacional resultante finalmente dio como fruto un acuerdo firmado por los líderes judíos y los cardenales europeos en Ginebra en el año de 1986.

Ese acuerdo declaraba: “Por lo tanto, no habrá un lugar de culto católico permanente en el lugar de los campos de Auschwitz y Birkenau”. Se suponía que esto conduciría a la remoción del convento hacia un área fuera del campo, pero al final, se necesitó la intervención del Vaticano para que las monjas finalmente se mudaran en 1990.

“Los habitantes de la zona deberían tener otro lugar para rezar”

Durante este mismo período, los jóvenes polacos locales erigieron varias cruces en un campo detrás de Birkenau. El sobreviviente de Auschwitz y ganador del Premio Nobel Elie Wiesel emitió una fuerte declaración condenando a las autoridades polacas por no eliminar los símbolos cristianos. “… Con el debido respeto a todas las religiones y a todos los creyentes, la presencia de cruces en tierra sagrada que cubre a innumerables víctimas de Birkenau fue y sigue siendo una ofensa”.

Una vez más, años de dolorosas negociaciones entre el gobierno polaco y funcionarios de la iglesia, además de varios organismos locales e internacionales, condujeron finalmente a la eliminación de las cruces en 1997. Al final, las autoridades polacas basaron la toma de su decisión en el acuerdo de la UNESCO, que establece que no puede agregarse nada al lugar una vez que este es designado como Patrimonio Mundial. Las cruces fueron agregadas años después de la designación de 1979.

Weiss espera presionar por una resolución mucho más rápida para la eliminación de la iglesia en Birkenau.

En una carta abierta a la diócesis de Bielsko-Zywiec, este escribió: “Agradeceríamos la oportunidad de entablar un diálogo con usted sobre este tema. De lo contrario, usted no nos deja otra opción que buscar ayuda legal y continuar instando a que continuamente se realicen protestas responsables y dignas frente a la iglesia”.

Si bien este no respalda protestas o acciones legales, Schudrich dice que “idealmente, a los moradores del lugar se les debe conceder otro lugar de rezos para que respeten mejor todas las sensibilidades e historias. Yo nunca quisiera orar en un lugar donde se sucedieron tales horrores”.

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