El secuestro “pedido” por Israel – Por Guideón Levy (Haaretz)

Guideón Levy escribe en un diario de Israel llamado Haaretz (6% de la población lo lee). Debido a que posee una versión en inglés y que dedica buena parte de su espacio a atacar y criticiar a Israel, Haaretz y Levy suelen ser citados por periodistas del mundo. Guideón Levy representa el ala más radical y reaccionaria en un diario post-sionista. Al ofrecerles éste análisis, recordamos las palabras del líder sionista socialista Berl Batzenelson: ¿Existe otro pueblo en la Tierra tan retorcido emocionalmente que considera que todo lo que su nación hace es despreciable y odioso, mientras que cada asesinato, violación, robo cometidos por sus enemigos llena su corazón con admiración?

Publicado en el diario Haaretz 15/6/2014 – http://www.haaretz.co.il/opinions/.premium-1.2348846

El secuestro de tres alumnos de la Yeshiva fue una operación pedida de antemano: la solicitante fue Israel.  Al momento de escribir ésta líneas ayer, el destino de los tres aún no estaba claro y la preocupación por su bienestar cubría cualquier otro asunto. Pero sea lo que suceda, salgan en paz o Dios no quiero no, sea el responsable la Yihad global o la local, no podemos ignorar el contexto de la operación. Ella cayó por sorpresa, quizás, para los organismos de inteligencia más sofisticados y adulados ​​de Israel, pero no debería sorprender a nadie.

Los que obstinadamente se niegan a liberar a los presos palestinos, algunos encarcelados desde hace décadas, desde antes de los Acuerdos de Oslo, y algunos a los que Israel se comprometió a liberar; los que encierran a detenidos durante años sin juicio, los que  ignoran la huelga de hambre de 125 detenidos “administrativos”, parte de ellos moribundos en los hospitales; los que tienen la intención de alimentarles a la fuerza, y los que anuncian desear legislar para que prohiban las liberaciones, ellos mismos no deben poner caras de sorprendidos o conmocionados por el secuestro. Ellos lo pidieron.

Israel, que se preocupa por cada uno de sus hijos, ignora con arrogancia, durante años, la  suerte de los prisioneros en la sociedad palestina. La preocupación por sus hijos parece ser una patente exclusiva de Israel tanto como su admiración por los héroes de la lucha nacional. Meir Har-Tzión, un héroe nacional; Ahmad Saadat un odioso asesino. Guilad Shalit era solamente nuestro, pero el destino de Walid Dakah, que está encerrado hace más de 30 años en una prisión israelí por participar en el comando que mató a un soldado, sin disfrutar de unas vacaciones y sin una visita de comunión, no le interesa a nadie aquí. Todos los miles de prisioneros palestinos nos le interesan a nadie: durante la semana pasada la opinión pública se ocupó mucho más sobre una asistenta de Meir Shitrit que por el sufrimiento de los 125 huelguistas de hambre que mueren lentamente desde hace 53 días. Entre los miles de prisioneros palestinos hay asesinos horribles, muchos otros son prisioneros políticos y todos son vistos (por los palestinos) como héroes de la lucha nacional palestina. Así es en cada lucha nacional. Detrás de ellos se encuentra una sociedad en su conjunto, temerosa por su destino no menos que lo que temen los israelies por el destino de sus seres queridos.

Con la muerte del proceso de paz, Israel cerró las puertas de sus prisiones, y el mensaje de Israel a los palestinos fue claro y nítido: la liberación de vuestros hijos será posible ahora solamente gracias a una acción violenta. La noche del jueves se concretaron dichas conclusiones. Pero el secuestro tuvo una relación más amplia que la liberación de los presos.

El telón cayó sobre el proceso político, tan impotente como lo era y, con ese cierre, también descendió el telón de la última esperanza para lograr la liberación nacional palestina a través de un proceso político. La vida en Israel y en los asentamientos regresó a su cotidaneidad, una vida de libertad y prosperidad, los programas reality y el entretenimiento, mientras que la “ocupación” a ellos no les atañe. No así para los palestinos: que no tienen nada de eso siendo que el rechazo a una solución significa, para ellos, la continuación de una vida de humillaciones y privaciones. Los que pensaban que ellos se quedarían sentados y que esperarían hasta que Israel modificase el tinte de su gobierno han sufrido por su ilusión. Para aquellos que pensaban que los colonos seguirían viviendo con seguridad en los territorios sufrieron una amarga decepción: el secuestro fue una acción de muestra de lo que podría suceder.

Sí, la única forman en que los palestinos les recuerdan a los israelíes “su existencia y su problema” es a través de la lucha violenta. Cualquier otra forma les ha sido bloqueada. Si Gaza no dispara Kassam, Gaza no existe. Y si en Cisjordania no secuestran a estudiantes de una yeshiva – la Cisjordania desaparece de la conciencia israelí. El secuestro o el asesinato pretenden destruir la intolerable complacencia israelí y no deberían representar una sorpresa. La complacencia alcanzó niveles récord inconcebibles en los últimos meses sino presten atención qué vanidades han ocupado a los israelíes. Este recordatorio del problema que ahora ha caído sobre nuestras cabezas es solamente una muestra de lo que podría venir si continuamos viviendo entre la caja fuerte de Fwad (Ben Elizer), el beso del hermano y Anna del “Gran Hermano”. Porque esa es la naturaleza irritante de la ocupación. Ella nos perseguirá, incluso también cuando enterramos más nuestras cabezas en la arena.

Comentarios

Recientes

spot_img

Artículos Relacionados

Donaciones

 

En “Hatzad Hasheni” seguimos produciendo contenidos verdaderos y confiables para que te sigas sintiendo orgulloso de lo que eres…

¡Ayúdanos ahora con tu donación!

¡Súmate al proyecto que modifica percepciones!

CLICK AQUI PARA DONAR

Gracias por donar en este importante proyecto de diplomacia publica.