Actuar como en el reino del revés, para los palestinos, es la norma. Mientras que Gran Bretaña ha donado a la causa palestina 632 millones de dólares en los últimos 5 años, un grupete de activistas palestinos han presentado una demanda frente al Tribunal de Primera Instancia de Nablus contra “su graciosa majestad” exigiendo que confiese que la Declaración Balfour “destruyó la vida de todo un pueblo palestino”.


