El rechazo de occidente en reconocer que el conflicto Palestino-Israelí es básicamente religioso – Por Eric R. Mandel

Un futuro estado palestino tendrá al Islam como el aspecto más dominante de su sistema de gobierno, a pesar del deseo de los occidentales por pensar lo contrario.

Cada ciertos años, al igual que un mecanismo de relojería, llega una administración estadounidense que piensa puede resolver el conflicto palestino-israelí, mientras políticos y expertos marchan cada año por los pasillos de la reunión nacional de AIPAC hablando sobre una solución de dos estados que incluya seguridad para Israel. Sus motivaciones son genuinas, pero estos no parecen aprender las lecciones de los fracasos anteriores. Esto es especialmente importante ahora, ya que el Presidente estadounidense Donald Trump parece estar decidido a resolver este conflicto hasta ahora insoluble.

Para muchos estadounidenses, los judíos y los árabes simplemente luchan por territorio, por lo que la respuesta lógica es simplemente dividir la tierra. Esta ha sido la estrategia durante más de 100 años. Pero este enfoque ignora el hecho que esta disputa, como tantas otras en el Medio Oriente, es principalmente una guerra de supremacía religiosa islámica.

El camino hacia la paz no es uno que un cartógrafo puede delinear. Tenemos que entender las razones ideológicas por las que la simple división de tierras ha recibido consistentes respuestas negativas palestinas a pesar de haberles ofrecido el 100% del territorio, con intercambios de tierra. Hasta que ese entendimiento se asiente en la mente diplomática occidental, las negociaciones seguirán fracasando, las promesas continuarán fracturadas y la violencia seguirá.

Tal como escribió Anshel Pfeffer en The Guardián hace unos años, “Aceptar que el conflicto Israel-Palestina es también una amarga guerra religiosa va en contra de las soluciones preferidas por la comunidad internacional… lo cual es una razón central por lo que ninguna de estas soluciones ha funcionado”.

Durante décadas Estados Unidos se ha negado a reconocer lo obvio: en el mundo árabe y musulmán las decisiones no tienen base en los estándares democráticos occidentales.

No existen estados árabes seculares. En el mundo árabe no existe separación entre la iglesia y el estado. El último estado musulmán secular, Turquía, se ha ido islamizando durante los últimos 14 años.

Un futuro estado palestino tendrá el Islam como el aspecto dominante de su sistema de gobierno, a pesar de los deseos occidentales de pensar lo contrario.

Hamás es un régimen islamista que asienta su deseo de destruir a Israel sobre los textos islámicos y la interpretación de la Hermandad Musulmana de un califato a nivel mundial.

Pero, ¿es la Autoridad Palestina de hoy día tan secular en comparación con Hamas, tal como afirman las Naciones Unidas, la UE y el Departamento de Estado estadounidense? Si uno examina las declaraciones de los líderes políticos y religiosos de la AP y de sus patrocinados canales de televisión estatales, la realidad es bastante diferente.

Para contrarrestar la popularidad de Hamás, la Autoridad Palestina ha islamizado el conflicto durante los últimos 20 años. El secular Presidente de la AP Mahmoud Abbas, habla del yihad y de los judíos que se adelantan en tomar la Mezquita Al-Aqsa, con el objetivo de motivar y enfurecer a los palestinos, desviando la atención de los fracasos y corrupción en la AP.

En 1979, la revolución iraní le mostró tanto a los sunitas como a los chiitas que el islamismo y no el nacionalismo secular musulmán, es la fórmula ganadora. Con el tiempo, la corrupción de la secular OLP/AP/Fatah y su fracaso en poner fin a la ‘ocupación’ de las tierras musulmanas se combinaron para transformar la sociedad secular palestina y dirigirla hacia el nacionalismo islámico.

Según el diario palestino Media Watch, la AP predica el Ribat, una obligación islámica inflexible… con el fin de liberar tierras que se dicen son islámicas. Israel es considerado tierra islámica que debe ser liberada para Allah… La trágica conclusión es que la Autoridad Palestina ha adoptado y está enseñándole a su pueblo los mensajes del Islam radical”.

El Presidente Abbas nombró al Jeque Muhammad Hussein como muftí, el líder religioso más importante de la AP. Hussein dijo: “La tierra de Palestina es Waqf. No debe ser abandonada ni tampoco debe venderse ninguna parte de esta… Es deber de los líderes de la nación [islámica] y de sus pueblos liberar Palestina y Jerusalén”.

Sorprendentemente, la administración Trump también puede estar abordando el conflicto palestino-israelí haciendo hincapié en los aspectos territoriales mientras que al mismo tiempo margina la causa principal de la raíz islámica del conflicto.

Al hablar con Occidente, los palestinos han perfeccionado el arte del doble discurso, diciéndoles a los estadounidenses que si tan solo Israel devuelve el territorio robado sobre las ‘fronteras del 67’, todo estará bien, ya que el conflicto es sólo por territorio.

Trump se refiere a “un gran trato inmobiliario” entre Israel y los palestinos.

Pero uno no puede tener un “trato final” si no se tienen en cuenta las raíces islámicas primarias del conflicto que alientan las opciones árabes palestinas.

La no aceptación de Israel por ambos la AP y Hamás como un estado judío y la negación del sionismo como un movimiento nacional legítimo tienen como base las creencias islámicas. Hamás lo dice claramente. Pero Occidente se empeña en cerrarle los ojos a la naturaleza islamista de la AP, la OLP y Fatah, alegando que son movimientos estrictamente seculares.

Los programas de televisión infantiles de la AP enseñan que los judíos son “los enemigos de Alá – hijos de cerdos” o “Oh, tú que asesinaste a los piadosos profetas de Allah” o “Mientras mi corazón sea mi Corán y mi ciudad… [Jerusalén] es la eterna capital de Palestina”.

Si uno es verdaderamente serio en resolver el conflicto palestino-israelí, por el bien de las partes implicadas y por la seguridad e intereses de Estados Unidos y sus aliados uno debe reconocer que las decisiones árabes palestinas son juzgadas a través de las leyes, historia y tradición islámica.

 

 

 

El autor es fundador y director de MEPIN, la Red Política y de Información del Medio Oriente. Este informa regularmente a los miembros del Congreso y a los grupos pensantes sobre temas del Medio Oriente.

http://www.jpost.com/Opinion/The-Wests-refusal-to-recognize-the-religious-basis-for-the-Israeli-Palestinian-conflict-485554

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