El plan Trump “Paz a la Prosperidad” – Por Dr. Edy Cohen y Frank Musmar (BESA)

RESUMEN: Durante el siglo pasado, los judíos israelíes y los árabes palestinos han vivido en un conflicto incesante, en gran medida con los mismos temas en disputa. Las realidades sobre el terreno significan que ningún plan será perfecto, pero el plan “Paz a la Prosperidad” del Presidente Donald Trump es el más realista y factible que se haya propuesto hasta el día de hoy.

El tristemente predecible rechazo por parte del liderazgo palestino a todas las iniciativas de paz con Israel pone en tela de juicio no solo su compromiso con la paz sino también su preocupación por el bienestar y la seguridad del pueblo palestino. Los palestinos poseen aspiraciones que no se han materializado, incluyendo su derecho a la auto-determinación, las mejoras en su nivel de vida, el mejoramiento social y un lugar respetado en la región y en el mundo. Muchos desean la paz y reconocen las enormes oportunidades económicas y los beneficios sociales que les esperan si las relaciones con Israel llegaran a normalizarse.

El plan “Paz a la Prosperidad” propuesto por Donald Trump es la propuesta de paz más realista y alcanzable jamás presentada hasta el día de hoy. Este plan le ofrece los siguientes beneficios al pueblo palestino:

  • El poder de gobernarse a sí mismos, con un camino hacia una vida nacional digna, de respeto, seguridad y de oportunidades económicas.
  • Las condiciones necesarias para que la inversión comience a fluir hacia la región. El estancamiento del PIB palestino pudiera duplicarse en 10 años, creando más de 1 millón de nuevos empleos, reduciendo el desempleo por debajo del 10% y reduciendo la tasa de pobreza en un 50%. Herramientas para ser pacíficos y seguros en lugar de perpetuamente inestables y en conflicto.
  • Un corredor de transporte que reduzca enormemente la necesidad de puestos de control y mejoras a la movilidad, la calidad de vida y el comercio.
  • Una solución justa, equitativa y realista para los refugiados palestinos, que han sufrido durante 70 años y han sido tratados como peones tanto por su propio liderazgo como por los regímenes árabes.
  • Jerusalén sería una ciudad que unifica a la gente y que permanece abierta a los fieles de todas las religiones. El Estado de Israel y el Estado de Palestina celebrarían un acuerdo para garantizar la libertad de acceso y los derechos de orar en todos los lugares religiosos dentro de ambos estados. La barrera física permanecería en su lugar y serviría como frontera entre las capitales de las dos partes. La parte oriental, compuesta por Shuafat y Abu Dis, pudiera llamarse Al-Quds.
  • El Mapa Conceptual del plan ofrece una expansión territorial significativa a los palestinos, mejora la movilidad, evita la transferencia forzada de población, mejora la viabilidad comercial y la independencia económica, provee la expansión potencialmente significativa de Gaza y facilita la integración del Estado de Palestina dentro de la economía regional y global a través de soluciones de infraestructura vanguardistas integradas por puentes, carreteras y túneles.
  • Este le otorga al Estado de Palestina la oportunidad de desarrollar su puerto.
  • Propone intercambios de tierras para proveerle al Estado de Palestina un territorio de tamaño razonablemente comparable al de Cisjordania y Gaza anteriores a las fronteras de 1967.
  • Cualquier palestino que viva en un enclave dentro de un territorio israelí contiguo mantendría la ciudadanía israelí existente a menos que este elija lo contrario.
  • El plan provee la posibilidad de asignarle a los palestinos el territorio israelí cerca de Gaza dentro del cual se pueden construir muy rápidamente infraestructuras para abordar las necesidades humanitarias en Gaza. Esto pudiera permitir la construcción de ciudades y pueblos palestinos altamente prósperos que ayudarían a florecer el pueblo de Gaza.
  • Las “Comunidades Triángulo” de Israel, que comprenden lugares como Kafr Qara, Ar’ara, Baq’a Al-Gharbiya, Umm Al-Fahm, Qalansawa, Taibe, Kafr Qassem, Tira, Kafr Bara y Jaljulia, pasarían a formar parte del Estado de Palestina.
  • El plan económico facilitaría más de $50 billones en nuevas inversiones durante 10 años y le proveería acceso a una atención médica de muy alta calidad, ya que los hospitales y clínicas palestinos estarían equipados con las últimas innovaciones en tecnología y equipos.
  • Sujeto al acuerdo jordano, se establecería una zona de libre comercio entre Jordania y el Estado de Palestina con el fin de acelerar la cooperación económica entre los dos países.
  • El Estado de Israel le permitiría al Estado de Palestina utilizar y administrar instalaciones específicas en los puertos de Haifa y Ashdod para buques de carga. Sujeto al consentimiento jordano, Palestina pudiera utilizar y administrar muy bien una instalación específica en el puerto de Aqaba.
  • Cinco años después de la firma del Acuerdo de paz israelí-palestino y asumiendo la satisfacción de los Criterios de Gaza, el Estado de Palestina tendría el derecho, sujeto a la satisfacción de los requisitos ambientales y de seguridad de Israel, para crear una isla artificial en la costa de Gaza con el propósito de desarrollar un puerto y un aeropuerto para aviones pequeños.
  • El Estado de Israel le permitiría al Estado de Palestina desarrollar un área turística al norte del Mar Muerto sin ningún tipo de perjuicio a la soberanía del Estado de Israel en dicho lugar.
  • El acuerdo estipularía la liberación de los prisioneros palestinos y aquellos retenidos administrativos detenidos en prisiones israelíes, excepto aquellos a) asesinos convictos o por intento de asesinato; b) convictos por conspiración para cometer asesinato (incluyendo cargos de asesinato por terrorismo); y c) ciudadanos israelíes.
  • Los palestinos elegibles para optar por “derechos de los refugiados” (es decir, aquellos registrados como refugiados por la UNRWA) serían elegibles para ser reasentados dentro del Estado de Palestina en una proporción de 5.000 “refugiados” por año hasta 10 años.
  • Los palestinos no elegibles para optar por los “derechos de los refugiados” se integrarían localmente en sus actuales países de acogida (sujetos al consentimiento de dichos países) y se les ofrecería compensación por ello.

El liderazgo palestino afirma que toda sugerencia es una conspiración y toda iniciativa una trampa. ¿Son estos beneficios masivos una trampa o una oportunidad? Y si son rechazados, ¿volverán a ser ofrecidos alguna vez?

 

 

El Dr. Edy Cohen es investigador en el Centro BESA y autor del libro ‘El Holocausto visto por Mahmoud Abbas’ (en hebreo). El Dr. Frank Musmar es especialista en gestión financiera y desempeño.

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