El largo viaje a casa de los judíos etíopes – Por Eliana Rudee (JNS)

Israel se ha comprometido a traer de regreso la última ola migratoria – aquellos que actualmente residen en Addis Abeba, la capital de Etiopía y en Gondar, en la parte norte del país africano.

Un total de 930 nuevos olim etíopes aterrizaron en Israel durante el año 2020, la mayoría de ellos inmigrantes como parte de la iniciativa de reunificación familiar “Operación Tzur Israel” (“Operación Roca de Israel”). Los inmigrantes huyeron por causa de desnutrición, pobreza, condiciones extremas y una tensa situación de seguridad en Etiopía – agravada esta por la pandemia del coronavirus, con el fin de cumplir un sueño de 2.000 años de antigüedad de llegar hasta la tierra de Israel y a Jerusalén.

Los vuelos, coordinados por la Agencia Judía para Israel junto al Ministerio de Aliá e Integración de Israel y el Ministerio del Interior de Israel, siguieron tras la decisión del Gobierno israelí en octubre de aprobar la inmigración al país de 2.000 miembros de la comunidad etíope, muchos de los cuales quedaron atrás luego de la “Operación Salomón” y han estado esperando durante décadas para trasladarse a Israel y poder así reunirse con sus familias.

Traer a los inmigrantes a casa, dijo la Ministra de Aliá e Integración Pnina Tamano-Shata, es corregir un “craso e inmoral error” del Estado de Israel, que “en lugar de traer de vuelta una familia – una unidad familiar completa – las familias fueron separadas, padres de sus hijos, abuelos y abuelas”.

La compleja historia de los judíos etíopes se remonta al menos 15 siglos atrás. Según los judíos etíopes, los habitantes del reino judío de Beta Israel (luego llamado el reino Gondar) llegaron a Etiopía entre los siglos 1ero y 6to, llegando a trabajar como comerciantes y artesanos. La comunidad se negó a convertirse al cristianismo cuando Ezana fue coronado emperador en el año 325 d.C., provocando así una guerra civil entre las poblaciones judía y cristiana de la región y haciendo que los judíos crearan un estado independiente para poder continuar con sus prácticas judías. Estas prácticas, basadas en tradiciones orales y un estilo de vida nómada que existió hasta adentrado el siglo 20, continuó a través de varios gobernantes, diferentes guerras junto a conversiones forzadas.

Desde la creación del Israel moderno en el año de 1948, el gobierno ha traído de vuelta a 95.000 inmigrantes desde Etiopía. A mediados de la década de los años 1980, arribaron 8.000 inmigrantes con la “Operación Moisés” a través de Sudán. Como parte de la “Operación Salomón” realizada en 1991, un puente aéreo trajo de regreso a 14.000 inmigrantes hacia Israel. En el verano del 2013, la Agencia Judía concluyó la “Operación Alas de Paloma”, trayendo a 7.000 inmigrantes de Etiopía hasta Israel.

Hoy día, aproximadamente 13.000 judíos residen actualmente en Addis Abeba, la capital de Etiopía y en Gondar, en la parte norte del país africano. Según la Agencia Judía, la mayoría de ellos vive en condiciones de pobreza y esperan ser llevados a Israel, al que consideran su tierra natal.

“Mi objetivo es acelerar esta aliá, que eventualmente conduzca al cierre de los campamentos en Gondar y de Addis Abeba”, dijo Tamano-Shata a JNS.

Imagen de portada: Un avión que transportaba de vuelta a 219 nuevos inmigrantes desde Etiopía, es recibido por la Ministra de Aliá e Integración Pnina Tamano-Shata con una bandera israelí, aterrizó en el Aeropuerto Internacional Ben-Gurion como parte de la segunda llegada a la llamada “Operación Tzur Israel” (“Roca de Israel”), el 22 de diciembre, 2020. Fotografía de Avishag Shaar Yeshuv.

La ministra, quien emigró a Israel desde Etiopía a los 3 años con la “Operación Moisés”, denominó a la operación 2020 como “una de las mayores hazañas y una de las mejores decisiones tomadas por el gobierno de unidad – un momento que trasciende controversias y debates, un momento para salvar vidas y lo más importante de todo, un momento de deber nacional que nos recuerda quiénes somos como pueblo y que somos muy privilegiados en poder retornar a casa luego de pasar miles de años en exilio”.

Un proceso muy prolongado

En comparación con otras poblaciones que emigran a Israel, la inmigración de la comunidad etíope ha sido una de las más prolongadas, en parte porque existen diversos grupos dentro de la comunidad judía de Etiopía. Muchos también creen que ha habido presiones económicas y religiosas que han impedido que el gobierno de Israel traiga de vuelta a los etíopes restantes hacia Israel.

Unos 8.000 Falash Mura (una comunidad judía etíope cuyos antepasados ​​se convirtieron forzadamente al cristianismo a comienzos del siglo 20) están esperando hacer aliá desde Etiopía con su inmigración lista y aprobada previamente en el 2015 por decisión del gobierno.

Pero tan pronto como su inmigración fue aprobada nuevamente en el año 2018, comenzaron a surgir informes en la prensa judía que afirmaban que debido a que los Falash Mura “permanecen fieles al cristianismo y no se adhieren a las leyes judías”, no deberían ser elegibles para inmigrar bajo la Ley de Retorno de Israel, que dicta que cualquier individuo con un abuelo judío puede hacer aliá con un cónyuge e hijos siempre que ese individuo “no sea parte de otra religión”.

“Mi objetivo es acelerar esta aliá, lo que eventualmente conducirá al cierre de los campamentos en Gondar y en Addis Abeba”, dijo la ministra de Aliá e Integración Pnina Tamano-Shata.

La mayoría de los israelíes consideran que estas acusaciones son ignorantes y totalmente falsas.

“No existe ninguna duda de que ellos son judíos ante la ley y por práctica”, dijo Aaron (A.Y.) Katsof, director de Corazón de Israel, una organización que trabaja con el Fondo Binyamin a fin de recaudar fondos para reasentar a estos judíos etíopes en el corazón del territorio bíblico. “Hubo muy pocos matrimonios mixtos entre los Falash Mura”, dijo previamente Katsof a JNS, quien viaja a Addis Abeba y a Gondar mensualmente para informar sobre su extrema pobreza y paupérrimas condiciones de vida.

“Casi todos ellos van a la sinagoga, van a la mikve, guardan Shabbat – comen alimentos fríos y a veces pierden sus trabajos porque de hecho no trabajan en Shabbat. La mayoría no ha tocado carne o pollo en nueve años, ya que no hay carne kosher disponible en el lugar”, este dijo, mientras que “los judíos observantes en Israel y en los Estados Unidos tienen problemas en no comer carne durante solo nueve días durante el mes de Av”.

Según Katsof, cuando los Falash Mura emigran, la mayoría continúa como judíos observantes de la Torá y envían a sus hijos a escuelas religiosas a un ritmo mayor que el resto de la población judía israelí. Los Falash Mura, argumentó Katsof, no son aceptados debido a una mezcla de excusas racistas, financieras y políticas.

“¿Cómo puede la gente decir que no son judíos?” reflexionó este. “Los Falash Mura son más judíos que muchos de nosotros”.

 

Tamano-Shata explicó que en referencia a los nuevos inmigrantes que llegaron en la “Operación Tzur Israel”, muchas de estas familias fueron percibidas como si “decidieran apartarse de Beta Israel, la comunidad judía, tal decisión ejerció extrema presión sobre la comunidad. Mientras tanto, es necesario saber que de hecho, la mayoría de ellos no echó raíces con otros de religiones diferentes y son judíos por parte de sus padres. Esa es la razón del retraso”.

Tamano-Shata agregó que además de los conceptos erróneos sobre su condición de judíos, Israel se vio guiado por consideraciones económicas que han estancado su inmigración. “Yo creo que es hora de ver a esta gente a los ojos y no a través de un prisma económico siendo esto lo hecho durante muchos años”, dijo ella. “Por mi parte, como miembro de esta comunidad, ayudaré a detener su sufrimiento y haré todo lo posible para poner fin a esta humana y dolorosa epopeya”.

“Es muy difícil que la gente entienda que la comunidad etíope es descendiente de los patriarcas Abraham, Isaac y Jakob”, dijo el rabino Dr. Sharon Shalom, rabino ortodoxo y capitán de los reservistas en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). “Mi amigo en Princeton, el profesor Ephraim Isaac, siendo este yemení y etíope, pronunció una vez un discurso sobre los judíos etíopes y muchos quedaron impactados por su narración. Un judío asquenazí oriundo de Polonia cuestionó la conexión entre los judíos y Etiopía, por lo que Ephraim dijo que tomase la Biblia y busque la palabra Etiopía. La palabra Etiopía aparece al menos 50 veces en la Biblia. Ahora, dijo Ephraim, busque la palabra Polonia. No aparece ni una vez. Pero la pregunta no es si existe alguna conexión entre Polonia y los judíos”.

Según Shalom, los judíos etíopes descienden de las 10 tribus de Israel. “según la halajá e históricamente, no existe duda alguna sobre nuestro judaísmo”, dijo Shalom.

Shalom expresó sus desafíos con hipocresía por ser este un rabino ortodoxo etíope. Cuando este sugirió en su libro, Del Sinaí a Etiopía, que a los judíos etíopes se les debería permitir continuar con sus tradiciones y herencia judías, “inmediatamente, me convertí en hereje [entre los círculos haredi]. Desde su perspectiva, yo no era nada auténtico, pero aquí estaba yo hablando con un judío asquenazí que llevaba puesto un shtreimel – ¡el shtreimel provino de Polonia! Este surgió de la cultura de los polacos y no de los judíos. Los judíos polacos adoptaron esta tradición”, dijo.

“Ellos me colocaron en la lista negra”, bromeó. “¿Cómo se puede colocar a un rabino etíope en la lista negra?”

Preparándose para hacer aliá

Según Shay Felber, director general de la Unidad de Alía e Integración de la Agencia Judía, la absorción de los judíos etíopes comienza incluso antes de que estos lleguen, ya que “el personal de la Agencia Judía se reúne con regularidad con los olim y los prepara para todo el proceso, desde el papeleo, los chequeos médicos, la cuarentena y luego a la absorción. Estos aprenden sobre la vida en Israel, los centros de absorción, el sistema educativo, las perspectivas de empleo y todo lo que sucede durante su primer año. Un equipo especial de voluntarios también viajará a Etiopía para trabajar con los jóvenes a través de una variedad de programas educativos informales destinados a prepararlos para su vida en Israel”.

Una vez ubicados en Israel, Felber le dijo a JNS, estos son transportados a un centro de absorción, donde el personal habla amárico y está familiarizado con la cultura del lugar. “Todo el personal involucrado con la absorción se somete a un entrenamiento especial para garantizar que sea sensible a las necesidades de los olim. Si bien el personal de los centros de absorción les enseña a los nuevos olim sobre la vida en Israel, también toman todas las medidas para garantizar que sus ya existentes tradiciones sean conservadas”, dijo Felber.

“Además de proveerles artículos tales como ropa de invierno y radiadores para el clima frío, también existe cierta sensibilidad hacia los suministros de alimentos que les son proporcionados, asegurándose de comenzar primero con alimentos más familiares tales como frutas, verduras y legumbres. Los residentes en los centros de absorción le dan la bienvenida a los recién llegados con injera (pan típico) hecho en casa y otros alimentos de origen etíope”.

Una absorción desafiante en Israel

Todos los inmigrantes encuentran algún nivel de dificultad para integrarse dentro de la cultura y los sistemas en la sociedad israelí; sin embargo, los etíopes a menudo experimentan desafíos aún mayores debido a las disparidades que se presentan entre la cultura, su idioma y algunos piensan, por motivos al color de su piel.

“Yo creo que el desafío específico de los judíos etíopes es, primeramente, las disparidades que existen entre los dos países. Recuerdo cuando hicimos aliá a Israel en la década de los años 1980, los desafíos eran mucho mayores. Hoy día creo que los olim que llegan están mucho más preparados y sin embargo, todavía existen brechas entre los dos países que debemos salvar. Debemos recordar que muchos de ellos llegan de poblados”, relató Tamano-Shata.

“Puedo decir que el desafío presentado por la diferencia del color de piel también plantea una lucha contra el racismo y discriminación; este es un tema con el que he estado lidiando durante muchos años”, agregó ella.

El tema del racismo dentro de la sociedad israelí ha prevalecido durante décadas, aunque llegó a un punto crítico el año pasado tras el ataque contra un joven israelí-etíope cometido por un oficial de la policía con un arma de fuego estando fuera de servicio. La violencia de los disturbios, junto a las acusaciones de que la policía y el gobierno de Israel son racistas, sorprendió a muchos en todo Israel, lo que generó preocupaciones por que las organizaciones con agendas políticas enardecían las protestas con el propósito de obtener beneficios políticos.

Si bien la mayoría se apresura en denominar de “absurdo” cualquier paralelismo entre el racismo en Israel y el de los Estados Unidos, cuando los inmigrantes etíopes llegan a Israel, continuó la ministra, estos luchan contra la pobreza, ya que son “ubicados en ciudades y vecindarios específicos”, lo que Tamano-Shata dijo vendría a ser perjudicial para su absorción dentro de la sociedad israelí y su igualdad de oportunidades para ser exitosos.

Además, dijo ella, “los datos muestran que los judíos etíopes viven objetivamente en tasas más altas de pobreza y están sujetos a desafíos adicionales. A mi pesar, esto incluye tasas de suicidio; la tasa de aquellos que se suicidan es mucho mayor.

“En halajá e históricamente, no existe duda alguna sobre nuestro judaísmo”, dijo el rabino Dr. Sharon Shalom, un rabino ortodoxo y capitán de los reservistas en las Fuerzas de Defensa de Israel.

Aunque Shalom reconoce que no sabe por qué existe tanta incomprensión y discriminación en lo que respecta a los judíos etíopes, este enfatizó que “las raíces no están en torno al racismo”.

Además, este enfatizó que los desafíos que enfrentan los etíopes en Israel son significativamente diferentes a los desafíos que enfrentarían en los Estados Unidos y su lucha más importante no es por el color de su piel sino por las percepciones erróneas de quién es judío.

“Aquí en Israel, el tema no gira en torno al racismo”, este declaró y calificó el comparar la experiencia de aquellos de piel negra en Israel con la de los afroamericanos en los Estados Unidos de “muy superficial”.

“Uno no puede comparar la tensión y los desafíos de los judíos etíopes con lo que existe en los Estados Unidos. En los Estados Unidos, el tema es el racismo”, dijo, agregando que actualmente dentro de la sociedad israelí existe una tasa de matrimonios mixtos del 12% entre judíos asquenazíes y etíopes (por supuesto, no fue así en décadas anteriores), mientras que en los Estados Unidos existe una tasa de matrimonios mixtos que ronda el 6%.

Existe una conciencia muy generalizada de que los judíos etíopes que emigran a Israel necesitan de un mayor apoyo integral por parte del gobierno en comparación con otros olim. “Las diferentes autoridades locales y los organismos estatales hacen todo lo posible para facilitar su llegada y entrada en la sociedad israelí. Incluso después de abandonar los centros de absorción, por supuesto, la labor no termina allí”, dijo Tamano-Shata. “Las autoridades locales reciben apoyo para el proceso de absorción. Ellos son acompañados, existen profesionales que trabajan con las autoridades locales en todos los temas del proceso para atenderlos, incluso en educación, bienestar y el apoyo integral que necesitan”.

“En Israel, existe un sistema educativo diferente, las estructuras familiares cambian en Israel y la situación económica es muy diferente. Nosotros tomamos todo esto en consideración cuando preparamos a los olim para que puedan adaptarse más fácilmente a la vida cotidiana en Israel”, agregó Felber.

Un gran avance ha sido en el área militar. Los judíos etíopes, al igual que el resto de la población, sirven en las FDI y muchos han ascendido a cargos de liderazgo, incluyendo Shalom.

Según Isaac Herzog, presidente de la Agencia Judía, este acompañó a los nuevos olim en su viaje – desde los preparativos previos a la aliá en Etiopía hasta llegar a los centros de absorción esparcidos por todo Israel – y continuará durante dos años más para ayudarlos a integrarse dentro de la sociedad israelí, incluyendo el aprendizaje del idioma hebreo y la preparación para el sistema educativo y su integración a la fuerza laboral israelí.

En Etiopía, además de preparar a los olim para la vida en Israel y trasladarlos por vía aérea a Israel, la Agencia Judía continúa operando en el campo humanitario entre la comunidad que espera en Etiopía, incluyendo los programas de atención médica y nutrición diaria para los más chicos y a las embarazadas o aquellas mujeres en proceso de lactancia.

El futuro de los judíos etíopes

Tamano-Shata y Shalom son sólo dos ejemplos del éxito de muchos israelíes etíopes dentro de la sociedad israelí.

Existen cientos de programas en Israel para mejorar la situación de los judíos etíopes. La ministra, por ejemplo, ha liderado un programa de renovación urbana en los barrios más empobrecidos donde viven miembros de la comunidad a fin de permitir que a las parejas jóvenes se les financien hipotecas, actividades extra-escolares y se supervise la educación de los inmigrantes etíopes.

“Aún nos queda un largo camino por recorrer, pero estoy segura de que ustedes pueden ver los logros”, dijo ella.

“Existen muchos avances en diferentes campos en todas las esferas de la vida: medicina, derecho, entretenimiento, televisión y política. Es un inmenso privilegio para mí ser la primera ministra etíope que se sienta en la mesa del gobierno y yo siempre digo que es un asiento de honor para los miembros de mi comunidad. Deseo que todos y cada uno de los chicos vean y sepan que pueden lograr y llegar hasta cualquier lugar que estos sueñen”, dijo ella.

Según Tamano-Shata, lo que comenzó con aproximadamente 500 nuevos inmigrantes etíopes en otoño continuará hasta alcanzar los “2.000 olim para finales del mes de enero”.

Actualmente, informó ella, existen aproximadamente 10.000 olim potenciales en Etiopía – “tal vez un poco más – y tenemos que responder por ellos”.

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