El enfoque empresarial de la diplomacia en el área de ayuda extranjera… según Donald Trump – Por Prof. Eytan Gilboa

Hasta el momento, dos enfoques han dominado el tema de la ayuda exterior estadounidense: la ayuda estratégica y la ayuda humanitaria. Trump ha agregado una tercera: el “enfoque empresarial”. La estrategia tiene como base los intereses, la compasión humanitaria y la utilidad empresarial. Las grandes potencias utilizan el enfoque estratégico y los europeos la humanitaria. El enfoque empresarial guía hoy la ayuda estadounidense en su relación hacia los palestinos. Trump ha amenazado con cortar la ayuda estadounidense a los palestinos si estos se niegan a negociar con Israel y derogar las asignaciones estadounidenses a la UNWRA. Este nuevo enfoque influye sobre las actitudes de Egipto y Jordania, ambos grandes receptores de la ayuda estadounidense. Esto puede verse en las respuestas de ambos países árabes en sus discretas respuestas a la decisión de Trump sobre el tema Jerusalén. También puede tener ramificaciones para las relaciones de Israel con los palestinos y con los Estados Unidos.

Cuando Trump derogó el pago de $65 millones de Estados Unidos a la UNWRA y en el Foro Económico Mundial en Davos amenazó a los palestinos que si no regresaban a la mesa de negociaciones con Israel este les impediría también la ayuda estadounidense, expuso un nuevo justificativo para la ayuda extranjera. Es la lógica de un empresario que, como presidente, aplica un enfoque empresarial a la diplomacia.

Trump desea alcanzar el “acuerdo definitivo y final” entre Israel y los palestinos: un trato y no un acuerdo de paz. En su primer discurso a la nación en el podio del Estado de la Unión, ante el contexto de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que denunciaba el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel, este repitió su amenaza de detener la ayuda estadounidense a los países que actúan en contra de Estados Unidos y votar contra este en las instituciones de la ONU. Por lo tanto, le ha agregado un “enfoque empresarial” a los enfoques estratégicos y humanitarios existentes para las ayudas extranjeras.

Las superpotencias como Estados Unidos, Rusia y China proveen ayuda, tanto militar como económica, principalmente como un medio para servir a sus intereses estratégicos. En la era de la Guerra Fría, los Estados Unidos utilizaron su ayuda extranjera para apoyar a sus aliados tales como Israel, que estaban sujetos a las presiones soviéticas. La Unión Soviética actuó de manera similar con sus aliados, como por ejemplo Cuba. Estados Unidos proporcionó ayuda a gran escala a Israel y Egipto para apoyar en sus negociaciones y salvaguardar el acuerdo de paz una vez que este fue alcanzado.

Esta lógica ha prevalecido hasta el presente. También se le brinda asistencia militar a Israel para que este pueda enfrentar el desafío de cualquier coalición regional hostil. China ahora está utilizando una extensa ayuda económica para ampliar y profundizar su influencia en la arena internacional, especialmente en África.

Los países ricos de Europa occidental y Escandinavia, incluyendo los Países Bajos, Francia, Alemania, Bélgica, Gran Bretaña, Suecia, Noruega y Dinamarca, proveen ayuda principalmente por razones humanitarias y no estratégicas. Ellos hacen contribuciones sin esperar ninguna utilidad. La ayuda se extiende a los países pobres y subdesarrollados principalmente para reducir las brechas entre ellos y el mundo desarrollado. Algunos países ricos canalizan un porcentaje regular de su PIB para dicha ayuda humanitaria.

Desde la firma del Acuerdo de Oslo, los palestinos han recibido billones de dólares en ayuda por parte de Estados Unidos y Europa. La ayuda estadounidense se les ha otorgado principalmente por razones estratégicas, similares a las que se encuentran tras la ayuda a Egipto: fortalecer y mantener el proceso de paz con Israel. La ayuda europea ha sido otorgada principalmente por razones humanitarias. Esta se deriva de la idea de que los palestinos son pobres, necesitados y oprimidos y debe ayudárseles.

Al proveer ayuda humanitaria, los países no investigan la utilización que se hace de esta ayuda. Por lo tanto, Europa ha ignorado razones importantes de la angustia de los palestinos, tales como, por ejemplo, las enormes inversiones anuales por parte de Hamás de cientos de millones de dólares en la fabricación de cohetes y la construcción de túneles de ataque, todo a costa de los necesitados residentes de Gaza. Nadie ha preguntado cuánto dinero de las contribuciones humanitarias termina en las cuentas bancarias privadas de los líderes palestinos. Los europeos comenzaron a hacer preguntas solo cuando se les demostró que la Autoridad Palestina utilizaba las contribuciones de ayuda para pagarle sueldos considerables a los terroristas palestinos que habían sido condenados y encarcelados en Israel y para construir instituciones públicas y nombrarlas en honor a estos terroristas.

Según el Servicio de Investigación del Congreso, desde los Acuerdos de Oslo, los Estados Unidos le ha otorgado a la Autoridad Palestina un total de $5.2 billones, el total más alto de asistencia extranjera estadounidense per cápita. Durante el mismo período, los Estados Unidos le otorgaron a la UNRWA una suma global de 4.500 billones de dólares. Barack Obama duplicó las asignaciones estadounidenses tanto para la Autoridad Palestina como para la UNRWA. En el 2008, la Autoridad Palestina recibió alrededor de $400 millones; en el 2009, alrededor de $900 millones. En el 2008, UNRWA recibió $184 millones; en el 2009, $268 millones. Recientemente, la Autoridad Palestina ha recibido de $400-$500 millones por año y UNRWA de $350-$400 millones.

La reducción en la ayuda a la UNRWA está justificada porque esta agencia perpetúa el estatus de los palestinos como refugiados. La mayoría de sus empleados en Gaza tienen una afiliación al Hamás y sus escuelas predican el odio hacia los judíos e Israel. Los cohetes están escondidos debajo de los pisos de estas escuelas y son disparados contra Israel desde su vecindad. La UNRWA debió haber sido clausurado ya hace mucho tiempo y sus funciones transferidas al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que se encarga de los refugiados a nivel mundial. Sin embargo, en lugar de aprovechar esta oportunidad para una reevaluación seria de la UNRWA, el enfoque humanitario ha llevado a países como Bélgica y los Países Bajos a aumentar la ayuda a esta organización para compensar el recorte hecho por los estadounidenses.

Para Trump, tal como se señaló, la ayuda es una inversión que debe producir un rendimiento justo y adecuado. Ya que la justificación de la ayuda a los palestinos es la existencia de un proceso de paz y debido a que los palestinos no están preparados para negociar (tal como fue el caso durante la mayor parte del mandato de Obama), el justificativo de la ayuda colapsa. Trump también se sintió ofendido por el boicot de los palestinos a la visita del Vicepresidente Mike Pence a Israel y los insultos que Abbas y sus asociados le lanzaron.

La administración Trump blande una vara a los palestinos, pero también les ofrece una zanahoria. En Davos, Trump empuñó el bastón advirtiendo que si los palestinos no regresaban a la mesa de negociaciones, es decir, les retornaran la inversión, perderían la ayuda estadounidense y su sufrimiento empeoraría. Por otra parte, en una reciente reunión de los países que son donantes a los palestinos en Bruselas, el emisario especial de Trump Jason Greenblatt, dijo que si los palestinos regresan a las negociaciones con Israel, Estados Unidos continuará ayudándolos y manteniéndolos a flote.

Es muy posible que este enfoque de Trump haya contribuido a la moderación relativa de las reacciones de Egipto y Jordania al reconocimiento por parte de Washington a Jerusalén como la capital de Israel, con más críticas dirigidas a la respuesta extrema de los palestinos que a la decisión de Trump. Egipto y Jordania se encuentran entre los mayores receptores de ayuda estadounidense donde cada país recibió una cifra de $1.6 billones el año pasado. Mientras que los palestinos exigieron un boicot por la visita de Pence, Egipto y Jordania lo recibieron. Y mientras los palestinos dijeron que Estados Unidos ya no puede ser mediador en el conflicto con Israel, el Rey jordano Abdallah declaró que no puede haber negociaciones sin los Estados Unidos y un alto funcionario egipcio dijo que Ramala o Abu Dis pudieran ser la capital de un posible estado palestino.

El enfoque empresarial de Trump para la ayuda exterior pudiese presentar un desafío para Israel. Aproximadamente un tercio de la ayuda estadounidense a los palestinos es destinada al entrenamiento y mantenimiento de sus fuerzas de seguridad. La congelación de esa ayuda probablemente perjudicara la cooperación de seguridad palestina con Israel. Retener los recursos restantes pudiera exacerbar la crisis humanitaria en Gaza y fomentar posiblemente una nueva ola de violencia.

Además, los Estados Unidos le otorgan a Israel alrededor de $3 billones en asistencia militar al año. Trump ha dicho que Israel tendrá que pagar algo a cambio de la declaración de Jerusalén y hacer concesiones sustanciales como parte de un acuerdo de paz. El enfoque comercial pudiera implicar una fuerte presión sobre Netanyahu cuando Trump finalmente presente su “acuerdo definitivo”.

 

 

El Profesor Eytan Gilboa es director del Centro para la Comunicación Internacional e investigador asociado en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

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