El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria: Anatomía de una organización estado-terrorista- Por Dr. Reza Parchizadeh (BESA)

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) fue originalmente creado por el régimen islamista como una milicia de orientación ideológica que compensaría la falta de entusiasmo revolucionario del habitual ejército iraní. Desde ese entonces ha reemplazado al sistemático ejército como la principal fuerza militar de Irán y ha pasado décadas trabajando tenazmente para exportar el sello islamista del imperialismo y conquista del régimen al resto de la región y alrededor del mundo. El CGRI es responsable, directa o indirectamente, por la mayoría de los peores atropellos terroristas que el mundo haya conocido. Estados Unidos declaró a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista de estado en el año 2019, pero esta necesita ser desmantelada en su totalidad.

Foto de portada – Parlamentarios iraníes vistiendo uniformes del CGRI, fotografía de Mohammadreza Abbasi vía Agencia de Noticias Mehr CC

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), mejormente conocido como la Guardia Revolucionaria, es la fuerza militar que impulsa las ideologías de la República Islámica en Irán. Esta organización tiene a su cargo la tarea de proteger los valores revolucionarios del régimen islamista en casa así como también exportarlos hacia otras partes del mundo.

La Guardia Revolucionaria es distinta del clásico ejército iraní. Irán ha tenido un ejército regular a la manera de los ejércitos occidentales modernos desde comienzos del siglo XX. Sin embargo, después de la revolución islamista en el año 1979, los nuevos líderes del país consideraron que el ejército no era lo suficientemente revolucionario. Los mulá decidieron crear una milicia ideológica que compensara la supuesta falta de entusiasmo ideológico del ejército. De esta manera nació el CGRI.

Sin embargo, antes de la revolución, el núcleo de la Guardia Revolucionaria – la cual estaba compuesto por islamistas de línea dura e izquierdistas – había sido entrenado y fortalecido en Siria y el Líbano durante sus continuos conflictos internos e internacionales, el más importante de los cuales fue la Guerra Civil Libanesa entre los años (1975-1990). De hecho, el interés y alcance regional y mundial posterior de la Guardia Revolucionaria se debe al hecho de que comenzaron su lucha como parte de un esfuerzo internacional anti-occidental y anti-israelí el cual continúa hasta el día de hoy.

En el curso de la Guerra Irán-Irak (1980-88), la Guardia Revolucionaria reemplazó gradualmente al ejército regular como la principal fuerza militar de Irán. Luego de concluir la guerra, que terminó en un punto muerto levemente a favor de Irak y que orientó las ambiciones de los islamistas hacia un tipo diferente de aventura foránea – la Guardia Revolucionaria se convirtió en el principal instrumento del régimen para la exportación de su estilo islamista de imperialismo y conquista del vasto Medio Oriente y el resto del mundo.

La notoria rama de las Fuerzas Quds del CGRI fue establecida formalmente a comienzos de la década de los años 1990 para de manera sistemática llevar a cabo el programa del régimen islamista de extender su influencia ideológica y política más allá de las fronteras de Irán. Desde su creación, las Fuerzas Quds, en concordancia a su mandato, se ha visto involucrada en algunos de los conflictos más sangrientos del mundo, incluyendo la guerra en Bosnia (1992-95), la guerra civil afgana (1992-96), la guerra Israel-Hezbollah del año (2006), la guerra civil siria (2011-actualmente en curso) y la guerra civil yemenita (2015-actualnente en curso).

Las Fuerzas Quds poseen la tarea de organizar y apoyar a actores no-estatales pro-régimen iraní tales como Hezbollah en el Líbano, Hamás y el grupo Yihad Islámico en los territorios palestinos, los houties en Yemen y las milicias chiitas en Irak, Siria, Bahréin, Arabia Saudita y Afganistán. También se sabe que las Fuerzas Quds han trabajado y apoyado ocasionalmente las operaciones de las fuerzas islamistas sunitas que no están necesariamente afiliadas al régimen islamista chiita en Irán, incluyendo a Al-Qaeda, los talibanes e ISIS. En esos casos, los objetivos comunes generalmente han sido occidentales, árabes, Israel y judíos alrededor del mundo.

Inicialmente, la Guardia Revolucionaria participó muy poco dentro de la política de Irán. El Ayatolá Jomeini, líder de la revolución y fundador de la República Islámica, emitió una orden judicial prohibiendo a la Guardia Revolucionaria entrar en la arena política. Sin embargo, luego de la guerra Irán-Irak, la muerte de Jomeini y el ascenso de Jamenei al liderazgo, que dio inicio a una lucha por el poder nacional y provocó un cambio radical en las prioridades estratégicas en el exterior – la Guardia Revolucionaria comenzó a penetrar abiertamente dentro de la política iraní.

Al igual que todas las fuerzas militares en los regímenes ideológicos y totalitarios tales como los Camisas Marrones/SA/SS en la Alemania nazi, el Ejército Rojo en la Unión Soviética y los ejércitos chino y cubano, la Guardia Revolucionaria se ve a sí misma como la encarnación de una ideología revolucionaria y como tal, consideran que es su mandato hacer cumplir y promover dicha ideología a través de cualquier medio necesario. En el caso de la Guardia Revolucionaria, la ideología ordena el establecimiento de un gobierno islamista chiita global sometiendo a todos los adversarios ideo-mitológicos y conquistar el mundo entero, junto a Estados Unidos (el Gran Satán), Israel (el Pequeño Satán) y Arabia Saudita (los Infieles wahabí) como los archí-enemigos. No hace falta decir que la Guardia Revolucionaria es intrínsecamente antisemitas y anti-sunita.

A fin de cumplir con dicho objetivo, la Guardia Revolucionaria ha dominado no solo la institución militar, sino también la economía y la política en Irán. Hoy día, prácticamente todos los funcionarios iraníes en cualquier capacidad son miembros, ya sean anteriores o actuales, del CGRI. Se estima que alrededor del 75% de los parlamentarios iraníes son o fueron miembros de la Guardia Revolucionaria. El ex-alumno más destacado de la Guardia Revolucionaria en la actualidad es el actual presidente del Majlis (parlamento iraní) Muhammad Bagher Ghalibaf, quien fue general de brigada y comandante de la Fuerza Aérea del CGRI. Además, casi todo el comercio, la industria y la banca de Irán están dirigidos por la Guardia Revolucionaria o sus filiales. La Guardia Revolucionaria también mantiene un estricto monopolio sobre las importaciones/exportaciones y la inversión extranjera, siendo este su principal canal para el blanqueo de dinero en el escenario internacional.

Durante su historia, en concordancia a su objetivo de exportar la ideología islamista, someter a los “enemigos del Islam” y establecer zonas de influencia en todo el mundo, la Guardia Revolucionaria ha cometido algunos de los actos de terrorismo más atroces que el mundo jamás haya visto. Se puede decir que la mayoría de los principales actos de terrorismo contra ciudadanos occidentales, judíos y árabes sunitas fueron directamente perpetrados o indirectamente orquestados por la Guardia Revolucionaria.

Algunos de los ataques terroristas más conocidos perpetrados por la Guardia Revolucionaria o en los que estos participaron son los atentados a los cuarteles de Beirut (1983) durante la Guerra Civil Libanesa, en los que murieron 307 individuos del personal de las fuerzas de mantenimiento de la paz estadounidenses y franceses; el atentado de Lockerbie (1988), que derribó el vuelo 103 de la aerolínea Pan-Am sobre Escocia, asesinando a las 259 personas que viajaban a bordo; el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina de (1994), que acabó con la vida de 85 personas e hirió a cientos; el atentado a las Torres Khobar (1996), que tuvo como objetivo las viviendas de las fuerzas de la coalición en Arabia Saudita y mató a 19 miembros de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y dejó heridas cerca de 500 personas; los atentados del 11 de septiembre (2001) que destruyeron las Torres Gemelas, resultando en la muerte de 2.996 personas y más de 6.000 heridos; y el ataque a las instalaciones del gobierno estadounidense en Bengasi, Libia (2012), que acabó con la vida del embajador estadounidense Christopher Stevens junto a otras tres personas.

Adicionalmente a estos importantes ataques terroristas, la Guardia Revolucionaria y sus fuerzas delegadas son colectivamente responsables por los continuos asesinatos cometidos contra las fuerzas de la coalición en el Medio Oriente; por crear también malestar y participar en el tráfico masivo de estupefacientes en América Latina; tomar como rehenes a ciudadanos de Occidente en el Medio Oriente; por los crímenes de guerra cometidos en Siria y Yemen; y por plantear la más severa amenaza existencial a Israel. Como parte de su “campaña entre guerras”, las FDI han estado atacando las bases y unidades de la Guardia Revolucionaria a todo lo largo y ancho del Medio Oriente durante al menos una década. En respuesta a las actividades cada vez más amenazantes de la Guardia Revolucionaria, la administración Trump en el año 2019 finalmente la designó como organización terrorista estatal. Sin embargo, para librar al Medio Oriente y al mundo de una vez por todas de los asesinatos y destrucción de esta organización, es necesario desmantelarla en su totalidad, tal como fue hecho con la maquinaria militar nazi.

 

 

El Dr. Reza Parchizadeh es historiador, teórico político y analista sénior.

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