El complejo de inferioridad del mundo musulmán – Por Raymond Ibrahim (The Middle East Forum)

Los musulmanes alrededor del mundo se sienten muy regocijados en estos días con el reciente destacado: “La Universidad de Harvard clasifica al Corán como el mejor libro sobre justicia” es el titular de un informe publicado el 20 de enero del 2020 por Youm7, un portal popular de noticias egipcio visitado por millones de lectores árabes. Este escribe: “El portal oficial del Consejo Mundial de Comunidades Musulmanas dijo en las redes sociales que, después de largos estudios científicos en el que se examinaron muy de cerca las reglas de justicia contenidas en el Noble Corán, la universidad estadounidense de Harvard clasificó al Noble Corán como el mejor libro sobre justicia en el mundo. En su evaluación final, el Comité de Clasificación de la Universidad de Harvard citó versos del Noble Corán que confirman que el Noble Corán es un libro repleto de reglas sobre el tema de la justicia humana… y que el islam no posee ningún margen de injusticia, sino más bien incluye la tolerancia y el respeto por el otro”.

Varios otros portales y diarios de noticias líderes – incluyendo Al Ahram, el diario estatal de mayor circulación en Egipto, fundado en 1875 – reseñaron la historia, seguida de todo tipo de celebraciones triunfantes en las redes sociales.

Pero ¿es eso cierto? ¿Realizó Harvard tal pronunciamiento? No. La verdadera historia es que, en el año 2012, un grupo de estudiantes de derecho pintó en las paredes de un edificio en Harvard una serie de citas históricas que tratan con el tema de la justicia.

Conocidas como las “Palabras de Justicia”, estas consisten en 33 citas provenientes de una variedad de pensadores y civilizaciones – incluyendo africanas, chinas, europeas e hindúes, desde el año 600 a. C. hasta al presente. Entre algunos de los nombres y documentos más reconocibles citados se encuentran Cícero; Agustín; Aquino; la Carta Magna; Benjamin Franklin; Emmanuel Kant; Gandhi y Martin Luther King Jr.

Entre estas 33 citas hay una que es islámica, sacada del Corán: “Oh ustedes que han creído, permanezcan insistentemente firmes en justicia, sean testigos de Alá, incluso si es contra ustedes mismos o contra sus padres y familiares. Sean ricos o pobres, Alá es mucho más digno de ambos. Así que no persigan sus inclinaciones [personales], para que no sean justos. (4:135)”.

No se presentaron “extensos estudios científicos” ni “comités clasificatorios” que llevaron a Harvard a anunciar que el Corán es el “mejor libro sobre justicia del mundo”; solamente una sola cita del Corán. Esa es – toda la historia. No hubo “extensos estudios científicos” ni “comités clasificatorios” que llevaron a Harvard a anunciar que el Corán es el “mejor libro sobre justicia”. Al contrario, una cita islámica se le consideró digna de inclusión junto a otras 32 citas no-islámicas.

¿Qué hacer con este vergonzoso episodio? ¿Por qué los musulmanes fabricaron dicho relato? Más concretamente, ¿por qué importarles primeramente lo que la infiel Harvard piense?

Para aquellos que lo saben, la respuesta es muy simple: Los musulmanes siempre están buscando que les validen externamente. ¿Por qué? Porque un número cada vez mayor de ellos sospecha que su religión no es para nada justa.

De hecho, no necesitan mirar más allá del mismo capítulo/sura del Corán (4, al-Nisa’, “la mujer”) de donde se extrajo el muy celebrado verso de “justicia” (4:135) para encontrarnos con cualquier número de versos injustos, incluyendo el permiso para esclavizar sexualmente (comprar y vender) – mujeres (4:3), permiso para que los esposos golpeen a sus esposas – ya que el hombre es “superior” a la mujer (4:34) – y así sucesivamente.

En consecuencia, ¿qué puede ser más tranquilizador que el elogio intelectual occidental hacia el islam?

Consideren este editorial en árabe sobre el tema del “complejo de inferioridad” del islam que traduje en el año 2011. Aunque su autor, Khaled Montaser siendo él un intelectual egipcio, se centra en todo el alboroto y algarabía que estalla cada vez que un occidental se convierte al Islam – ya sea en realidad o no – La esencia de sus argumentos aplica perfectamente y arroja luz sobre este reciente fiasco de Harvard: “Los musulmanes tenemos un complejo de inferioridad y somos terriblemente sensibles al mundo, sintiendo que nuestra religión islámica necesita prácticamente de una constante confirmación diaria de europeos y estadounidenses que se convierten al Islam. Qué entusiasta alegría nos produce cuando un europeo o estadounidense anuncia su [conversión al] Islam – prueba de que estamos en un constante estado de miedo, alerta y anticipación crónica a ser validados por Occidente o confirmación por parte de los estadounidense de que nuestra religión está “bien” y tocamos nuestros tambores y hacemos sonar nuestras trompetas [en señal de triunfo] y arrastramos al converso hacia nuestro atraso, para que pueda ir con nosotros hasta lo más lejos en la línea de pereza del mundo, [en el mundo musulmán] donde no han aparecido nuevas invenciones científicas durante los últimos 500 años. A veces, aquellos que se convierten se trasladan a nuestros países – solo para subirse a un pequeño bote y en alta mar escapar de vuelta a sus propios países”.

Este continúa debatiendo cómo el mundo árabe – en apariencia externa a “nuestros medios de comunicación y portales en Internet… nuestros escritores e intelectuales” – se regocijaron cuando pensaron erróneamente que el escritor alemán Henryk Broder aceptó el islam, basados en unos comentarios sarcásticos que este había hecho: “pero somos un pueblo incapaz de comprender el sarcasmo, ya que requiere una pizca de uso del pensamiento e intelectualización. Y leemos con gran rapidez y ojos esperanzadores y no por la verdad o realidad de ello”.

Montaser continúa: ¿Por qué los budistas no celebran como nosotros por aquellos que se convierten a su religión? Y algunos de estos conversos son mucho más famosos que Broder. ¿Sabían ustedes que Richard Gere, Steven Seagal, Harrison Ford – entre los actores más famosos de Hollywood, se convirtieron al budismo? ¿Qué hicieron los países budistas de Asia respecto a estas celebridades? ¿Qué hicieron los budistas en China y Japón? ¿Bailaron y entonaron alabanzas y marcharon por las calles, o aceptaron la entrada de estas personas al budismo como un simple tema de libres convicciones?… Para los budistas es suficiente que todas estas celebridades les compren los productos electrónicos que producen sus naciones – sin ningún tipo de mendicidad o tentaciones.

Los gobiernos en Occidente, los medios de comunicación y los institutos académicos tienen la costumbre de resaltar y fijar un pequeño (y a menudo fraudulento) cumplido al islam mientras suprimen las numerosas deficiencias de este.

Como frase final: la emoción musulmana por un pequeño y a menudo fraudulento cumplido – solo se equipara al comportamiento de las instituciones occidentales: los gobiernos, medios de comunicación e institutos académicos tienen la costumbre de destacar y fijar un pequeño (y a menudo fraudulento) cumplido al Islam – tal como el “Paraíso andaluz” (un mito) – mientras suprimen las numerosas deficiencias del Islam.

Y este es recordatorio de que, en lugar de adular al islam, criticarlo abierta, honesta y objetivamente, sin rencores ni exageraciones es potencialmente una de las estrategias más poderosas de Occidente, aunque sin ningún tipo de aprovechamiento que muy bien pudiera a la larga ayudar a neutralizar al Islam y sin utilizar de fuerza.

 

 

Raymond Ibrahim, autor del libro Espada y cimitarra: Catorce siglos de guerra entre el Islam y Occidente, es miembro de Shillman en el Centro Libertad David Horowitz, miembro del Judith Friedman Rosen en el Foro del Medio Oriente y miembro destacado del Gatestone Institute.

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