El colapso económico en Irán por causa del brote de coronavirus – Por Prof. Hillel Frisch (BESA)

RESUMEN: A medida que se intensifica la pandemia del coronavirus, Irán se ve envuelto en un colapso económico. Su aislamiento internacional es cada vez más severo, tal como puede verse en la fuerte disminución de los vuelos que aterrizan en los dos aeropuertos más concurridos de Irán.

Imagen de la portada: Avión estacionado en el aeropuerto Mehrabad, Irán, fotografía de Shahram Sharifi vía Wikimedia Commons

Todos los expertos en Irán saben lo difícil que es obtener datos confiables sobre ese país. El régimen lo oculta todo, desde cifras macroeconómicas básicas hasta los gastos que realiza el gobierno y las asignaciones de cuánto petróleo y gas vende Irán.

Determinar el alcance total de la epidemia del COVID-19 (coronavirus) en Irán es tan difícil como determinar las cifras precisas sobre cualquier otra cosa allí.

Sin embargo, algunas cifras no pueden ser manipuladas. Estas incluyen las listas de llegadas de vuelos a los dos principales aeropuertos iraníes: el Aeropuerto Internacional Jomeini, siendo este el principal punto de acceso iraní al mundo exterior y el antiguo Aeropuerto Mehrabad, el centro doméstico más activo en Irán.

La actividad de los vuelos en ambos aeropuertos muestra en términos inequívocos el alcance de la crisis económica en Irán causada por el brote del coronavirus. Esta crisis llega tras las castigadoras sanciones impuestas por la administración Trump en el 2018.

Antes de imponerse las sanciones, un promedio diario de 100 vuelos, en su mayoría del extranjero, aterrizaban en el Aeropuerto Jomeini y 130 vuelos en el Aeropuerto Mehrabad, la conexión a los vuelos nacionales desde las ciudades más alejadas en Irán.

Luego de imponerse la segunda ronda de sanciones en otoño del 2018, las actividades de los vuelos cayeron a aproximadamente 60 vuelos en dirección al Aeropuerto Jomeini y 100 a Merhabad, un fuerte descenso.

Esa disminución llegó al desplome a medida que se conocían las noticias sobre la epidemia en Irán, afectando especialmente los vuelos internacionales. Una mirada a las llegadas al Aeropuerto Jomeini el 3 de marzo, 2020 muestra 32 vuelos con 11 cancelaciones, un total de 21 aterrizajes.

Un día después, de los 22 vuelos programados para aterrizar, solo cinco lo hicieron. Diez de los vuelos fueron colocados como “desconocidos” (que Israel a menudo identifica como vuelos relacionados al transporte de armamento). Seis de ellos fueron listados como “programados” pero nunca llegaron a su destino. Significativamente, los cinco aviones que aterrizaron eran todos de compañías aéreas iraníes.

La razón que Irán cayese en el aislamiento internacional puede atribuírsele al decreto de los gobiernos que obligaron a las compañías aéreas en sus aeropuertos a suspender los vuelos hacia Irán tras dar la sensación de que las autoridades iraníes habían perdido el control sobre la epidemia, al menos para ese momento.

El devastador efecto económico de este aislamiento puede verse en los vuelos de las compañías aéreas iraníes que han continuado volando. De los ocho vuelos programados a Estambul, la principal puerta de entrada de Irán al mundo exterior, ninguno aterrizó. Obviamente estos fueron cancelados por falta de demanda. Lo mismo ocurrió con las compañías transportistas iraníes desde Doha y Dubái, dos importantes conexiones internacionales para Irán.

Mientras la economía explica el por qué muchos de estos aviones no aterrizaron, la política muy probablemente explique al menos algunos de los cinco aterrizajes que si ocurrieron. Dos eran desde destinos chinos (Shanghái y Shenzhen) y uno de Beirut, donde se encuentra Hezbollah, el principal agente estado y representante de Irán.

Los iraníes han acusado a su gobierno de continuar los vuelos sin cesar con China por razones políticas y económicas a pesar del vínculo entre la fuente china del brote del coronavirus y su propagación hacia Irán. China es la única potencia amiga importante de Irán, ya que sus relaciones con Turquía y Rusia son problemáticas. Pekín ha invertido fuertemente en la producción de energía en Irán.

Los viajes nacionales en Irán también se han detenido casi en su totalidad. De los 89 aterrizajes de vuelos en Mehrabad desde destinos nacionales programados para el 3 de marzo, 2020 solo 27 aterrizaron. La mayoría de los restantes fueron enumerados como “desconocidos”. Recordemos que en días mejores, se realizaban 130 desembarcos diarios.

En total, hubo 32 aterrizajes en ambos aeropuertos combinados, que en conjunto sirven a tres provincias con una población total de al menos 17 millones de habitantes. En el aeropuerto de El Cairo, en un país con la mitad del nivel de vida de los iraníes, hubo 211 vuelos hacia el aeropuerto el mismo día, incluso ante la crisis del coronavirus.

El liderazgo de Irán sin lugar a dudas comenzó a orar por la desaparición del Presidente Trump mucho antes de las primarias demócratas celebradas en el llamado Súper Martes y probablemente se sintió aliviado al ver el fuerte regreso de Joe Biden en esperanzas de vencer a Trump y aliviar las duras sanciones infligidas por los Estados Unidos.

Sin embargo, estos tienen muchas otras cosas por las cuales orar. No existe ningún alivio en el horizonte a la crisis del coronavirus. La devastación económica causada por la crisis solo aumentará la ansiedad del pueblo iraní hacia la infección y avivará su ira por la forma en que el gobierno lo ha manejado. El régimen ha transformado a Irán de su nexo a civilizaciones a un estado marginado internacionalmente.

 

 

Hillel Frisch es profesor de estudios políticos y del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan e investigador asociado sénior en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

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