El cinismo de un ficticio embajador – Por Rebeca Cardozo (Monitoreo de medios de Hatzad Hasheni)

Nuevamente el periódico La Razón de Bolivia, este 7 de marzo publicó un artículo con el título “La democracia en Israel es una falacia”, de Mahmoud Elalwani, embajador del Estado de Palestina, con lo cual cabe preguntarle, ¿de qué estado habla? De facto hay dos entidades palestinas, una en la Franja de Gaza, donde impera un régimen tiránico dirigido por la facción terrorista Hamas; y, otro en Cisjordania (originalmente Judea y Samaria), donde se estableció un embrión de estado con lo que Israel cumplió con los Acuerdos de Oslo: la Autoridad Palestina, bajo la conducción de Fatah, primero con Yasser Arafat, quien murió en el cargo y luego con Mahmoud Abbas, quien lleva 19 años en la presidencia sin convocar a elecciones. Ante esas circunstancias, Elalwani, quien representa a una de las dos tiranías, se atreve con descomunal osadía a señalar al Estado de Israel.

Elalwani habla de derechos fundamentales y de derecho internacional, por lo que recordemos que los países árabes rechazaron la resolución 181 de la ONU, que dividió el territorio en dos estados, uno árabe y otro judío; el mundo árabe afirmó que invadirían y destruirían al renacido Israel. Más adelante, con esos perversos anhelos, los de “arrojar a los judíos al mar”, en 1967 atacaron a Israel, en la Guerra de los Seis Días. Según el derecho internacional, los territorios conseguidos en una guerra se deben restituir al país que los perdió; Israel se hizo de Gaza que estaba en manos de Egipto, más Judea y Samaria, en manos de Jordania, pero que anteriormente, los judíos habían perdido en la Guerra de la Independencia. Nunca hubo un estado palestino y efectivamente, se debería aplicar el derecho internacional.

No se trata de usurpación según la falsa acusación del también falso diplomático; tampoco del derecho divino tal como el seudo embajador señala; se trata de aceptar lo obvio, hartamente probado por la Historia y las ciencias de múltiples disciplinas que muestran la legalidad de Israel.

La dirigencia asesina y corrupta de los grupos terroristas Hamas, Jihad Islámica, Fatah y FPLP tienen grandes diferencias, se han enfrentado entre ellos, con saldos de muertos; sin embargo, aplican una narrativa común para calumniar a Israel. Hablan de “exterminio”, pero no pueden explicar el crecimiento exponencial de la población palestina en Cisjordania y Gaza, así como el aumento de la expectativa de vida.

Vamos a estar claros, la visión que pretende imponer Elalwani es la propaganda que difunde el sector que no acepta la existencia del Estado de Israel, ilegitimando y demonizándolo, independientemente de quien sea el primer ministro o la coalición gobernante. Por ese motivo fracasó Oslo y por ese motivo deforman la mentalidad de su infancia, adoctrinándola en el martirio y la Jihad; basta revisar los textos escolares, los programas infantiles de la TV palestina, los campamentos militares vacacionales, los festejos y repartición de dulces en cada acción terrorista.

El régimen de Abbas paga sueldos a los terroristas que atacan a la ciudadanía israelí; no obstante, simultáneamente, la policía palestina coordina con las fuerzas de seguridad israelíes, quienes ponen en funcionamiento una serie de operativos para desbaratar las células terroristas listas para perpetrar embates que masacran israelíes y dañan a los palestinos. La seguridad y estabilidad de la Autoridad Palestina dependen en buen grado de la eficiencia israelí.

Elalwani critica la Ley del Estado Nación, pero toda nación tiene en su constitución leyes que especifican idioma, símbolos patrios, himno e incluso muchas señalan hasta la religión y es oportuno aclarar que el judaísmo es más que una práctica religiosa, es un pueblo con historia, cultura, tradiciones, identidad; en este aspecto, lo importante es que la democracia israelí tiene leyes y respeta la libertad de culto. Pese al manido discurso del ficticio diplomático, las redes sociales están llenas de mensajes destacando y mostrando fotos de miles de fieles musulmanes que cada viernes rezan en la mezquita de Al Aqsa, sumadas otras 400 mezquitas en Israel y ello ocurre debido a que Israel es una verdadera democracia con plena libertad de culto. Elalwani no puede decir lo mismo de la Autoridad Palestina y menos de Gaza, que desde ambos establecimientos han visto disminuidas las cifras de cristianos; y como real apartheid, está prohibida la presencia de judíos.

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