El acuerdo Emiratos Árabes Unidos-Israel fue de proporciones bíblicas, pero existen más milagros – Por Pessy Krausz (Jerusalem Post)

¿Qué tal si descubrimos un milagro oculto, no reconocido en Israel que no haya sido abordado abiertamente?

Imagen de la tapa: “Sacerdotes del Tabernáculo”, junto al sumo sacerdote en el centro, ataviado con el “hoshen hamishpat”. (Ilustración del año 1897 “Imágenes de la Biblia y lo que nos enseña, (crédito de la imagen: Wikimedia Commons)

En sus “escenarios bíblicos los cuales se desarrollan ante nuestra mirada”, Dov Lipman produjo unas ideas muy originales sobre los paralelos entre los acuerdos hechos por Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Al discutir el cómo estos no eran únicamente de naturaleza histórica, Lipman enfatizó que eran de “proporciones bíblicas”.

Su descripción al amor de Abraham por sus dos hijos, Ismael e Isaac, es llevado hábilmente a la actual relación entre primos – Israel y los estados árabes. Este cierra acertadamente describiendo estos Acuerdos Abrahámicos como “el cumplimiento de las “profecías bíblicas”. Es un milagro revelado, dicen algunos, de que Israel se haya convertido en un actor clave en hacer las paces dentro del escenario del Medio Oriente.

¿Qué tal si describo un milagro oculto, no reconocido, en Israel, que no haya sido abordado abiertamente? Lo cual, hasta estos momentos, no ha sido reconocido como tal. Es decir, el milagroso maná – que los hijos de Israel recibieron del cielo. Este alimento bíblico pudiera verse como una situación paralela hoy día en Israel, aunque los chicos apenas parecen relacionarse a este como tal. El COVID-19 ha puesto un alto o ha reducido mucho las actividades en la sociedad, tales como el transporte, las empresas y las reuniones familiares. Pero no ha impedido el constante suministro de bienes.

Los supermercados abundan en alimentos y verduras, tales como puerros, ajos, calabacines, pescados, carnes, agua embotellada y numerosos manjares. ¿De dónde proviene todo esto? ¿Cómo aparecen milagrosamente todos estos alimentos en estantes repletos? ¿Y cómo es que ahora estamos inundados de proveedores de etrogim (cidra), lulavim (rama de palma) y el de las Siete Especies?

Surgen los edificadores de sucá y para colmo, s’jaj para cubrir la sucá a fin de que las estrellas puedan ser vistas asomándose y muy pronto alineándose a nuestras veredas. ¿Cómo es que aparecen todas milagrosamente para el festival de Sucot, que ningún coronavirus detendrá? ¿Cómo llegan estos productos aquí? Sin mencionar la llegada de muchos recién nacidos… ¡Ciertamente muy celestial!

Coros celestiales de pájaros cantan alegremente a lo largo de mi minián a la intemperie. Todos oramos en “pequeños contenedores” – considerados una vez para las ferias de coches en forma de cohetes a la luna. Pero ¿se amontonan libremente estos grupos de amigos emplumados sin el coronavirus entre ellos?

¿Será que estos pájaros, cantando a todo pulmón, admiten lo que nosotros no admitimos? ¿De qué reconocen el milagro cotidiano del maná caído del cielo? ¿Quizás el apreciar el “hakarat hatov” – reconocer lo bueno – por su propia existencia sinfónica actúa como una bendición y vacuna contra la viral pandemia? ¿Quizás el sentirse unificados en sus vuelos y aterrizajes en grupo los defiende aún más ofreciéndoles apoyo comunal?

Hablando de unidad, tal vez podamos aprender algo de estas bandadas de aves. Tal vez suframos de un componente genético en nuestra desunión absorbida por las antiguas aspiraciones de la Torre de Babel registradas en la Biblia. Así las cosas, aquellos que procuraron utilizar una superioridad tecnológica cada vez mayor intentaron alcanzar alturas prohibidas, resultando en su confusión, estragos y el que hayan sido dispersados. Aunque el adquirir 72 idiomas – su objetivo común en intentar procurar superioridad tecnológica cada vez mayor – fue destruido.

Solo por diversión, tomen el valor numérico de las letras COVID y luego agréguenle el número 19 – ¡también suma 72!

Nosotros también nos vemos experimentando confusión, estragos, incertidumbre, vulnerabilidad y fragilidad, por mencionar solo algunas incomodidades. ¿Pudieran superarse las trampas de Babeldom considerando los valores que se nos presentan? Este día y cada días existen opciones. Ser compasivo, o no serlo.

Culpar o no culpar. El reconocer lo milagroso, o ignorar y quejarse. ¿Ha cambiado nuestra actitud hoy día desde nuestros 40 años en el que vagamos por el desierto, recibiendo gratuitamente agua y alimento – nuestro maná enviado del cielo? ¿Por qué, preguntamos entonces, esta sustancia igual el rocío es insípida?

¿Por qué debemos tomar dos porciones el viernes y ninguna en Shabat? ¿Por qué no hacerlo todos los días? No apreciamos los milagros para ese entonces – y terminamos sin lograr nuestro sueño de entrar a la Tierra de Israel a pesar del hecho de que fuimos guiados por líderes sin intereses algunos – Moisés y Aarón.

Este reordenamiento bíblico es el que deseamos devotamente – un milagro como ungüento para esta angustiosa pandemia del coronavirus. Todo lo que sucedió hace miles de años es lección útil, una con esperanzas ya que hoy día hemos sido bendecidos aquí en el Estado de Israel. Un milagro en sí mismo “de proporciones bíblicas” tan claramente expresado por Lipman.

El elegir ver milagros da energía para enfrentar las “circunstancias adversas”, tal como dijo Shakespeare. Crear una vida enriquecedora, responsable y significativa es algo por el cual oramos nos permita ser inscritos en el Libro de la Vida.

 

 

La autora es psicoterapeuta y fundadora del Centro Shalshelet Enhancing Relationships.

Comentarios

Recientes

spot_img

Artículos Relacionados

Donaciones

 

En “Hatzad Hasheni” seguimos produciendo contenidos verdaderos y confiables para que te sigas sintiendo orgulloso de lo que eres…

¡Ayúdanos ahora con tu donación!

¡Súmate al proyecto que modifica percepciones!

CLICK AQUI PARA DONAR

Gracias por donar en este importante proyecto de diplomacia publica.