El acuerdo de reconciliación palestino: la Autoridad Palestina gobernará sobre la tierra y Hamás gobernará por debajo de ella – Por Jacky Houri (Haaretz 13/10/2017)

La conducta de Hamás demuestra que la organización se ha dado cuenta que su control territorial conlleva un precio ya que las dificultades diarias en la Franja de Gaza dañan su posición. Ahora… Hamás está listo para abandonar el gobierno civil aunque, hasta cuando se termine la ocupación, no renunciarán a sus armas.

En la Plaza del Soldado Desconocido de la ciudad de Gaza, cientos de personas se reunieron para celebrar la reconciliación entre Fatah y Hamás alzando la bandera palestina. Los canales palestinos y los medios satelitales árabes transmitieron las imágenes en vivo, con periodistas que se paseaban entre los juerguistas – entre ellos nos pocos muy jovenes – escuchando su apoyo a la reconciliación, pero en la misma frase expresaban sus deseos que se vean concretados resultados inmediatos. Para estos jóvenes, lo que están buscando con especial interés no son resultados en cuestiones de seguridad y estrategias nacionales, sino que se refieren principalmente a sentir un alivio en la vida cotidiana, quieren recibir electricidad y medicamentos, necesitan empleos y libertad de movimiento.

La sociedad palestina, tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza, entienden que es todavía demasiado pronto para celebrar una reconciliación, en el sentido más amplio de la palabra, es temprano para hablar de una unidad nacional y política. Para muchos, el acuerdo es una especie de compromiso mutuo entre las dos organizaciones que dividieron al pueblo palestino entre Cisjordania y Gaza durante una década, y que ahora se ven obligados a poner en peligro su control dividido debido a la masiva presión egipcia y la crisis interna y regional en la que se encuentran, poniendo así en peligro todo el proyecto nacional palestino.

¿Qué dice el acuerdo?

  • Hamás otorgará sus poderes administrativos en Gaza al gobierno palestino
  • La Autoridad Palestina controlará los cruces entre Gaza e Israel desde el 1 de noviembre
  • La guardia presidencial palestina controlará el cruce de Rafah en la frontera egipcia
  • Los monitores europeos se ubicarán en los pasillos para evitar el contrabando de armas
  • Los funcionarios nombrados por Hamás se integrarán en el aparato administrativo de la Autoridad Palestina
  • Un comité conjunto reconstruirá un sistema de vigilancia e inteligencia en el que se integrarán los miembros de Hamás
  • El tema de las armas de Hamás no se ha planteado en las discusiones, y no hay expectativas de que se planteará el tema pronto

La conducta de los miembros del Hamás en la Franja de Gaza, desde el anuncio de la disolución del gobierno en las sombras erigido hace unos meses, y que profundizó la crisis con el presidente palestino Mahmoud Abbas y la Autoridad Palestina, muestra que la organización tiene realmente la intención de ceder el control de Gaza. El control civil y la preocupación por las dificultades diarias golpean la popularidad de la organización y los castigos impuestos por la Autoridad Palestina en los últimos meses (como por ejemplo, no pagarle a Israel la electricidad que se consume en Gaza) afilaron las dificultades para los líderes de Hamás… ellos se han dado cuenta que el dominio conlleva un precio civil y político.

Este cambio de actitud está siendo liderado por una persona considerada extremista y militante en el liderazgo de la organización, Yejia Sanwar. El hombre, uno de los líderes de la estructura militar, anunció la semana pasada que rompería el cuello de cualquier persona que tratase de impedir la reconciliación y, al mismo tiempo, habla sobre la capacidad militar de Hamás para disparar en 51 minutos el mismo número de cohetes disparados contra Israel en 51 días de combates en Gaza, durante la Operación Margen Protector (2014). También mencionó que las fuerzas de resistencia ahora tienen una ciudad entera debajo de la superficie. No hay contradicción alguna en las declaraciones de Sanwar, sino por el contrario, sugieren una nueva estrategia en donde Hamás está dispuesto a renunciar a un gobierno civil en la Franja de Gaza, pero todavía no está listo para desarmarse, al menos hasta que vea una solución política que garantice el fin de la ocupación y le brinde al Hamás y otras facciones armadas una razón para discutir el tema.

Al mismo tiempo, en el Fatah (OLP), y especialmente del lado de Mahmud Abbas de 83 años de edad, entienden que en un futuro próximo no tienen nada que ofrecerle a la población palestina en el plano político. A la luz de las declaraciones del primer ministro Benjamin Netanyahu y sus ministros, y alrededor de las preguntas que se hacen sobre si es posible creerle al presidente de Estados Unidos Donald Trump… que realmente presetará un plan de paz efectiva, Abbas no puede permitirse el lujo de hablar, y hacerlo sólo en nombre de Cisjordania. Frente a este escenario, la reconciliación interna parece la única opción factible actualmente para Abbas y Fatah, siendo que este re-cristalizado acuerdo es principalmente una convergencia de intereses, situación que se describe muy bien en una frase escuchada ayer en la Franja de Gaza – “la Autoridad Palestina y Fatah gobernarán sobre la tierra y Hamás controlará la vida subterránea”.

Pero, a esta convergencia de intereses, se le debe agregar un tercer lado, a saber, el de Egipto. El hecho que quien está liderando esta reconciliación sea la inteligencia egipcia explica su punto de vista ya que es Egipto quien percibe este tema como un asunto de seguridad nacional. Egipto lucha contra el terrorismo de ISIS en el Sinaí y ellos ven que el gobierno de Hamás en Gaza podría convertirse fácilmente en una base logística, un semillero ideológico y un refugio para los terroristas del Sinaí. El Cairo bajo A-Sissi, al contrario del gobierno de los Hermanos Musulmanes, no le puede proporcionar al Hamás los beneficios de ver con un carácter soberano la apertura ordenada del cruce de Rafah ya que esto contribuiría a la perpetuación de la grieta palestina y a la división geográfica entre Cisjordania a la Franja de Gaza. Fuera de eso, el intento de promover el tema vía el ex miembro de Fatah Muhammad Dahlan tampoco tuvo éxito para la obtención de la legitimidad palestina, árabe e internacional. Por lo que la única opción posible fue retornar el dominio de Gaza a la Autoridad Palestina sobre la base de un acuerdo de reconciliación que se basa en uno firmado hace seis años en El Cairo con las reparaciones necesarias, mientras se espera la integración de Dahlan en un paso posterior.

La escena palestina está convencida que la posición egipcia recibió el visto bueno de la Casa Blanca y las Naciones Unidas, y tal vez también de Israel, en vista de la crisis humanitaria que se ha desarrollado en la Franja de Gaza y bajo la posibilidad de promover un intercambio de prisioneros. La confluencia de intereses se ha ampliado en el corto plazo, pero la traducción de la reconciliación tiene un significado político a nivel regional en el largo plazo, ya que se requiere tal participación a fin de adoptar una amplia iniciativa política internacional que podría conducir a la realización de la iniciativa de paz árabe que elevó nuevamente en el discurso de Abbas en la ONU del mes pasado – el mismo discurso en el que advirtió que “casi” había llegado  la hora de anunciar el colapso de la solución de dos estados para adoptar una solución de un estado.

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