De Trípoli a Trípoli, el verdadero objetivo de Turquía es Egipto – Por Irina Tsukerman (BESA)

RESUMEN: La reciente explosión ocurrida en el puerto de Beirut destaca tanto la creciente cooperación de defensa por parte de Turquía con Irán como su interés estratégico en el Líbano, facilitando así la provocativa y preocupante agenda de Ankara sobre el Mediterráneo Oriental. Sin embargo, la desenfrenada agresión de Turquía sobre esa región pueden ser tácticas de distracción por su lenta y paciente búsqueda de una estrategia compleja para rodear a Egipto con fuerzas hostiles en múltiples frentes y socavar el poderoso rol que este ejerce en la región.

La reciente mortal y destructiva explosión ocurrida en Beirut el 4 de agosto planteó más preguntas que respuestas, e incluso las “respuestas” a las que arribó la comunidad internacional ensombrecieron de alguna manera los temas siguientes que hicieron posible que esta tragedia ocurriera. Varios puntos de conversación sobre su contenido salieron a flote y continúan en el tapete.

  • No importa cuál sea la intención final de los explosivos o qué causó la explosión, Hezbollah es responsable ya que almacenó los explosivos entre la población civil en directa violación de las leyes humanitarias internacionales. Cabe supone que los explosivos tenían como destino ser eventualmente utilizados contra civiles israelíes.
  • El único ganador en este fiasco fue el propio Hezbollah porque pudo capitalizar simpatías a nivel internacional para de esta forma obtener apoyo (si no al menos el apoyo financiero esperado), expropiar y vender la ayuda internacional como la ofrecida por Kuwait y avanzar en su agenda respecto al levantamiento de sanciones. El Presidente de Francia Emmanuel Macron facilitó sus simpatías participando en un viaje engañoso que concluyó con promesas de alivio a las sanciones como parte de un “Gran Acuerdo”, e incluso sugirió la posibilidad de un alivio a las sanciones impuestas por los Estados Unidos sin consultar primero con la administración estadounidense.
  • Irán comparte culpas, siendo este el titiritero que mueve los hilos de Hezbollah. Nueva información indica que el nitrato de amonio almacenado en el depósito que voló por los aires le fue proporcionado a Hezbollah por Irán en el año 2013. Las investigaciones indican que fue fabricado originalmente en Georgia. ¿Cómo llegó en principio el amonio de Georgia a Irán? Bien, en el 2013, mientras Irán negociaba el acuerdo en materia nuclear y busco formas alternas de lograr un alivio por las sanciones, este invirtió fuertemente en Georgia, que posee una comunidad iraní muy significativa (y radicalizada).
  • Las fuerzas delegadas iraníes tales como Hezbollah están replicando el modelo de gobernabilidad opresivo impulsado por el terrorismo de Teherán alrededor del mundo, incluyendo a Yemen. En ese país, los houties, siendo estos entrenados por Hezbollah, también han contribuido a la pobreza generalizada, a la proliferación de enfermedades, la corrupción y el sufrimiento humano. También existen bombas de tiempo potencialmente desastrosas en el lugar, tales como la presencia del dilapidado tanquero petrolero FSO Safer cerca del estratégicamente esencial puerto Hodeidah, el cual es utilizado como disuasivo contra cualquier acción liberadora. Tal como hizo con el puerto de Beirut en el Líbano, Irán ha utilizado el puerto Hodeidah para introducir todo tipo de contrabando en Yemen.

Sin embargo, estas revelaciones solo cuentan parte de la historia.

Según narra uno de los inspectores, el nitrato de amonio almacenado en el almacén en Beirut era idéntico a la sustancia incautada por Grecia en un envío realizado por Turquía en ruta al puerto Misurata en Libia el 10 de junio, 2020 donde se pretendía, presumiblemente, hacerlos llegar a manos de las milicias afiliadas al Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN) y a los mercenarios respaldados por Turquía. Si todo esto es así, esta información le da crédito a los crecientes rumores de una cooperación Irán-Turquía sobre una variedad de temas, incluyendo no solo las “líneas de defensa” de Turquía en Libia, sino también, tal como se evidencia cada vez más, su estrategia geopolítica general. Aún no se ha determinado si la adquisición por parte de Turquía es reciente o si este nivel de cooperación a nivel de defensa se remonta al año 2013, cuando Irán y Turquía trabajaron juntos creando planes para lograr eludir restricciones a las sanciones.

Sin embargo, este resalta otro tema que fue pasado por alto: el alcance a la inversión y participación de Turquía en Yemen. El más reciente desarrollo en dicho frente es la entrega de armas supuestamente enviadas por Turquía al Líbano a través de Siria. Turquía ha apoyado a la filial de la Hermandad Musulmana en el Líbano y, al igual que con sus actividades en Somalia y en Yemen, ha estado a la vanguardia de su alcance humanitario e ideológico.

La participación de Turquía en Trípoli, Líbano (el punto focal de las actividades islamistas en el país) se remonta a años. Desde el 2012, Ankara ha participado en esfuerzos para impulsar el turismo con el Líbano a través de una embarcación ferry directo que omite tener que pasar a través de territorio sirio. El Líbano encaja dentro de la “línea de defensa” ideológica de Erdoğan en que una vez fue parte del Imperio Otomano y por ende, cumple con su agenda de restaurar el Imperio neo-otomano mientras apacigua sus bases nacionalistas e islamistas.

Dicho esto, la realidad tras la sublime retórica es bastante pragmática. La genuina intención de Erdogan, lejos de apaciguar los sentimientos nacionalistas o islamistas, es lograr la dominación práctica del Mediterráneo y del Medio Oriente a través de una estrategia marítima y naval y obtener acceso o tomar el control absoluto de las rutas y vías comerciales estratégicas más importantes.

Hasta hace muy poco, la importante comunidad armenia del Líbano ha sido un desafío para el desarrollo de Turquía en el vincular lazos estratégicos con Beirut. Una parte significativa de los armenios libaneses se han alineado a si mimos con Hezbollah; Armenia, el estado, a pesar de su firme oposición a Erdogan, posee relaciones vigorosas y de defensa cercanas a Irán. Ahí radica una de las oportunidades de Turquía para lograr grandes avances, dado que Turquía e Irán han coordinado cada vez más las actividades y agendas de sus diversos agentes-estado y estrategias geopolíticas.

A nivel más cercano a la población, existe allí una oportunidad orientada al comercio, dada la terrible situación económica del Líbano, la desesperada búsqueda de Turquía a nuevos mercados mientras la lira sigue alcanzando nuevos mínimos y su voluntad de enviar bienes asequibles al Líbano como parte de una campaña de influencia al logro de beneficios mutuos. El Líbano también pudiera equilibrar el impase en el Mediterráneo oriental si el gobierno ve beneficioso ponerse del lado de Ankara. Turquía se está aprovechando de la más reciente crisis para presentarse como el que viene al rescate. Este ofrece grandes cantidades de ayuda, pero su interés está más del lado del gobierno que del pueblo.

Mientras tanto, Turquía se esfuerza por consolidar su exhaustivo poder. Una alianza con el Líbano sería como otro trampolín para el control total del Mediterráneo oriental por parte de Ankara. Igual en importancia, las agresivas maniobras de Turquía en la zona inmediatamente después de ocurrir la explosión en Beirut y su estrategia general de provocación en la región pueden ser, al menos en parte, una desviación de sus preocupaciones más inmediatas en otros lugares.

La indeseada intromisión de Turquía provocó una serie de reacciones diplomáticas. Grecia y Egipto anunciaron una zona ZEE (Zona Económica Exclusiva) que subraya efectivamente sus fronteras compartidas, desafiando las ambiciones turcas y libias de explorar gas en el área junto a su acuerdo marítimo integral. Italia anunció su intención de unirse al proyecto del Mediterráneo Oriental Israel-Grecia-Chipre. Israel y Chipre impulsan su cooperación en los frentes militares y se están integrando cada vez más a Egipto para bloquear la “Doctrina Nacional Azul” naval de la patria turca, que pretende crear un dominio turco en el Mediterráneo oriental y en el Mar Negro.

Pero el audaz arrebato de territorio por Turquía, que creó una masiva oposición y ha unido a Egipto, Francia, Grecia y a varios otros países, parece inconsistente con la cautelosa y consistente estrategia de divulgación encubierta de Ankara, que ha demostrado ser muy exitosa en Somalia y ahora cada vez más en Pakistán, Indonesia e incluso Afganistán y entre la comunidad musulmana de India. Ese puede ser el punto.

Si bien Turquía ciertamente posee intereses y objetivos en el Mediterráneo oriental, creando una caótica revuelta reaccionaria entre sus adversarios, este puede avanzar más dentro de Yemen, que lo une a Somalia y Libia a través de ambas rutas y fuerza laboral y le concede paso al estratégicamente importante Mar Rojo. Algunos de los interesados, incluyendo Somalia y Etiopía, ya se encuentran bajo la influencia de Ankara. Egipto es la potencia dominante en el Mar Rojo y Turquía puede estar ingeniándose una forma de dividir la reciente alianza de seguridad liderada por Arabia Saudita con las naciones costeras.

El objetivo de Turquía puede que sea rodear y debilitar a Egipto en tres frentes diferentes: enredándolo en una guerra de desgaste en Libia, involucrándolo en un conflicto de baja intensidad con Etiopía por causa de preocupaciones humanitarias relacionadas con la ERGE Gran Represa del Renacimiento de Etiopía (ERGE) (“GERD” o “Represa del Renacimiento”)(Etiopía está armada y equipada con aviones franceses y otros armamentos avanzados gracias al aliado de Turquía, Qatar) y sobre el frente naval, socavando su cooperación con Somalia y Etiopía, lo que expondría a Egipto a amenazas de piratería, incursiones, conflictos marítimos de menor escala pero que distraen en el tema de la pesca y otros derechos similares, contrabando, e incluso terrorismo. Esto dividiría a las fuerzas de Egipto, que enfrentan amenazas continuas por parte de ISIS en el Sinaí, sobre múltiples frentes, haciendo que cada grupo se vuelva ineficaz. Ese escenario le daría a Turquía la posibilidad de ejercer una influencia muy significativa, si no un control total, al norte de África y paralizaría la seguridad del Cairo en la medida en que la cooperación con otros países del Mediterráneo oriental y otros lugares se convierta en un lujo prácticamente inalcanzable.

Irina Tsukerman es abogada en derechos humanos y de seguridad nacional radicada en Nueva York. Ella ha escrito extensamente sobre los temas de geopolítica y política exterior de los Estados Unidos para una variedad de publicaciones estadounidenses, israelíes y otras publicaciones internacionales.

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