Críticas maliciosas para ocultar defectos propios – Rebeca Cardozo (Monitoreo de medios de Hatzad Hasheni)

En su artículo del 16 de enero de este año, en el periódico boliviano Ahora el pueblo, Mahmoud Elalwani vuelve a arremeter contra el recién instalado gobierno israelí y por más que lo desacredite, Israel siempre ha tenido un gobierno electo por sus ciudadanos, que responde a un sistema democrático dinámico y perfectible; así es posible una reforma judicial y al contrario de lo que miente el Goebbels palestino asignado a Bolivia, la enorme mayoría de los israelíes admiten la necesidad de esa reforma; en lo que discrepan es en los términos. Nos preguntamos por la Justicia en la Autoridad Palestina y en Gaza, cuando en ambos regímenes no existe un estado de derecho. El cinismo de Elalwani lo pone a criminalizar a cualquier gobierno israelí, basta revisar sus escritos, pues esa es la tarea de un agente de Abbas (el presidente palestino con 19 años en el poder tras haber sido elegido en 2005 para un período de 4 años), promover una narrativa antiisraelí, que en realidad es antisemita, tornando a Israel en el judío objeto de prejuicios y calumnias entre las naciones.

Netanyahu tiene juicios en curso, pero como en toda democracia funcional, nadie es culpable hasta que se lo demuestre, lo cual no debe ser sencillo de entender para quien nunca ha vivido en una democracia y tampoco la respeta. Es evidente que no comprende el derecho a manifestar propio de una sociedad plural, pues el régimen de Abbas reprime con furia cualquier discrepancia y persigue a sus opositores, al punto que varios viven en el exterior. Peor aún, la Autoridad Palestina no acoge la libertad de cultos: prohíbe la presencia de judíos y acosa a su población cristiana, cuyo número ha disminuido de modo sensible. Elalwani debería explicarnos esos hechos y por qué el único lugar en el Medio Oriente en el que la demografía cristiana crece es Israel. Adicionalmente, Israel se ha convertido en el refugio de los LGBTQ palestinos.

El falso diplomático insiste en acusar a Israel de no querer solucionar el conflicto con los palestinos, pero hay episodios que lo desmienten: en 1947 los árabes rechazaron el plan de partición de la ONU; en 1967, la resolución de Jartum dejó claro que no aceptan la existencia de Israel; en el 2000 un rotundo NO de Arafat en Camp David; en el 2001, otro NO en Taba; en 2008, Abbas rechazó el plan de Olmert; en el 2009, rehusó la iniciativa de Bar Ilan; en el 2016, desechó el plan de John Kerry; igual en el 2020, con el plan de paz de EEUU.

Debería explicarnos el asalto a la Mezquita de Al Aqsa. A la vista estuvo que Ben Gvir cumplió con el statu quo: subió al Monte del Templo el día y horario autorizado a los judíos, caminó por donde pueden los judíos, no se acercó a la mezquita y no rezó porque los judíos no tienen permitido rezar en el lugar más sagrado para el judaísmo.

Si no existiera Israel, la Autoridad Palestina tendría que crearlo, pues le sirve de chivo expiatorio para achacarle los males que los afectan y que son negligencia de un régimen corrupto y asesino. Las sanciones israelíes tratan de evitar el pago a los terroristas, una situación vergonzosa: la Autoridad Palestina destina más del 12 % de su presupuesto a salarios como si se trataran de empleados públicos, a quienes perpetren ataques terroristas contra israelíes y entre más sanguinaria sea la embestida mayor es el sueldo.

No hubo ejecuciones, sino enfrentamientos con terroristas armados. El régimen de Abbas es responsable del adoctrinamiento en favor del martirio, sumando la incitación, no tener control sobre las armas y consentir laboratorios clandestinos de explosivos. La pésima gestión de Abbas durante 19 años deja secuelas: están desbordados por los terroristas de Hamas, Jihad Islámica y del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP).

La obligación de la dirigencia al establecerse la Autoridad Palestina tal como exponen los Acuerdos de Oslo, fue edificar una democracia que beneficie a la población. Sin embargo, Abbas se atornilló en el poder, es decir, degeneró en un tirano vitalicio y en el presente preocupa qué ocurrirá con la Autoridad Palestina una vez que Abbas fallezca. Todo el hervidero de fuerzas disidentes que están reprimidas podría estallar.

Sr. Elalwani, en vez de promover el odio gratuito hacia Israel, intente determinar las verdaderas causas que aquejan a su pueblo, ese será el primer paso para superarlas y evitar males mayores.

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