¿Cómo sería una guerra entre Israel e Irán? – Por Prof. Hillel Frisch (BESA)

RESUMEN: Dada la mutua resolución de cumplir sus objetivos totalmente contradictorios: La determinación por parte de Teherán de convertir a Siria en una base de avanzada para sus operaciones iraníes directas y la determinación de Israel de evitarlo, las perspectivas que estalle una guerra entre Irán, junto a sus agentes estados, contra Israel son muy altas. La guerra será mutuamente destructiva, pero Israel tiene una ventaja que Irán no posee: una población que está firmemente de parte de su gobierno el cual fue electo democráticamente.

Tanto en palabras como en hechos, Israel está firmemente comprometida con sus puntos de no retorno. Siendo el punto más peligroso de todos el que Israel no permitirá que Siria se convierta en una base de avanzada para las operaciones iraníes directas y un centro de fabricación de misiles guiados a precisión. La República Islámica de Irán está igualmente comprometida a hacer que ambas cosas sucedan.

Dada su resolución mutua de cumplir objetivos diametralmente opuestos, las perspectivas de una conflagración entre Irán y sus agentes estados representantes contra Israel son lo suficientemente altas como para considerar el cómo se desarrollaría una guerra así y cuáles pudieran ser las ramificaciones de un conflicto tan letal.

Si la guerra estalla, esta señalará el final de una era iniciada por la Guerra de Octubre de 1973 y formalizada en el tratado de paz con Egipto, siendo este el enemigo árabe más poderoso para ese momento. Ese tratado marcó el final de las guerras interestatales entre los estados musulmanes e Israel.

La mayoría de los conflictos en las cuatro décadas y media transcurridos entre Israel y los representantes no-estatales, incluyendo el extenso conflicto aminorado entre el agente estado de Irán, Hezbollah e Israel en el sur del Líbano y la mayor conflagración en el 2006.

¿Atacaría Irán a Israel directamente o se las arreglaría para activar a su agente Hezbollah? El ejército sirio tiene las manos ocupadas completando la derrota de las fuerzas de oposición sunitas al noreste de Siria en el área de Idlib e impidiendo su resurgimiento.

Teherán pudiera decidir atacar directamente por varias razones. Una es su percepción que una guerra de misiles dirigida por Hezbollah pudiera muy bien no ser lo suficientemente costosa para Israel como para impedir que continúe atacando las infraestructuras iraníes en Siria. También traería consigo el peligro que Israel pudiera elegir tomar represalias directamente contra Irán.

El agotamiento de la guerra de Hezbollah pudiera ser otro factor en la decisión de Irán de atacar solo o compartir el dolor de librar una guerra con sus agentes estados.

Hezbollah se distingue por ser una pequeña comunidad de menos de 2 millones de almas. Es responsable del continuo desangramiento de la juventud de esa comunidad desde 1982 hasta el año 2000, principalmente contra Israel, pero también contra los sunitas de Trípoli y los palestinos en la “guerra de los campos” en 1985.

El derramamiento de sangre fue interrumpido temporalmente con la retirada israelí, una retirada apresurada del sur del Líbano en el año 2000 y la desintegración de su milicia apoyada por los maronitas, para reaparecer 6 años más tarde cuando Hezbollah sufrió centenares de bajas en el enfrentamiento del 2006 con Israel.

Seis años más tarde, Hezbollah desangraba nuevamente a la juventud de su comunidad en la sangrienta guerra civil en Siria, que todavía continúa hasta el día de hoy. La falta de popularidad de lo que probablemente sea la más mortífera de las guerras de Hezbollah hasta la fecha puede verse en los principales portales de los medios de comunicación vinculados a la organización.

Estos lugares apenas informan sobre la participación de Hezbollah en el campo de batalla sirio y los sofisticados videos que la organización produce para inmortalizar a los (“mártires” combatientes, tal como estos les llaman) están enterrados en los lugares de una manera que los hace difíciles de encontrar. Estos están claramente destinados solo para las familias y no para la población chiita en general, lo que pareciera opuesto a tal participación, entre otras cosas porque los chiitas no desean enemistarse con sus vecinos sunitas en el Líbano y una vez más corren el riesgo de librar una guerra civil mortal.

Los datos demográficos también muestran que la tasa de natalidad de los chiitas en el Líbano (como de hecho en el propio Irán) ha decaído drásticamente. En el 2004, alcanzó una tasa de fertilidad “europea” muy por debajo de la tasa de reemplazo. Esto significa que los nuevos reclutas provendrán cada vez más de cuatro familias miembros que ya han experimentado dolorosas pérdidas de vidas.

Por estas razones, es muy probable que Teherán ataque a Israel directamente. Sin embargo, como no posee fuerza aérea y tiene muy poca capacidad para enviar tropas desde Irán (estos serían presa de la fuerza aérea de Israel en el camino), Irán probablemente optará por una guerra de misiles en la que Hezbollah muy probablemente será parte importante de esta.

Una guerra de misiles y la posterior utilización masiva del poder aéreo israelí harían revelar las vulnerabilidades de ambos países. Irán es vulnerable a pesar de su masiva población comparada con la de Israel (80 millones para Irán frente a 8.5 millones de Israel) y la diferencia aún más sustancial en tamaño territorial (1.65 millones de km cuadrados para Irán en comparación con solo 21.000 km cuadrados de Israel).

¿Por qué Irán es altamente vulnerable como Israel a pesar de estas diferencias? Porque posee responsabilidades existenciales. Una es que Irán exporta el 90% de su petróleo y gas desde un solo puerto (esencialmente es una isla), Kharg, a cien millas al sudeste de la punta de la frontera iraquí-iraní en el Golfo Pérsico/Árabe. Los ingresos que Irán obtiene de ese petróleo y gas ascienden a al menos el 40% de los gastos del gobierno y alrededor de la mitad de sus reservas extranjeras.

Además, el puerto de Bandar Abbas (“bandar” significa “puerto” en farsi) sobre el extremo sur de Irán es responsable del 90% de su comercio de contenedores. Los bienes traídos en contenedores representan solo el 15-20% del comercio total, pero son los bienes que mantienen la calidad de vida iraní en el siglo 21.

Puede suponerse con seguridad que la fuerza aérea israelí le ha prestado mucha atención en abordar estos dos aspectos principales de vulnerabilidad de los iraníes.

La guerra será muy destructiva y turbulenta, no solo para Israel e Irán, sino también para los estados vecinos. Israel pudiera sentirse obligada a atacar los aeropuertos en el Líbano, Siria e incluso Irak para evitar el movimiento de tropas y equipos iraníes.

Israel es vulnerable debido a su pequeño tamaño y su densa población, especialmente en su área costera. Pero posee una ventaja: los ciudadanos de Israel apoyarán firmemente a su gobierno elegido democráticamente en caso de producirse las hostilidades con Irán.

Este pudiera no ser el caso del régimen fundamentalista de Irán, cuya población ha estado pagando muy caro las ambiciones imperialistas del régimen y pagará cien veces más caro si se desata una guerra de este calibre.

¿Quién sabe? Para poder evitar su propia caída, el régimen iraní pudiera decidir evitar una guerra con Israel, que a primera de todas nunca quiso tener un conflicto con Irán.

 

 

El Prof. Hillel Frisch es académico en estudios políticos y estudios del Medio Oriente en la Universidad Bar-Ilan e investigador asociado principal en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

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