¿Cómo reducir el terrorismo? – Por Mayor General (Retirado) Yaakov Amidror (BESA)

RESUMEN: Recientemente, hace algunos días, los seguidores de ISIS cometieron importantes ataques en Barcelona así como también apuñalamientos en Siberia y Finlandia y varios otros incidentes que permanecen a la sombra. Los analistas lograron explicar lo poco que los europeos saben sobre la lucha contra el terrorismo y algunos incluso ven estos acontecimientos como el comienzo del fin de Europa. Mientras que esto desproporciona las cosas, es cierto que ISIS seguirá causando estragos en Europa, incluso después que el grupo sea formalmente derrotado. Para que Europa pueda hacerle frente eficazmente a la amenaza, tendrían que modificar su enfoque cultural al problema del terrorismo.

“ISIS” es un nombre anacrónico. Es un acrónimo de la frase “Estado Islámico en Irak y Siria”, pero tales aspectos del nombre se han desvanecido o están a punto de desaparecer. El “Estado Islámico” ha dejado de existir. Ya no controla territorios contiguos o sistemas civiles. Está en vías de desaparecer en el Medio Oriente: ha perdido casi todas sus posesiones anteriores en Irak y Siria y su gente está luchando por sus vidas en los pocos lugares que han mantenido.

A partir de ahora, la organización será otra versión de un grupo terrorista sunita tal como Al-Qaeda, cuya única ventaja es que los voluntarios que combatieron por esta en el Medio Oriente han retornado a sus países de origen y ahora se la ven más fácil planificar y llevar a cabo ataques terroristas.

Es cierto que la idea de un califato islámico, que ISIS trajo consigo a la conciencia colectiva cuando se encontraba en el auge de su poderío, continuará resonando para muchos musulmanes luego del colapso de la organización. También es cierto que los sunitas, quienes sienten que el mundo entero está en su contra (razones entre las que se incluyen la cooperación entre Rusia e Irán en Siria y la aceptación por parte de los estadounidenses por la victoria chiita-alauita en Irak y Siria) continuaran buscando vías alternas para ventilar su frustración e ISIS puede proveer un medio. Pero en última instancia, ISIS es una organización derrotada. Una vez más, resulta ser que ejércitos poderosos en conjunción con determinadas fuerzas locales pueden derrotar a un grupo guerrillero, incluso si a los combatientes de dicho grupo se les ve enardecidos y dispuestos a morir por su causa.

Dicho esto, ISIS seguirá intentando realizar ataques terroristas en todo el mundo. Se sentirá motivado por el deseo de anotar tantos históricos, tales como su afirmación que España es un país musulmán conquistado por los católicos a finales del siglo XV, pero funcionará donde quiera que pueda alrededor del mundo. Este utilizará células bien organizadas y de larga data, haciendo que sus acciones sean mucho más “efectivas”, queriendo decir con esto que tendrán el potencial de asesinar a más personas. El grupo también mantendrá sus intentos de reclutar individuos en la red, “lobos solitarios” que pueden llevar a cabo serios ataques, pero quienes están limitados por la extensión de los estragos que pueden causar.

Por lo tanto, es ridículo pensar que el terrorismo global pueda reducirse a un nivel de cero. Israel no ha podido lograr esto en Jerusalén y no hay razón para pensar que ningún otro país tendrá más éxito. Pero de ninguna manera debemos concluir que no existe más nada que hacer. Es posible reducir drásticamente ambos la cantidad de terrorismo y su eficacia si estamos dispuestos a pagar el precio político y cultural por ello.

La expresión “no existe tal cosa como una comida gratis” se aplica muy bien al contraterrorismo. Para ser exitosos, debemos invertir y asumir riesgos. La verdad es que el mundo ha acumulado muchos éxitos en contener al terrorismo. Se han hecho muchas mejoras, pero la mayoría de los países, sobre todo en Europa, donde existen muchos terroristas, relativamente hablando, es donde tienen un largo camino por recorrer.

Tres áreas deben ser tratadas si queremos ver mayores avances en nuestra capacidad para combatir al terrorismo. Primero, la forma en que el sistema jurídico ve al terrorismo, muy particularmente en la forma en que aborda el terrorismo de la manera en que aborda el crimen y la delincuencia, que juega de acuerdo a los dictámenes de los terroristas, debe cambiar. Este será un enorme pero necesario cambio político y cultural. Tendrán que hacerse arrestos administrativos. Las metas en el área de recolección de inteligencia tendrán que ser definidas sobre la base de etnicidad y religión y los servicios de seguridad tendrán que tener la capacidad de detener a sospechosos para ser interrogados e incluso castigar a los individuos que aún no han cometido tales actos. Debe entenderse que incluso considerar la idea del terrorismo es un delito castigable. La implementación de estos cambios, que implicarán renunciar a un pequeño grado de libertad personal por parte de los ciudadanos, estará condicionada a que el escalón político se diga a sí mismo y a sus ciudadanos la verdad.

El segundo esfuerzo necesario es concentrar el trabajo de inteligencia sobre las comunidades pertinentes. Parece ser que se ha hecho mucho en este campo en los últimos años, pero la cooperación internacional debe ser mejorada y se deben permitir interrogatorios más agresivos, basados en los servicios de inteligencia, antes que un acto como tal sea llevado a cabo. Incluso un buen servicio de inteligencia no puede impedir que aparezcan los así llamados “lobos solitarios”. Estos presentan un serio desafío a las agencias de inteligencia que encuentran muy difícil lidiar con estos.

El tercer esfuerzo es más complicado. Este se centra en hacer que el ciudadano común responda rápida y agresivamente cuando se produce cualquier acción terrorista. Israel posee una ventaja clara en esta área, porque muchos ciudadanos tienen licencia para portar armas de fuego y pueden tomar medidas incluso antes de que lleguen las fuerzas de seguridad y la policía. Los civiles que portan armas de fuego son extremadamente inusuales en muchos países, lo que hará más difícil para ellos responder rápidamente a fin de contener los daños causado por un acto terrorista que haya sucedido, sea este un apuñalamiento o un arrollamiento.

Una vez más, ninguno de estos métodos puede eliminar totalmente el terrorismo, pero puede que reduzca significativamente el número de actos que los terroristas logran cometer, así como también lo letal de esos ataques cuando son llevados a cabo. Es como la batalla de nunca acabar, una que es agotadora pero crucial. No existe una solución mágica al terrorismo islamista. Este proviene de frustraciones históricas y culturales y no puede ser evitada por las condiciones económicas mejoradas a los inmigrantes musulmanes.

Después que Israel creara las condiciones necesarias para reducir el terrorismo en la primavera del 2002 [Operación Escudo Protector] retomando Judea y Samaria, el terrorismo ha estado de capa caída (el número de muertes ha caído a un notable 1% de la cantidad de personas asesinadas cuando el terrorismo estaba en su apogeo en la época de la Segunda Intifada). El flagelo del terrorismo no ha afectado dramáticamente la vida cotidiana de los israelíes.

Los ataques terroristas de Al-Qaeda en Nueva York y Washington el 11-S, 2001, el evento terrorista más mortífero de la historia, afectaron principalmente las regulaciones de los vuelos internos e internaciones, pero no afectó la cultura política estadounidense. Europa no es diferente. Es altamente improbable que cambie dramáticamente por causa del terrorismo.

La migración masiva hacia Europa desde los países musulmanes pudiera llegar a ser lo que decida el destino del continente. Ya que la mayoría de los atacantes son inmigrantes musulmanes de primera o segunda generación, Europa pudiera contener esa inmigración como respuesta al terrorismo.

Debemos tener esperanzas que Europa utilice todos los medios que estén a su alcance para combatir el terrorismo, pero es un error confiar en que el terrorismo hará que el continente cambie su carácter y su enfoque hacia los problemas del mundo, incluyendo sus relaciones con Israel.

 

 

El Mayor General (ret.) Yaakov Amidror es Compañero Distinguido del Anne y Greg Rosshandler en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat. También es compañero distinguido en el Centro de Defensa y Estrategia Gemunder del JINSA.

 

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