¿Catalanes o palestinos? – Por Joaquín Luna (La Vanguardia)

Durante años, el nacionalismo catalán se ha mirado en Israel, pero al final cada vez se asemeja más a Palestina, cuyos dirigentes “nunca pierden una oportunidad de perder una oportunidad”, según la certera definición de un diplomático israelí.

Tratar de ser israelíes y acabar pa­reciendose a los palestinos tiene demérito. El demérito apabullante que supone no apuntalar al Gobierno de Pedro Sánchez –más allá de los presupuestos– y favorecer un frente conservador cuya única ventaja para el independentismo sería aumentar sus pulsiones victimistas (otra similitud con los palestinos).

Los palestinos nunca han entendido la magnitud de sus derrotas. Y, en consecuencia, han vivido durante décadas en una realidad paralela que les llevó a rechazar, por ejemplo, la solución avalada por Bill Clinton en Camp David en el año 2000 tras encerrar en el complejo vacacional de los presidentes norteamericanos a Yasir Arafat y al primer ministro Ehud Barak.

¿Ha mejorado la vida de millones de palestinos desde aquel 2000? Todo lo contrario. ¿Están más cerca de tener un Estado propio? No parece. ¿Les sirven de algo las resoluciones favorables? Brindis al sol. ¿Han pisado Gaza? Yo sí: para salir corriendo.

Cuesta mucho entender al PDECat, y aún más su resistencia a aceptar algo palmario: o el Gobierno Sánchez o el diluvio. Que un partido que parecía encarnar la sensatez catalana se haya hecho cupaire –como los palestinos, de Al Fatah a Hamas– sólo se entiende desde la dinámica perdedora del “cuanto peor, mejor”. Los exilios sientan mal a muchos dirigentes porque les hacen perder de vista el mundo, algo que también arrastró a Arafat a errores monumentales con –insisto– el resultado conocido por todos: la realidad está cargándose la solución de los “dos Estados”. Israel posee la fuerza de los hechos consumados; los palestinos, la retórica.

El independentismo catalán se parece al nacionalismo palestino. ¡Menuda excentricidad fue celebrar –con el consiguiente despilfarro– el tricentenario del 1714! Lo mismo que los palestinos cada día 15 de mayo: la nakba o la catastrófica decisión de subestimar la determinación israelí de tener un hogar el 1948, cuando una coalición árabe creyó que borraría del mapa al recién nacido Estado judío. Aquí también algunos creían que el Estado español era sencillo de tumbar…

Eso sí, la comunidad internacional otorga, año tras año, rutinariamente, la razón a los palestinos. El Estrasburgo de los independentistas catalanes –¿tiene alguna gracia conseguir victoria pírricas?– está para los palestinos en Nueva York y es la sede de las Naciones Unidas. Ni siquiera la Asamblea General aprobó días atrás una resolución condenatoria del terrorista Hamas, peleadísima por la embajadora estadounidense Haley.

Esto de disfrutar con batacazos…

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