B’Tselem – Menos confiabilidad y Credibilidad, más Política – Por Embajador Alan Baker

La dependencia de B’Tselem en su financiamiento y sus fuentes de información sobre organizaciones políticas partidistas cuestiona la credibilidad y reputación de la organización.

En una atmósfera cargada en el Medio Oriente en general y las relaciones Israel-Palestina en particular, la cobertura y supervisión de los temas humanitarios de una manera fiable y honesta es quizás el punto más importante en la credibilidad y reputación de cualquier organización humanitaria respetable.

Sea cual sea el objeto, así se trate del tema de los derechos humanos en los territorios administrados por Israel, los derechos humanos dentro de Israel o de los derechos humanos en los territorios controlados por Hamás en la Franja de Gaza o por la Autoridad Palestina en Cisjordania/Judea y Samaria, la credibilidad de cualquier mecanismo o grupo vigilante debe estar basada en precisión, honestidad, fiabilidad e imparcialidad.

Por difícil que pueda ser la aplicación de tales valores en situaciones de conflictos armados activos y tensiones políticas y sociales cotidianas, donde las emociones pueden a veces anular o influir sobre precisiones y fiabilidad, la credibilidad genuina no puede ni debe estar impulsada ni estar basada en una agenda, inspirada políticamente.

Similarmente y por la misma lógica, ninguna organización de derechos humanos verdadera y fiable financiada por fuentes ​​políticamente impulsadas, cuestiona la independencia operativa y credibilidad de sus informes.

Esto es particularmente relevante respecto al funcionamiento de B’Tselem, que se autodefine como “El Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados”. (1)

En su portal, B’Tselem se enorgullece de haberse ganado “una reputación internacional como la principal fuente de información fiable sobre derechos humanos en los territorios ocupados” y cuyos “…informes le han dado a B’Tselem una reputación en ser precisa”. B’Tselem afirma que “asegura la fiabilidad sobre la información que publica realizando su propio trabajo de campo e investigación, cuyos resultados son cotejados a fondo con sus respectivos documentos, fuentes gubernamentales oficiales e información de otras fuentes”.

B’Tselem declara que es financiado “por las contribuciones de fundaciones en Europa y Norteamérica que apoyan las actividades de derechos humanos a nivel mundial y por particulares en Israel y en el extranjero”. (2)

Es evidente que cualquier control efectivo y material de las acciones de las autoridades gubernamentales israelíes sería perfectamente legítimo e incluso necesario, dadas las circunstancias, suponiendo que esto se lleve a cabo de manera genuina e imparcial, basado en criterios objetivos y normas internacionales aceptadas y aplicado a las acciones de todos los estados.

Sin embargo, la dependencia de B’Tselem tanto para su financiación y sus fuentes de información sobre organizaciones políticas claramente partidistas y grupos impulsados ​​por una agenda política abiertamente anti-Israel, pone en tela de juicio su credibilidad y reputación internacional.

Los reportes imperfectos sobre B’Tselem sirven como base a las organizaciones Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) para sus campañas anti-Israel.

Boicot

En una de las más recientes publicaciones de B’Tzelem titulada “Israel en Cisjordania: 47 Años de Ocupación Temporal”, (3) esta mezcolanza de análisis imperfecto y de análisis legal, así como también los pronósticos políticos partidistas y las críticas, son particularmente evidentes, socavando cualquier pretendido reclamo de fiabilidad por B’Tselem.

B’Tselem reconoce por un lado que el término “ocupación” es un término legal que describe el estatus de un territorio ocupado en los conflictos armados y el no ser parte del propio territorio soberano del ocupante, a la espera de un acuerdo diplomático para determinar el estatus del territorio. Sin embargo, por otro lado, B’Tselem realiza juicios de valor imprudentes y sin ningún fundamento político de que Israel “aparentemente considera a Cisjordania y en particular el Área C, como suya, una parte de su territorio soberano” y que “uno de sus objetivos políticos es sacar a los palestinos del Área C, al menos en parte para facilitar su futura anexión a Israel”.

Además, B’Tselem implica sin ninguna base empírica que la situación de la ocupación que ha existido durante 47 años es el resultado de “los radicales objetivos de anexión a largo plazo por Israel” y como tal, le atribuye a Israel toda responsabilidad por la continuación de la ocupación.

B’Tselem se enorgullece de sí misma y de su reputación por ser confiable y exacta y basa sus conclusiones en “su propio trabajo de campo e investigación, cuyos resultados son cotejados a fondo con los documentos pertinentes, fuentes gubernamentales oficiales e información de otras fuentes”. (4) Es por lo tanto curioso en cuanto a lo que a B’Tzelem le sirve como base de hechos o jurídica empírica para sus infundadas determinaciones sobre la política y objetivos de Israel.

En una interpretación curiosa y creativa similar, B’Tselem presenta los ampliamente aclamados y reconocidos “Acuerdos de Oslo” Israel-OLP, sirviendo los propósitos de anexión de Israel “permitiéndole a Israel consolidar su control sobre toda Cisjordania” y evitar una solución negociada.

¿Repudia B’Tselem los Acuerdos de Oslo?

B’Tselem parece confundir a sus lectores deliberadamente ignorando el hecho de que los Acuerdos de Oslo, que recibieron respaldo de la ONU y fueron presenciados por los líderes de Egipto, Jordania, los Estados Unidos, Rusia, la UE y Noruega, estableció un nuevo y único marco legal y político acordado por los palestinos e Israel. Este marco vigente reemplazó lo que B’Tselem describe como “la ocupación” con un acordado régimen único sui generis aplicablemente pendiente a lo logrado en un acuerdo sobre el estatus permanente. Este marco obligó a las partes a negociar entre ellos un acuerdo de estatus permanente, determinando el estatus soberano definitivo del territorio y de los poderes y la autoridad de las respectivas partes.

La suposición de que cuando finalizaron estos acuerdos fue y sigue siendo, de que sólo a través de negociaciones directas y de buena fe entre ellos y no a través de la intervención internacional y presión de las ONG politizadas y potencias extranjeras, puede un acuerdo final, que cubrirá todos los temas acordados, incluyendo Jerusalén, las fronteras, los refugiados, los asentamientos y similares, ser alcanzado.

Atribuirle a Israel toda la responsabilidad por la no consecución del acuerdo a los estatutos permanentes y a lo qué B’Tselem determina como “la ocupación de 47 años”, es igual a no poseer ninguna base empírica y no es más que una determinación política parcializada. Este ignora la continua negativa de los dirigentes palestinos de regresar a un modo de negociación, prefiriendo obviar negociar directamente con Israel buscando la intervención internacional a través de la ONU y otros organismos internacionales.

Al clamar bajo el título de “La Ocupación Israelí Está Aquí Para Quedarse” en el que Israel se está aprovechando de “un marco jurídico adecuado en soluciones a corto plazo”, B’Tselem también engaña a sus lectores y afirma falsamente al tomar una determinación legal respecto al periodo anticipado de tiempo real de una ocupación, o respecto a la magnitud previsible del proceso de negociación. Tal falsa determinación por B’Tselem no tiene absolutamente ninguna base legal.

En este contexto, un informe publicado en el 2012 por el Consejero Jurídico del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en una reunión de expertos jurídicos y humanitarios bajo los auspicios del CICR respecto a “La ocupación y otras formas de administración de territorios extranjeros”, en discutir del tema de la “Ocupación Prolongada”, declara que: “… los participantes acordaron que el Derecho Internacional Humanitario no estableció ningún límite al lapso de tiempo a una ocupación, por lo tanto reconoció que nada bajo el Derecho Internacional Humanitario impediría a las potencias ocupantes embarcarse en una ocupación a largo plazo y que la ocupación continuaría proporcionando el marco jurídico aplicable en tales circunstancias”. (5)

Lamentablemente, los lectores engañados con información falsa de fuentes no fiables parecen haberse convertido en el modus operandi de B’Tselem. Es particularmente evidente en su cobertura y seguimiento a los abusos contra los derechos humanos durante los diversos enfrentamientos militares entre Hamás e Israel en la Franja de Gaza, repletos de afirmaciones sobre hechos inexactos y poco fiables y sin ningún fundamento ni determinación legal. (6,7)

Al criticar el modus operandi de B’Tselem durante el reciente conflicto de Gaza – 2014, la asesora legal y supervisora de la ONG Anne Herzberg afirma en un artículo titulado “B’Tselem se suma al coro de falsas acusaciones de la guerra en Gaza”:

“Las afirmaciones de B’Tselem en materia de derecho internacional están enmarcadas por importantes omisiones y distorsiones. Notablemente este no señala que en virtud de las leyes de guerra, la presencia de civiles no es resultado para objetivos militares inmunes a ataques. B’Tselem tampoco explica el por qué tener como blancos a combatientes de Hamás o a los centros de comando de Hamás no ‘ayudó eficazmente los esfuerzos militares’ o le ‘proporcionó una ventaja militar a Israel’.

“B’Tselem posee un historial en presentar información falsa sobre víctimas civiles en supuestos ataques contra ‘familias bombardeadas dentro de sus casas’. Estudios independientes han identificado al menos 14 combatientes presentes en tales incidentes, a quienes B’Tselem engañosamente representó como civiles inocentes”. (8)

La Obligación de B’Tselem

Presentándose a sí mismo como un grupo de vigilancia confiable de los derechos humanos y al mismo tiempo aceptando el financiamiento de gobiernos y fuentes parcializadas claramente partidistas anti-Israel, B’Tselem esta de hecho, engañando a sus constituyentes.

Los componentes incluyen a organizaciones tales como el comité de búsqueda de la verdad en Gaza del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que, en su reciente informe sobre el conflicto de Gaza, coloca fuerte dependencia a los informes de B’Tselem.

Si bien está claro que no es un organismo legal, B’Tselem se permite sin embargo, en repetidas ocasiones realizar determinaciones y acusaciones legales erróneas sobre-generalizadas y a veces irresponsables.

Si B’Tselem genuinamente busca restablecer algún ápice de credibilidad y fiabilidad, debería funcionar de una manera fiel a sus políticas declaradas, incluyendo la revisión de su modus operandi y sus fuentes financieras.

Sólo entonces puede llegar a la comunidad internacional con las manos limpias.

 

 

Notas al final:

(1) http://www.btselem.org/about_btselem

(2) http://www.btselem.org/sites/default/files/2011_btselem_english_brochure.pdf

(3) http://www.btselem.org/publications/47_year_long_temporary_occupation

(4) Ibid, pie de nota 2

(5) Publicación CICR, abril del 2012, en la página 72

(6) Véase La guerra de Gaza – 2014; La Guerra que Israel no Quería y el Desastre que Evitó, http://jcpa.org/the-gaza-war-2014/ y específicamente Los “Socios Silenciosos de Hamás” y “Escudos Humanos y Cifras Infladas de Bajas”.

(7) Véase “El Frente de las ONG en la guerra de Gaza”, febrero del 2009, http://www.ngo-monitor.org/data/images/File/NGO_Front_Gaza.pdf y específicamente en la página 32 “B’Tselem: “Ilusión de Credibilidad” que cita a Jonatán D. Halevi, “La lucha sobre la narrativa de Israel a través de estadísticas sobre el número de palestinos muertos en operaciones de las FDI, “blog del JCPA 26 de octubre, 2008 (hebreo). Disponible en https://web.archive.org/web/20090805123744/http://www.jcpa.org.il/Templates/showpage.asp?FID=528&DBID=1&LNGID=2&TMID=99&IID=19183 y CÁMARA, “En el 2007, el conteo de bajas por B’Tselem no es creíble”, 4 de septiembre, 2008 (actualizado el 2 de noviembre, 2008). Disponible en http://www.camera.org/index.asp?x_context=7&x_issue=39&x_article=1533

(8) http://www.ngo-monitor.org/article/b_tselem_adds_to_the_chorus_of_false_gaza_war_allegations

 

 

El Embajador Alan Baker participó en las negociaciones y redacción de los Acuerdos de Oslo con los palestinos, así como también en los acuerdos y tratados de paz con Egipto, Jordania y el Líbano. Se desempeñó como asesor jurídico y subdirector general de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Israel y como embajador de Israel en Canadá.

 

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