Atentados suicidas en el mundo en el 2020 – Por Yoram Schweitzer, Aviad Mendelboim y Arella Hendler-Bloom (INSS)

El informe anual publicado por el INSS sobre el tema de los atentados suicidas muestra una disminución en el número de ataques y en el número de víctimas – continuando así la tendencia a la baja de años anteriores. De esta manera, una década de atentados suicidas que cobraron la vida de unas 31.000 personas finalizó con relativa tranquilidad. ¿Continuará así esta tendencia en la próxima década?

La gradual disminución en el número de atentados suicidas ocurridos entre los años 2018 y 2019 continuó con las mismas tendencias a la baja en el 2020, con una disminución del 14.5% respecto al año anterior. La mayoría de los atentados suicidas se concentraron en tres países: Afganistán, Somalia y en Siria. También hubo un fuerte descenso en el número de víctimas. Las organizaciones salafistas yihadistas volvieron a representar una mayoría decisiva de los atentados suicidas ocurridos en el mundo y fueron directa o indirectamente responsables del 95% de todos esos ataques. Si dicha disminución en los atentados suicidas en los últimos años es resultado de un fracaso total de esta actividad, o es una combinación de circunstancias de las organizaciones involucradas y mejoras en las capacidades de reacción por parte de los países atacados, todo esto quedará aclarado en la década siguiente.

Los atentados suicidas contabilizados y analizados por el Programa Terrorismo y Conflictos de Baja Intensidad del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS/siglas en inglés) tienen su base en al menos dos fuentes independientes. Los ataques combinados a varios objetivos próximos, o como parte de un plan de avance deliberado, se cuentan como un único asalto.

La data recopilada en el INSS muestra que la tendencia a la baja en el número de atentados suicidas en todo el mundo en los últimos años continuó con la misma tendencia en el 2020: alrededor de 127 atentados suicidas fueron llevados a cabo en el año 2020 por 177 atacantes terroristas, en comparación con un aproximado de 149 ataques en el 2019 (una disminución del 14,5%) perpetrados por unos 236 atacantes terroristas (una disminución del 25%). El número de víctimas también disminuyó drásticamente: unas 765 personas fueron asesinadas en el 2020, en comparación con 1.855 personas en el año 2019, una disminución del 58.5% y unas 1.925 personas resultaron heridas en el 2020, en comparación con unas 3.663 en el 2019, una caída del 47.5%. La cifra promedio de personas asesinadas por atentados suicidas en el año 2020 fue de 6, en comparación con 12 del año anterior y el número promedio de personas heridas fue de 15 por ataque, en comparación con 25 en el año 2019.

En el año 2020, ocurrieron atentados suicidas en 17 países, una disminución respecto a los 24 países que fueron lugares de tales ataques en el año 2019. Por tercer año consecutivo, Asia fue el lugar más frecuente en donde se sucedieron atentados suicidas, donde se perpetraron alrededor de 57 atentados suicidas en el 2020, 45% del total en el mundo – esto fue 16% menos que los 68 ataques ocurridos el año anterior. Afganistán tuvo el mayor número de atentados suicidas en Asia con unos 52 ataques, un 21% más que los 43 atentados perpetrados en el año 2019. Aproximadamente 38 de los atentados suicidas en Afganistán en el 2020 fueron responsabilidad directa de los talibanes (según un anuncio oficial de responsabilidad por parte de la organización), o indirectamente atribuible a esta (basados en evaluaciones). La mayoría de los ataques cometidos por los talibanes en el año 2020 se produjeron desde el mes de septiembre, tras el inicio de las conversaciones entre el gobierno afgano y los talibanes en el marco de entendimiento talibán-estadounidense para la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán. Estas conversaciones dieron lugar a una ola de atentados suicidas dirigidos principalmente contra el gobierno y las fuerzas de seguridad afganas.

Los atentados suicidas cometidos por los talibanes representaron alrededor del 57.5% de los 66 atentados suicidas atribuidos al bando de Al-Qaeda, siendo esta cifra un 24.5% más que los 53 atentados suicidas llevados a cabo por este grupo en el año 2019. La Provincia Jorasán, el socio de ISIS en Afganistán, llevó a cabo alrededor de 6 atentados suicidas en el año 2020, la misma cantidad que el año anterior. En los 52 atentados suicidas perpetrados en Afganistán en el año 2020, unas 400 personas murieron y 1.235 resultaron heridas, un promedio de 8 personas asesinadas y 24 heridas por ataque. En el 2019, se llevaron a cabo unos 43 atentados suicidas en Afganistán, en los que murieron alrededor de 660 personas y 1.820 resultaron heridas, un promedio de 15 personas muertas y 42 heridas por cada ataque. Además, se llevaron a cabo alrededor de 3 atentados suicidas en el año 2020 en Pakistán, en comparación con un aproximado de 10 ataques en el 2019. Un atentado suicida fue llevado a cabo en Filipinas en el año 2020 por el grupo Abu Sayyaf, identificado como socio de ISIS en el Sudeste Asiático, en comparación con 3 ataques perpetrados en el 2019. Un atentado suicida se llevó a cabo en el 2020 en Rusia, perpetrado por rebeldes islamistas.

África sigue siendo un escenario bastante activo para los atentados suicidas con alrededor de 37 ataques perpetrados en el año 2020, alrededor del 29% del total en el mundo, principalmente Somalia en el África Oriental. Dos organizaciones se destacan en esta imagen: al-Shabaab en Somalia, aliado al bando de Al-Qaeda y Boko Haram en Nigeria, siendo este socio del bando de ISIS. En contraste con la disminución global general de los atentados suicidas en el año 2020, el número de atentados suicidas en África se mantuvo bastante estable e incluso se incrementó, con un 12% más que los 33 ataques cometidos en el 2019. El grupo Al-Shabaab fue responsable de alrededor de 24 atentados suicidas en el 2020, todos en Somalia, en comparación con alrededor de 14 cometidos el año anterior. Aproximadamente 130 personas murieron asesinadas y 210 resultaron heridas en estos ataques, un promedio de unas 5 personas asesinadas y 9 heridas por ataque. En los 13 atentados suicidas perpetrados en Somalia en el año 2019 (un ataque adicional fue llevado a cabo en Kenia), murieron alrededor de 210 personas y 380 resultaron heridas, un promedio de unas 16 personas asesinadas y 29 heridas por ataque. Boko Haram fue responsable de unos 10 atentados suicidas en el 2020, en comparación con unos 8 en el 2019: 5 en Camerún, 4 en Nigeria y uno en Chad. ISIS llevó a cabo dos atentados suicidas en Argelia y uno por el grupo Jama’a Nusrat ul-Islam wa al-Muslimin (Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes) en Mali. Una persona murió en un ataque en Argelia, otra murió y dos más resultaron heridas en el ataque en Malí.

En el Medio Oriente, que hasta hace tres años fue el escenario más activo de atentados suicidas durante 15 años, principalmente como resultado de la guerra en Irak, la tendencia a la baja en los atentados suicidas continuó en el año 2020. En el 2020 se produjeron alrededor de 33 atentados suicidas, 26% del total general en el mundo y 29.5% menos que los 47 atentados suicidas del año 2019. La mayoría de los atentados suicidas en el Medio Oriente en el 2020 sucedieron en Siria (alrededor de 19) e Irak (alrededor de 8, la misma cifra del año anterior) – todos estos cometidos por ISIS. Se produjeron atentados suicidas adicionales en Egipto, el Líbano, Libia y Turquía, uno en cada lugar. ISIS siguió siendo el elemento principal responsable de los atentados suicidas en el Medio Oriente, con alrededor de 17 ataques atribuidos a este grupo, un 50% menos que los 34 ataques del año anterior. Sin embargo, Hay’at Tahrir al-Sham también fue prominente en el año 2020, siendo responsable de unos 10 atentados suicidas, en comparación con 6 en el 2019.

El papel de las organizaciones salafistas yihadistas en los atentados suicidas alrededor del mundo

Las organizaciones salafistas yihadistas continuaron siendo una mayoría decisiva en los atentados suicidas del mundo en el año 2020, con responsabilidad directa o indirecta de un 88% de todos esos ataques, o según una evaluación más completa – si se incluyen los ataques cuyos perpetradores son conocidos con gran probabilidad, pero no con absoluta certeza – alrededor del 95% de todos estos ataques. Solo 4 atentados suicidas en el 2020 no pueden atribuírsele con alto grado de certeza a una organización salafista yihadista. A diferencia del 2019, cuando el Estado Islámico y sus socios eran el elemento dominante detrás de los atentados suicidas, el papel de las organizaciones terroristas afiliadas al bando de Al-Qaeda se destacó en el año 2020.

Desde su fundación en el año 2014, el Estado Islámico fue el principal elemento responsable de los atentados suicidas en el mundo, ambos por cuenta propia como a través de sus filiales e incluso ISIS, que llego luego del Estado Islámico tras la derrota militar de este último en el año 2019, continuó con su protagonismo. En el año 2020, sin embargo, el bando de Al-Qaeda lideró atentados suicidas, en donde la mayoría de los ataques fueron llevados a cabo por los talibanes – la organización que patrocinó y acogió a Al-Qaeda en Afganistán durante muchos años. Esta alianza fue directa o indirectamente responsable de unos 66 atentados suicidas, alrededor del 52% del total en el 2020. Los talibanes representaron unos 38 de estos ataques: unos 12 de estos fueron responsabilidad directa suya y unos 26 le fueron atribuidos. ISIS y sus asociados fueron directa o indirectamente responsables de unos 36 atentados suicidas en el 2020, alrededor del 28% del número total de atentados suicidas. Aproximadamente 310 personas fueron asesinadas y 600 resultaron heridas en los ataques perpetrados por ISIS.

A modo de comparación, ISIS y sus socios fueron responsables de unos 69 atentados suicidas en el año 2019, en los que 850 personas fueron asesinadas y 1.365 resultaron heridas. En el 2016, cuando los atentados suicidas de ISIS alcanzaron su punto máximo, el Estado Islámico y sus socios perpetraron unos 330 atentados suicidas, en los que unas 4.450 personas fueron asesinadas y 7.000 resultaron heridas. Otra organización identificada con el movimiento salafista-yihadista que se destacó en el 2020 con unos 10 atentados suicidas en Siria fue Hay’at Tahrir al-Sham. Esta organización, antes conocida como Jabhat al-Nusra, fue uno de los socios de Al-Qaeda que juró lealtad al líder de Al-Qaeda Ayman al-Zawahiri, pero se negó a jurar lealtad a Abu Bakr al-Bagdadí. Hoy día, sin embargo, Hay’at Tahrir al-Sham no se encuentra afiliado en lo absoluto ni a Al-Qaeda ni a ISIS. La organización kurda PKK y una organización rebelde islámica en Rusia llevaron a cabo un ataque suicida en el año 2020.

Las mujeres volvieron a participar en algunos de los atentados suicidas en el año 2020, pero en un 7.5% del número total de perpetradores, su representación en estos ataques se ve disminuyendo. Las mujeres perpetraron atentados suicidas en 5 países, y alrededor de 13 mujeres participaron en unos 8 ataques, en los que fueron asesinadas 57 personas y 134 resultaron heridas. El número de mujeres que llevaron a cabo atentados suicidas en el 2020 se redujo en aproximadamente un 41% de alrededor de 22 mujeres que llevaron a cabo 14 ataques en el 2019. Al igual que en el año anterior, la mayoría de las mujeres que llevaron a cabo atentados suicidas en el 2020 pertenecían a la organización Boko Haram.

Resumen desde perspectivas a una década

Durante la última década se cometieron más de 3.000 atentados suicidas en 45 países, en los que más de 31.000 personas fueron asesinadas y unas 57.000 resultaron heridas. Los países que sufrieron la mayor cantidad de atentados suicidas en la década fueron Irak (alrededor de 800 ataques), Afganistán (unos 650), Siria (320), Nigeria (300), Pakistán (220), Somalia (200) y Yemen (130). Hubo relativamente menos atentados suicidas el primer año de la década (2011) y el último año (2020), debido a los reveses sufridos por las organizaciones salafistas yihadistas: alrededor de 120 atentados suicidas en cada uno de estos dos años. En cambio, entre los años 2014-2016, en el periodo de apogeo del Estado Islámico, el número aproximado de atentados suicidas fue mucho mayor: 590 en el año 2014, 450 en el 2015 y 470 en el 2016. El descenso del Estado Islámico hasta su colapso en el 2019 también se reflejó en una disminución sustancial en el número de atentados suicidas, la mayoría de ellos perpetrados por organizaciones salafistas yihadistas, lideradas por el Estado Islámico y sus asociados junto a Al Qaeda y sus asociados.

Si la tendencia a la baja de los atentados suicidas en los últimos años es resultado del rendimiento a la baja en esta actividad o una combinación de las circunstancias en las que operan las organizaciones involucradas y la mejora en las capacidades de contraataque por parte de los países que fueron atacados quedará claro en la próxima década. Al mismo tiempo, la evaluación es que debido al valor simbólico de los atentados suicidas (istishhadiya – auto-sacrificio en el camino a Alá) para las organizaciones salafistas yihadistas, incluso más allá de sus ventajas prácticas, los atentados suicidas seguirán constituyendo una herramienta simbólica-religiosa en su lucha en los próximos años, aunque con una extensión, frecuencia y fuerza que variará según las circunstancias cambiantes del momento.

 

 

Gracias al equipo de pasantes del Programa de Terrorismo y Conflictos de Baja Intensidad del INSS por su contribución a la investigación: Orin Cohen, Hila Alon, Yael Bassan, Bar Zazon, Amit Ayalon, Tomer Krepak, Moshe Green, Bar Amoyal, Liel Farhi, Tali Franks, Gal Sagir y Omer Oren.

 

Yoram Schweitzer es investigador principal y jefe del Programa sobre Terrorismo y Conflictos de Baja Intensidad

 

Aviad Mendelboim es asistente de investigación

 

Arella Hendler-Bloom es asistente de investigación

 

 

 

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