Arabia Saudita y una posible normalización de relaciones con Israel – Por Yoel Guzansky (INSS)

¿Se unirá Arabia Saudita a la creciente tendencia de normalizar relaciones con Israel? Quizás, aunque no tan rápidamente y tendrá que superar desafíos y limitaciones, tanto internas como externas. ¿Cuáles son las oportunidades que se encuentran latentes en el acuerdo a las dos partes y qué probabilidades hay de que muy pronto los israelíes sean bienvenidos en Riad?

Arabia Saudita gradualmente está cambiando su actitud hacia Israel, sentando las bases para un proceso que pudiera culminar en el logro de unas relaciones bilaterales plenas. La importancia económica, religiosa y política de Arabia Saudita le concede a Israel un interés especial en lograr un acuerdo de normalización de relaciones con el reino, siempre que esto no resulte en erosionar la ventaja militar cualitativa que posee Israel (QME, siglas en inglés). Riad, sin embargo, posee varias limitaciones internas y externas, así como también un conjunto de sensibilidades muy particulares. Para Arabia Saudita, el tema de las relaciones con Israel se relaciona principalmente con la estabilidad interna y el estatus regional del reino. Es muy posible que hoy día una normalización total de relaciones con Israel sea percibida como un paso muy lejano. Sin embargo, esto no significa que los preparativos no estén en marcha para tal acuerdo, especialmente en lo que respecta al tema de la opinión pública, que todavía se opone mayoritariamente a una normalización de relaciones con Israel, incluyendo medidas parciales equivalentes a una “normalización de relaciones progresiva”. En cualquier caso, si consideramos un futuro acuerdo, se supone que Arabia Saudita buscará probar dos parámetros principales: el éxito y la expansión de los Acuerdos Abraham y la mejora en las relaciones entre Israel y los palestinos. Otros factores que probablemente alentarán la normalización de relaciones son un acuerdo con los Estados Unidos para la venta de armamento avanzado a Arabia Saudita y los cambios internos que se sucedan en el reino.

Como parte del ímpetu hacia los acuerdos de paz y de normalización de relaciones entre Israel y los países del Golfo y de África, la importancia económica, religiosa y política de Arabia Saudita le concede a Israel interés en lograr un acuerdo similar con el reino. Riad, sin embargo, posee varias limitaciones internas y externas, así como también un conjunto de sensibilidades muy particulares. Es probable que el precio a una normalización de relaciones con el reino sea más alto que con los demás estados del Golfo y por lo tanto, no está del todo claro cuándo y bajo qué condiciones Arabia Saudita estará dispuesta a firmar un acuerdo al estilo de los Acuerdos Abraham.

El apoyo de Arabia Saudita a los Acuerdos Abraham muestra lo mucho que el reino se ha alejado de su anterior postura. Su apoyo es reflejado en el hecho de permitir que los aviones israelíes vuelen dentro del espacio aéreo saudita hacia y desde los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, la cobertura y comentarios relativamente positivos sobre Israel en los numerosos medios de comunicación del Reino saudita y los comentarios de los actuales y antiguos funcionarios principales ​​en el reino. El canciller Príncipe Faisal bin Farhan declaró recientemente que la normalización de relaciones entre los dos países era un hecho inevitable. Arabia Saudita ya no silencia más sus críticas, del pasado y presente, al liderazgo palestino y al igual que Israel, culpa a los palestinos por la falta de progreso en el proceso de búsqueda al logro de la paz. Bin Farhan enfatizó, sin embargo, que el reino aún condiciona el establecer relaciones normales con Israel a una solución del tema palestino basado en la Iniciativa de Paz Árabe.

Las relaciones entre Israel y Arabia Saudita durante años se han desarrollado a lo largo de varios canales paralelos: el canal de seguridad e inteligencia, que todavía constituye una base firme, aunque muy limitada, a relaciones que necesariamente han permanecido secretas; un canal económico-comercial, tampoco público; y en años recientes, un canal centrado en el diálogo interno-religioso. Junto al secretismo que ha caracterizado a la mayoría de estos canales, también se han desarrollado con el tiempo lazos mucho más abiertos. Estos incluyen ahora reuniones entre destacadas figuras de ambas partes, principalmente aquellos que anteriormente ocuparon cargos oficiales, e intercambios de mensajes públicos. A pesar de las negativas de los altos funcionarios sauditas, es muy probable que las negociaciones y los acuerdos logrados con los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Sudán se hayan llevado a cabo con el conocimiento y apoyo de al menos una buena parte del liderazgo saudita. En general, los acuerdos firmados con estos países sirven a los intereses del reino y le proveen una manera de sopesar los posibles beneficios y riesgos de un posible acuerdo futuro con Israel, incluyendo posibles reacciones públicas al respecto.

Desafíos a la normalización de relaciones

El liderazgo de Arabia Saudita parece estar dividido sobre el tema de una normalización de relaciones. Si bien los líderes sauditas actuales y pasados se pronuncian pragmáticamente sobre el tema Israel, parece ser que el Rey Salman se está adhiriendo a una visión mucho más tradicional sobre Israel y el tema palestino. En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre del 2020, Salman volvió a vincular la normalización de relaciones con Israel al cumplimiento por Israel a una serie de condiciones basadas en los parámetros de la Iniciativa de Paz Árabe. Los diferentes mensajes escuchados por parte de los líderes sauditas sobre el tema pueden reflejar el interés del reino en conservar suficiente espacio para maniobrar con el propósito de permitirles retirarse o avanzar hacia la normalización de relaciones, según las circunstancias y condiciones que puedan presentarse. Las probabilidades de una normalización de relaciones con Israel se incrementarán después que muera el Rey Salman y ciertamente si su hijo, el Príncipe Heredero a la Corona Mohammed (MBS) es nombrado rey. Es de suponer que el tema de la normalización de relaciones con Israel se verá afectado por el entendimiento del Príncipe MBS al grado y alcance en que tal medida pueda interferir con su nombramiento, que en cualquier caso debe obtener legitimidad interna dentro del reino.

Más allá de las políticas internas yace el tema de cuán abierta se encuentra la ya conservadora sociedad de Arabia Saudita ante la probabilidad de un acuerdo futuro con Israel. En años recientes la sociedad saudita ha podido aceptar cambios sociales y económicos sustanciales junto a críticas públicas muy limitadas. Sin embargo, esto no significa que un acuerdo de paz con Israel reciba tal apoyo. Al mismo tiempo, la normalización de relaciones pudiera derivar del apoyo a los recientes cambios estructurales realizados dentro del reino, incluyendo la estructura y composición de la Asamblea Consultiva Saudita (el Consejo Shura) y el Consejo de Antiguos Estudiosos. Es muy probable que tales cambios faciliten el que la casa real del reino actúe con más flexibilidad al tomar tales medidas de gran alcance.

La casa real saudita no ha ocultado su deseo de modificar el discurso interno en el país, incluyendo su discurso religioso. La religión juega un papel primordialmente clave en la retórica del reino, en parte como medio para que las autoridades influyan sobre los sentimientos y obtengan apoyo popular. Se espera que el Príncipe MBS continúe utilizando a la institución religiosa, la cual es financiada por el estado para que rechace una posible oposición a ello e intente allanar el camino para lograr implementar medidas políticas controversiales, incluyendo la normalización de relaciones con Israel. Existen indicios de que se ha adoptado una actitud mucho más tolerante hacia los judíos y el judaísmo, a fin de poner a prueba una respuesta popular, pero también para permitir que los mensajes de normalización de relaciones y de convivencia penetren dentro del discurso público. Las respuestas negativas a este esfuerzo provienen principalmente de los sauditas en el exilio, la mayoría de los cuales se oponen al régimen y no de sus residentes, que temen expresar abiertamente sus opiniones en contradicción a la postura del gobierno.

Otro desafío consiste en mantener el estatus del reino dentro del mundo musulmán. Este objetivo, siendo del interés supremo para Riad, puede verse perjudicado por las críticas de actores tales como Turquía e Irán que buscan adoptar la causa palestina y utilizarla para atacar al reino. Arabia Saudita compite en el mundo musulmán contra aquellos ansiosos por desafiar su estatus y un acuerdo con Israel puede que tenga un impacto negativo en su capacidad para competir. Debido al estatus del reino dentro del mundo musulmán, un acuerdo de normalización de relaciones es especialmente valioso para Israel, en el que espera que dicho acuerdo facilite mejores relaciones con la totalidad del mundo musulmán.

Resultados a una normalización de relaciones

El establecimiento de relaciones oficiales con Israel ayudará a Arabia Saudita a lograr una serie de objetivos estratégicos. Primeramente, en los últimos años, la élite saudita ha llegado a dudar de la voluntad estadounidense de respaldarla cuando sus intereses esenciales están en juego. El reino posee un claro interés en que Washington se involucre profundamente en el Medio Oriente y se vea mucho más comprometido y sensible ante los intereses sauditas, particularmente en lo que respecta al tema Irán. Riad considera un acuerdo con Israel como una manera de fortalecer sus vínculos con los Estados Unidos. Es muy posible que Arabia Saudita esté retrasando tomar alguna decisión al respecto hasta después de las elecciones estadounidenses, para tener algo que ofrecerle a Joe Biden, si este es electo presidente. Fortalecer las relaciones con los Estados Unidos es del interés supremo de Arabia Saudita y el éxito en hacerlo pudiera afectar el estatus interno del Príncipe MBS.

Segundo, Arabia Saudita cree que un acuerdo con Israel muy probablemente mejore su imagen y estatus internacional, incluyendo el Congreso estadounidense, que se ha visto perjudicado en los últimos años por varias de las acciones del reino. Esto coincide con los esfuerzos de Arabia Saudita de comercializar un “Islam mucho más moderado” como parte de su continuo proceso de modernización. Algunas de las otras posibles ventajas para Arabia Saudita ante un acuerdo con Israel pudieran obtenerse sin un anuncio público de relaciones bilaterales. Sin embargo, las conexiones públicas permiten un acceso más fácil a la tecnología israelí, por ejemplo y también pueden fortalecer el estatus de Arabia Saudita respecto a los lugares sagrados islámicos en Israel. Es muy probable que el incremento de la ansiedad saudita en referencia al tema Irán sea un factor que motive al reino a avanzar hacia un acercamiento con Israel, más no necesariamente a través de la firma de un acuerdo formal, al igual que también puede ser un factor disuasorio contra el logro de relaciones mucho más cercanas.

Importancia para Israel

Para Arabia Saudita, el tema de las relaciones con Israel depende de la estabilidad y el estatus del reino. Es muy probable que en la actualidad, un acuerdo de normalización pleno y total con Israel sea percibido como un paso demasiado alejado. Sin embargo, esto no significa que no estén en marcha los preparativos para tal acuerdo, especialmente el moldear a la opinión pública, mayoritariamente opuesta todavía a una normalización de relaciones con Israel. En la medida en que el reino sienta que puede supervisar y controlar el discurso público, se sentirá más seguro en tomar las medidas apropiadas para un acercamiento con Israel.

Los Acuerdos Abraham establecen un límite básico sobre varios temas y por ende, es muy probable que las exigencias de Riad sean mayores que las de Abu Dabi. En primer lugar, si el acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos le puso un alto al plan israelí de anexarse territorios en Cisjordania, entonces los términos sauditas pudieran incluir exigencias aún más fuertes para Israel sobre el tema palestino. Además, los Emiratos Árabes Unidos exigen el acceso a la obtención de armamento avanzado estadounidense, incluyendo el caza bombardero F-35 y es muy posible que las demandas de Arabia Saudita en esta área sean más altas que las de los Emiratos Árabes Unidos – posiblemente extendiéndose incluso hacia el campo nuclear.

La postura de los estados del Golfo respecto a Israel es muy dinámica, cambia con el tiempo y es con concesiones sobre las condiciones de la Iniciativa de Paz Árabe. Por lo tanto, es muy posible que la adhesión de Riad a los términos de la Iniciativa de Paz Árabe como base para las negociaciones sea útil no solo para mantener la estabilidad y el estatus del reino, sino también como moneda de canje en las negociaciones con los Estados Unidos sobre los términos para una normalización de relaciones.

En conclusión, Arabia Saudita se encuentra dando pasos cautelosos y muy graduales hacia una normalización de relaciones con Israel lo que equivale a una “normalización de relaciones progresiva”. Ponderando las limitaciones y ventajas, es bastante difícil determinar cuándo y bajo qué condiciones estará dispuesto el reino a unirse a los Acuerdos Abraham, pero la posibilidad ciertamente no puede ni debe ser descartada. En camino hacia un acuerdo, Arabia Saudita buscará probar dos parámetros principales: el éxito y la expansión de los Acuerdos Abraham y la mejora en las relaciones entre Israel y los palestinos. La voluntad de Israel en tomar medidas para hacer avanzar el proceso de paz será de mucha ayuda en relación a estos parámetros e incrementará la posibilidad de que Arabia Saudita normalice eventualmente sus relaciones bilaterales. Otros factores favorables pudieran muy bien incluir un acuerdo con los Estados Unidos para venderle armamento avanzado a Arabia Saudita y cambios internos en el reino respecto a un estatus mejorado de Israel en la opinión pública y sobre la persona que heredará el trono saudita.

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