Aprender de los egipcios: ¿Por qué Israel no bloquea los fondos que le llegan al movimiento islámico? – Por Dorón Paskin (Yediot Ajaronot 13/10/2015)

Israel considera al movimiento islámico de Israel como el brazo financiador del Hamás y está convencida que es la responsable de la campaña de incitación actual alrededor del Monte del Templo. Sin embargo, desde hace decenas de años Israel no logra controlar el traspaso de ese dinero.

El movimiento islámico, que fue señalado por los líderes del gobierno de Jerusalén como quienes están detrás de la incitación actual alrededor del Monte del Templo, fue levantado por el jeque Abdallah Nimer Darwish a comienzos de los años 70’. A pesar que oficialmente ellos no tienen una relación directa con su partido madre, los Hermanos Musulmanes, de facto el movimiento boga por la conformación de un gobierno islámico en los territorios de Palestina, bajo el cual podrán vivir también judíos y cristianos. No se puede esconder que el movimiento islámico tiene sendos lazos con el Hamás, que es considerada el brazo de los Hermanos Musulmanes en los territorios palestinos.

En momentos que la ola de terrorismo en las calles de Israel y en especial en Jerusalén no cesa, los comerciantes de la capital experimentan un periodo de detención de su actividad comercial, muy parecida al periodo anterior de atentados en las calles de la ciudad.

La rama norteña del movimiento islámico, liderada por el jeque Raed Salaj, es considerada como más militante que su par del sur, cuyos representantes participan en las elecciones para la Knesset. Desde hace unos años la rama del norte impulsa una campaña basada en “la mezquita de El-Aqsa está en peligro”. Cada año el movimiento lleva a cabo un congreso multitudinario en Um-El-Fajem bajo ese título, que es una demostración de fuerza claramente anti-israelí.  

La ideología extremista religiosa clásica de los Hermanos Musulmanes, provocó en el pasado que sus fieles se dediquen al terrorismo y hagan atentados. Desde el punto de vista de sus acciones, el movimiento islámico de Israel actúa de acuerdo al modelo del movimiento de los Hermanos Musulmanes. Esto se manifiesta con la conformación de organizaciones de beneficencia y ayuda, movimientos juveniles, organizaciones religiosas, enfermerías y otras instituciones. Las organizaciones sirven como una plataforma para recolectar dineros de donaciones entre los árabes de Israel, pero también desde fuentes anónimas desde el extranjero, en general también desde los países occidentales, del Golfo y de otros países árabes.

Dinero del Hamás

A pesar que a finales de los años noventa el gobierno israelí se comprometió a aumentar la supervisión de los fondos que fluyen bajo las manos del Movimiento Islámico, parece que en la práctica los líderes y activistas radicales han encontrado la forma de burlar al gobierno para financiar sus actividades. No hay que ser un investigador del Shin Bet para comprender que si el movimiento impulsa una campaña de donaciones en pos de “los niños de Siria” entre los árabes israelíes y recibe ese dinero en efectivo en las mezquitas u en otros actos públicos, es posible ocultar la ruta exacta de esos fondos.

Por otra parte, en los últimos años Israel ha acumulado más y más piezas de información según las cuales el Movimiento Islámico se convirtió en el brazo de financiación real del Hamás entre los árabes israelíes. Parece que el dinero fluye a ambos sentidos de una manera sofisticada por lo que a las fuerzas de seguridad israelíes les resulta difícil localizar la pista del flujo de fondos. En el pasado se sabía que un conocido cuerpo perteneciente al Movimiento Islámico recibido millones de dólares de organismos islámicos en Gran Bretaña y Francia y entregó salarios mensuales a las familias de los miembros del Hamás que murieron en ataques terroristas contra Israel.

El año pasado fue detenido una autoridad del Hamás llamado Mahmoud Tuama en el puente Allenby, y reveló los vínculos financieros entre el Movimiento Islámico y el Hamás. Según Tuama, el movimiento islámico Hamás utilizaba a miembros del movimiento islámico de Israel para financiar proyectos en el este de Jerusalén. Entre otras cosas, se conoció que el movimiento islámico Hamás había transferido fondos para jovenes palestinos que se quedaban en la mezquita de Al-Aqsa con el fin de “protegerla de los judíos que venían a rezar”. El dinero (1.200 dólares por mes para cada uno de los jovenes palestinos) se transfirió bajo la nariz del régimen israelí en el disfraz de “apoyo a los estudiantes”. Por cierto, el dinero fue recaudado entre los partidarios del movimiento Hamás en Turquía, Qatar y otros países. Por supuesto, el Movimiento Islámico niega estas afirmaciones.

Secando los recursos financieros

Secar los recursos financieros de las organizaciones extremistas es la manera más efectiva de reducir sus actividades, principalmente la capacidad de reclutar nuevos seguidores. En este contexto, el movimiento islámico no es diferente. Limitando su capacidad para recaudar fondos podría causarle un descenso en su popularidad entre los árabes israelíes. Si Israel decide declarar al movimiento islámico como proscrito es posible que termine adoptando el modelo usado por el vecino del sur, Egipto, que aptó por una guerra total contra los Hermanos Musulmanes y, en particular, contra sus fuentes de financiación. Por supuesto, las circunstancias son diferentes en Israel y Egipto, y es imposible comparar el grado de peligro para la estabilidad de la seguridad del Movimiento Islámico en Israel con la de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Sin embargo, la determinación de Egipto demuestra que la guerra contra los movimientos religiosos radicales no puede tomarse a la ligera. Poco después del derrocamiento del presidente egipcio Mohamed Morsi, el movimiento de la Hermandad Musulmana fue proscrito, el gobierno egipcio decidió establecer un comité especial para la confiscación de los activos de los radicales. La lógica detrás de la creación de ésta comisión era asumir que si era posible drenar los recursos financieros también sería posible desmantelar los activos políticos y militares. A la cabeza del comité fue nombrado el viceministro de Justicia egipcio Izzat Khamis, quien desde entonces se ha convertido en uno de los más protegidos en Egipto. Él y el fiscal del Estado egipcio Hisham Barakat (que fue asesinado) se convirtieron en las figuras que simbolizan la lucha contra el extremismo religioso islámico, además del Presidente A-sisi.

Equipos de investigación especiales fueron designados exclusivamente para identificar los activos de la Hermandad Musulmana en Egipto y para comprender cómo financian sus proyectos en Egipto, utilizando vías legítimas. De acuerdo con las autoridades egipcias, han alcanzado logros impresionantes. Desde el comité afirman que han cofiscado un total de $ 4000 millones en activos (parte de esta cantidad se utiliza para cubrir los gastos de las víctimas del terrorismo o los costos de cura para los heridos provocados por el terrorismo). Entre otras cosas, se han confiscado los activos de 1.200 líderes de los Hermanos Musulmanes. Además, se han confiscado los activos de aproximadamente 1.100 instituciones de la Hermandad Musulmana (incluidos hospitales y escuelas en diversas provincias de Egipto).

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