Al movimiento BDS le sale el tiro por la culata y perjudica a miles de Palestinos – Por Eden Gorodischer

El temor en el rostro de Haytam era evidente. Yo podía decir que estaba procesando lo que acababa de escuchar. El trabajo de Haytam es su sustento; es la manera en que sustenta a su esposa e hijos. Sin ello, no pudiese imaginar lo que les sucedería. Haytam es palestino y acaba de enterarse sobre los esfuerzos por cerrar la fábrica en la que estábamos en la ciudad israelí de Ariel.

Los propietarios israelíes de la compañía no fueron los que intentaban cerrar la fábrica. Tampoco fue el gobierno israelí. El llamado al cierre provino desde los Estados Unidos, donde por más de una década, en decenas de instalaciones universitarias, cada año, estudiantes y profesores anti-Israel han presionado a las universidades para que dejen de trabajar con compañías que operan en Israel. Los estudiantes y académicos que dirigen este esfuerzo afirman haber sido llamados a la acción por la sociedad civil palestina. Mientras yo me encontraba allí, en la fábrica con Haytam, con sus ojos abiertos de espanto y temor, supe que ese reclamo era una tontería.

Los esfuerzos para aislar económica y culturalmente al Estado de Israel no han encontrado ningún éxito aquí en los Estados Unidos. A pesar de lo que organizaciones tales como la Alianza de Solidaridad Palestina y Estudiantes por la Justicia en Palestina pudieran pretender hacerles pensar, estos esfuerzos no han tomado raíz tampoco en los campus universitarios. En realidad, ninguna universidad ha retenido sus inversiones en compañías que operan en Israel. Sin embargo, aquí en el Instituto Universitario Hunter de la Ciudad Universitaria de Nueva York, nuestro gobierno estudiantil está siendo presionado para que vote por una legislación que demonice a Israel en estas premisas universitarias. Pasar este tipo de resolución haría de Hunter un espacio inseguro para cualquiera que apoye a Israel y espera por el día en que los palestinos y los israelíes puedan trabajar juntos no sólo en una fábrica en Ariel, sino en toda la región.

El boicot a Israel no beneficia a los palestinos. En su lugar, cuando esposos y padres vivan desempleados, las familias de los proveedores palestinos tales como la de Haytam sufrirán inmensas penurias.

La situación de Haytam no es única. Existen muchas compañías israelíes que emplean a palestinos para trabajos altamente calificados y valoran a sus empleados de todas las religiones e historial. En promedio, los palestinos ganan el doble del salario de sus hermanos que trabajan en las empresas árabes. A menudo los salarios son incluso más altos o iguales a sus compañeros de trabajo israelíes. Se estima que 120.000 palestinos trabajan para empresas israelíes y el gobierno israelí espera agregar 30.000 puestos adicionales a esta cantidad.

Si estas campañas de desinversión, comúnmente referidas como el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) tienen éxito, todas estas personas quedarán desempleadas, propinándole un enorme golpe a cientos de miles de palestinos.

Para muchos, incluyendo para los estudiantes aquí en el Instituto Universitario Hunter, Israel no es sólo un lugar en un mapa o un segmento de un video de 30 segundos en CNN. Es mi hogar. Es donde me siento más cómoda. Es también donde gente incluyendo a cristianos y musulmanes disfrutan de un nivel de derechos humanos que simplemente no existen en ninguno de los vecinos de Israel en el Medio Oriente.

Sabiendo que los esfuerzos de la organización Estudiantes por la Justicia en Palestina y sus socios en otras premisas universitarias para “castigar” a Israel en realidad no le hacen justicia al pueblo palestino, deberíamos estar trabajando para demostrar que demonizar a Israel solo perjudica a los palestinos. La simple verdad es que no existe nada pro-palestino entre estos grupos. Estos solo existen para deslegitimar al estado judío.

Defiendo los derechos humanos aquí en casa y alrededor del mundo. Me preocupo profundamente para proveer el mejor resultado posible a todas las personas en cualquier conflicto. También sé que pasar una resolución incoherente a través del gobierno estudiantil no hará nada para abordar el conflicto en el Medio Oriente; Sólo creará más conflicto aquí en nuestras instalaciones universitarias. Anhelo ver a estudiantes promover la paz en una región que muchos denominan su hogar.

 

 

Eden Gorodischer es estudiante de segundo año de Psicología en el Instituto Universitario Hunter. Es becaria de Hunter Roosevelt y compañera del grupo educativo israelí StandWithUs.

 

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