Académicos judíos modernos y la tradición masoquista – Por Dr. Manfred Gerstenfeld (BESA)

Existe una fuerte tendencia hacia el masoquismo en el mundo judío contemporáneo, cuyos orígenes pueden encontrarse en el Tanaj [la Biblia hebrea]. La tradición del masoquismo judío continúa a través de la expresión talmúdica y en la literatura judía posterior a ello y también puede encontrarse en el libro de rezos. Uno de los tantos ejemplos recientes es una carta escrita por 240 académicos israelíes y judíos al gobierno alemán rechazando la moción parlamentaria (alemana) que equipara al movimiento BDS con el antisemitismo.

El 17 de mayo el parlamento alemán, el Bundestag, aprobó una moción que equipara el movimiento BDS al antisemitismo. En respuesta, 240 estudiosos judíos e israelíes le escribieron una carta al Bundestag rechazando esta comparación. El grupo le pidió al gobierno alemán que no respalde la moción y que proteja y respete la libertad de expresión, que según ellos está siendo atacada.

Este es uno de los muchos actos típicos del masoquismo judío contemporáneo. La libertad de expresión en Alemania, en el pasado, condujo a los actos criminales más extremistas contra los judíos en la historia de la humanidad. Todavía existen testigos vivos que pueden hablar sobre ello. También existen una serie de cuestiones sustanciales que promueven el antisemitismo en la sociedad alemana contemporánea y en la política gubernamental contra las cuales estos 240 académicos no han protestado de manera organizada, si es que lo han hecho.

A la organización promotora de genocidio, Hezbollah, se le permite operar libremente en Alemania. Alemania apoya muchas resoluciones anti-israelíes en la ONU y en organismos asociados, mientras no existen resoluciones similares contra muchas naciones criminales. Esto es, según la definición principal de antisemitismo (la denominada por la Asociación Internacional para el Recuerdo del Holocausto [AIRH]), un acto antisemita. Tampoco los académicos judíos mencionados protestaron contra la inmigración de cientos de miles de antisemitas entre los refugiados de países musulmanes que han ingresado a Alemania desde el año 2015. Cabe señalar que estos antisemitas importados no distinguen en su prejuicio y odio entre judíos masoquistas y no-masoquistas.

El masoquismo fue y es un hilo sustancial en la sociedad israelí y en el mundo judío. Es una tradición milenaria. Sin embargo, este es ignorado casi en su totalidad dentro del discurso público judío. Uno puede encontrar tendencias masoquistas en los orígenes del judaísmo. En tiempos de adversidad, las naciones paganas a menudo agregaban o reemplazaban a sus dioses existentes mientras culpaban a estos últimos por sus desgracias. El Tanaj (La Biblia hebrea) da un ejemplo de ello durante el gobierno asirio hacia la tierra de Israel. Cuando sus nuevos habitantes fueron atacados por leones, estos le pidieron a un sacerdote israelita que les enseñara cómo adorar al Señor mientras ellos todavía adoraban a sus dioses existentes. En contraste, los israelitas, bajo la continua advertencia de sus profetas, comenzaron finalmente solo a auto-culparse por sus desgracias.

Mucho antes de esa época, el patriarca Abraham realizo esfuerzos extremos en una discusión detallada con el Señor para que salve a la malvada ciudad de Sodoma de ser destruida. Sin embargo, cuando el Señor le ordenó que sacrificara a su hijo Isaac, Abraham estuvo muy ávido y dispuesto a cumplir con esta orden divina sin proferir argumento en lo absoluto.

Uno también puede rastrear este masoquismo dentro del Talmud, donde dice explícitamente: “El rabino Abahu dice estar siempre entre los perseguidos y no entre los perseguidores”. Uno lo encuentra en la literatura judía posterior y en el actual libro de rezos judío, particularmente antes de las festividades más importantes del judaísmo.

Otro texto bíblico que puede conducir al masoquismo es el de Isaías en el que instruye a los israelitas a ser “luz para las naciones”. Es el masoquismo encarnado en el que los judíos concluyen de este mandato que el Estado de Israel ha fracasado si es este menos que perfecto. Este tipo de pensamiento invita a una crítica discriminatoria hacia Israel contra la cual los masoquistas judíos no poseen defensa alguna.

En Israel, existen muchos ejemplos de fenómenos masoquistas. Uno es la referencia repetida a la “Masacre de Deir Yassin en 1948”. El profesor Eliezer Tauber de la Universidad Bar-Ilan ha establecido que gran parte de lo que se ha promovido durante décadas como atrocidades en Deir Yassin es un mito o fue muy exagerado. Deir Yassin fue un evento marginal en comparación con los enormes crímenes cometidos por las naciones occidentales en las colonias y durante las guerras coloniales por los portugueses, británicos, franceses, holandeses y otros. Ninguna de estas naciones se refiere a sus crímenes históricos con tanta frecuencia como lo cita Israel en Deir Yassin.

Entre los 240 firmantes de la carta de académicos judíos e israelíes al gobierno alemán se encuentran varios incitadores incondicionales anti-Israel. Uno de los más conocidos es Noam Chomsky. Este ha apoyado los derechos del académico francés Robert Faurisson, uno de los principales negadores del Holocausto en Europa. Chomsky creó una idea conceptual para afirmar que Hitler pudo haber exterminado a seis millones de judíos sin ser antisemita.

Recientemente, este ha defendido al auto-definido “amigo” y “hermano” de los terroristas genocidas Jeremy Corbyn. Chomsky dijo en una entrevista que votaría por Corbyn, a quien llamó una persona decente. Este advirtió sobre el surgimiento de las tendencias judeo-nazis en Israel. Chomsky también ha llamado a Gaza “un campo de concentración”. Alan Dershowitz afirmó en su libro The Case for Israel que Chomsky presenta un doble discurso sobre el tema del racismo y culpa a Israel solo por la crisis de los refugiados de 1948. Chomsky también apoyó el que a Hezbollah en el año 2006 se le permitiera armarse en el Líbano.

Otra firmante de la carta fue la académica estadounidense Judith Butler, quien dijo en el 2006: “Es extremadamente importante entender a Hamás junto a Hezbollah como movimientos sociales progresistas, de izquierda y que son parte de una izquierda globalista”.

Quizás aún más sorprendente es el hecho de que los firmantes incluyen a estudiosos del Holocausto. Uno de los más problemáticos es Daniel Blatman, profesor de estudios contemporáneos sobre la judería y el Holocausto en la Universidad Hebrea. También es historiador jefe de la exposición permanente en el Museo del Gueto de Varsovia. Además del asesinato en masa de judíos por parte de los alemanes en territorio polaco, los polacos asesinaron a muchos más judíos de los que salvaron. El hecho de que Blatman haya firmado la carta es indicativo adicional de que debería ser seguido de cerca por posibles distorsiones futuras. Cuando Blatman habló sobre sus planes para el museo de Varsovia, este ni siquiera mencionó a los asesinos de judíos polacos durante el Holocausto.

Blatman también ha atacado a la AIRH en el diario Haaretz, alegando que es una herramienta del gobierno israelí. Este ha acusado a la AIRH de establecer una definición de antisemitismo que sirve a los intereses políticos de ese gobierno.

Blatman ha sido objeto de fuertes críticas por parte del presidente honorario de la AIRH Yehuda Bauer, quien es el principal estudioso del Holocausto en Israel. Este respondió en el mismo diario que la afirmación de que Israel controla a la AIRH es un rumor infundado antisemita. Este agregó que Blatman había sido nombrado historiador jefe de un nuevo museo que fue apoyado por el régimen nacionalista polaco, aparentemente como su razón asumida judío-israelí.

Bauer concluyó: “Nunca imaginé que un ataque antisemita y una crítica venenosa de un proyecto positivo que promueve el recuerdo del Holocausto surgiría de la Universidad Hebrea de Jerusalén sobre el Monte Scopus y de la persona que ocupa el mismo cargo – jefe del Instituto para la Judería Contemporánea – que yo ocupé allí durante décadas. Pero uno aprende, incluso a mi edad avanzada”.

Debería prestársele mucha más atención al fenómeno del masoquismo judío milenario, que ha sido muy poco investigado. Es una amenaza importante para el buen funcionamiento del mundo judío e Israel. Un resultado de tal comportamiento masoquista es su efecto negativo sobre la imagen internacional y doméstica de judíos e israelíes alrededor del mundo.

 

El Dr. Manfred Gerstenfeld es Investigador Asociado Sénior en el Centro BESA y ex presidente del Comité Directivo del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalén. Este se especializa en las relaciones Israel-Europa occidental, el antisemitismo y anti-sionismo y es autor del libro ‘La guerra de un millón de recortes’.

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