A un año de la Guerra de Gaza: Hamás se atrinchera mientras crecen las frustraciones – Por Karin Laub y Fares Akram (Times Israel)

Sin alternativas a su gobierno y un inquebrantable apoyo de al menos un tercio de los habitantes de Gaza, el movimiento islamista mantiene su control.

Emad Firi está enojado. Durante la guerra entre Israel y Hamás el pasado verano, una esquirla se estrelló contra el techo de su casa destrozándole la pierna derecha. Incapaz de trabajar, el hijo de Firi ahora conduce su taxi, pero la familia lucha por sobrevivir.

El hombre de 50 años de edad culpa a Israel, pero también al grupo militante islámico Hamás, que gobierna Gaza desde su toma violenta en el 2007. En la era de Hamás, el pequeño territorio ha sufrido tres guerras con Israel y un bloqueo paralizante de la frontera israelí-egipcia que mantiene atrapados a la mayoría de sus 1,8 millones de residentes. ¿Quién no está enojado con esta difícil situación?”, dijo Firi, esperando en una clínica de rehabilitación para finalmente serle implantada una pierna artificial.

Pero el pueblo de Gaza no se alzará – algunos por miedo, dijo. “Si digo dos palabras, puedo ir a prisión” dice, ya que Hamás tolera poco las diferencias de opinión y a menudo detiene a los críticos. “Así que permanecemos en silencio”.

A un año después de la guerra más destructiva hasta ahora en Gaza, Hamás mantiene el control – a pesar de los signos de frustración y una encuesta que indica que la mitad de los residentes podrían emigrar si las fronteras fuesen abiertas.

Ninguna alternativa al gobierno de Hamás ha surgido, luego que rivalidades profundas entre Hamás y el Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud ‘Abbas descarrilara intentos para establecer un gobierno de unidad tanto en la Ribera Occidental como en Gaza.

Hamás también puede depender de un inquebrantable apoyo de cerca de un tercio de la población, indican las encuestas.

Al mismo tiempo, Israel y Egipto han señalado un cambio de política, al tratar de debilitar y quizá derrocar a Hamás, incluyendo aplicar el bloqueo de los últimos ocho años, a fin de contener al grupo.

El ejército egipcio abrió temporalmente el paso fronterizo con Gaza en los últimos días. Miles salieron de Gaza por primera vez en meses, mientras que envíos de cemento que desesperadamente se necesitan entraron en el territorio. Egipto dijo que actúa de acuerdo a la evolución de las evaluaciones de seguridad, mientras que funcionarios de Hamás dijeron que se les prometió una nueva flexibilización al bloqueo.

Mientras tanto, Israel alivió sus estrictas restricciones a la circulación de los residentes de Gaza, en medio de informes de que diplomáticos extranjeros intercambian mensajes entre Israel y Hamás sobre un acuerdo de alto el fuego a largo plazo.

Las autoridades israelíes también han llegado a acordar un nuevo tono de acción. El alto comandante saliente del ejército a cargo en Gaza, Mayor General Sami Turgeman ha dicho recientemente que Israel y Hamás comparten algunos intereses, mientras que el líder ministro del gabinete de derecha Naftali Bennett dijo que la presencia de Hamás en Gaza es una realidad. “No es una cuestión de reconciliarse con este (el gobierno de Hamás) o no”, le dijo al Canal 2 de la televisión israelí el fin de semana. “Veo que ellos (Hamás) están ahí”.

Salah Bardawil, portavoz de Hamás dijo que cree que Egipto e Israel se han vuelto “más realistas”. Ellos “se dieron cuenta de que no pueden alcanzar sus objetivos mediante la violencia y la fuerza” dijo.

El mayor problema de Hamás en la actualidad es la falta de fondos, luego que Egipto cerrara cientos de túneles para el contrabando bajo su frontera con Gaza hace dos años. Los túneles hacían llegar combustible barato y cemento y alimentaban sectores claves de la economía, mientras que Hamás obtuvo decenas de millones al año gravando los bienes contrabandeados.

El cierre de los túneles desencadeno la peor crisis financiera en la historia de Hamás, dejándolo incapaz de cubrir su nómina de $30 millones al mes a 40.000 funcionarios civiles y fuerzas de seguridad.

El año pasado, Hamás accedió a hacerse a un lado en Gaza a fin de crear un “gobierno de consenso nacional” liderado por ‘Abbas – cuyas fuerzas fueron derrotadas por Hamás en el 2007 – con la esperanza de resolver la crisis de dinero efectivo. Sin embargo, las disputas impidieron al gobierno tomar el control en Gaza.

Desde mayo Hamás, que se cree recibe ayuda de Irán, ha intensificado su búsqueda de nuevos ingresos.

Este ha impuesto nuevas tasas de importación sobre bienes que entran en Gaza a través del cruce Kerem Shalom con Israel, incluyendo el 25% de impuesto aduanal a los autos.

Ziad Zaza, ex ministro de finanzas de Hamás, dijo que el gobierno de ‘Abbas en Cisjordania obtiene alrededor de $80 millones al mes en impuestos aduanales del cruce – dinero que Hamás siente debería fluir hacia sus arcas.

Los comerciantes en Gaza, que ya pagan el 50% en impuestos aduanales sobre los autos a ‘Abbas, tuvieron que cumplir luego que Hamás retuvo 265 autos en el cruce. Ismail Abu Nakhala de la asociación de importadores dijo que Hamás está ávido de hacer casi $1 millón al mes sobre las nuevas tarifas.

El concesionario de autos en Ciudad Gaza Alaa Badwan espera una caída en el negocio ya que los precios minoristas están obligados a subir. “En esta situación (en Gaza), no hay lugar para impuestos adicionales”, dijo.

La mitad de la fuerza laboral está desempleada. No ayuda que las grandes empresas y otros empleadores potenciales a menudo se vean obstaculizados por la política.

Hamás exige impuestos de las grandes empresas con sede en Cisjordania con sucursales en Gaza, tales como la operadora en telecomunicaciones Jawwal, propiedad de Paltel Group, la mayor compañía del sector privado en los territorios palestinos.

La semana pasada, el fiscal general en Gaza advirtió que cerraría el principal centro de servicios Jawwal en Gaza por disputas a los impuestos – y el martes cumplió su amenaza. En respuesta el grupo Paltel cerró todas sus oficinas de Jawwal en Gaza como forma de protesta.

El Director General de Paltel Amar Al-Aker, dijo que su compañía ya paga impuestos al “gobierno de consenso” y que el hacer pagos separados en Cisjordania y Gaza solo fortalecerá la división palestina.

A pesar de los crecientes precios y una reacción potencial a los impuestos más elevados, un ex funcionario de Hamás dijo que el grupo tiene que recaudar dinero para prestar servicios en Gaza, incluyendo la seguridad.

“Nosotros recolectamos lo mínimo para sobrevivir”, dijo el ex funcionario Ahmed Yousef. Zaza culpó principalmente los aumentos de precios al cambio involuntario de combustible egipcio barato de contrabando en Gaza a través de túneles a un gas israelí mucho más caro.

El proveedor de mercado Abu Maher Mourtaga dijo que el negocio se ha reducido debido a la doble carga en la subida de precios y una caída del poder adquisitivo. En su puesto de trabajo, el precio de los frutos secos es de hasta 50% mayor al del año pasado, ahora es $15 el kilo (alrededor de $6.80 la libra). Una caja de cinco kilos (11 libras) de dátiles cuesta ahora $16, en comparación con $13 hace un año.

Una encuesta en junio del Centro Palestino Independiente para la Investigación Política refleja la creciente frustración. 50% de los residentes de Gaza están considerando emigrar, hasta cinco puntos más de las encuestas anteriores y el 63% de los consultados no están satisfechos con los resultados de la guerra, dijo la encuesta entre 1.200 personas con un margen de error de 3 puntos porcentuales.

Durante los 50 días de combates, que comenzaron el 8 de julio, Israel lanzó más de 6.000 ataques aéreos contra Gaza, mientras que Hamás disparó más de 6.600 cohetes y morteros contra Israel.

La guerra dejó más de 2.200 palestinos muertos, al menos la mitad de ellos combatientes de acuerdo con Israel y dañó o destruyó 141.000 viviendas, de acuerdo a cifras de la ONU. Israel culpa a Hamás por las muertes de civiles en Gaza ya que se instaló en el corazón de la población y en la infraestructura civil, incluyendo mezquitas, hospitales y escuelas.

Israel contó 73 muertos, entre ellos seis civiles

Una reciente investigación de la ONU concluyó que existen sospechas de que ambas partes cometieron crímenes de guerra, señalando los ataques indiscriminados con cohetes de Gaza contra Israel y la potencia de fuego pesada israelí utilizada en zonas densamente pobladas en Gaza.

Funcionarios de las Naciones Unidas dicen que el ritmo de la reconstrucción es muy lento, sin casas que estén reconstruyéndose desde cero todavía. Roberto Valent, jefe local del Programa de Desarrollo de la ONU, culpó el lento flujo a la ayuda exterior y las trabas a las importaciones de material de construcción dictadas por las preocupaciones de seguridad por parte de Israel.

Decenas de miles de personas siguen desplazadas, mientras que otros viven en apartamentos dañados.

“El asedio es asedio y nada ha cambiado” dijo Fadi Jundia de 29 años, que vive con 12 personas en la planta baja dañada de su casa de familia en Ciudad Gaza, luego que los pisos superiores fueron destruidos por los bombardeos. “Retrocedimos 100 años”.

Algunos hacen vida indigente de los escombros, con menos de la mitad de los 2 millones de toneladas de escombros de la guerra retirados hasta ahora. Maisera Khouli de 24 años, recoge escombros con su burro, vendiendo cada una de sus tres o cuatro cargas diarias por $1.25. Mientras la comida para el asno le cuesta $ 2.50 por día, no queda para más. Khouli dijo que dejaría Gaza de buena gana por un trabajo decente.

Lo que la construcción hace allí es aliviar la presión pública sobre Hamás.

Un nuevo complejo de viviendas en construcción sobre los antiguos terrenos de los asentamientos judíos es financiado por Qatar, el mayor donante extranjero en Gaza. Qatar supervisa el proyecto de $140 millones directamente, en lugar de pasar por Hamás. Aún así, la construcción de 3.600 apartamentos – junto a dos carreteras de cuatro carriles que Qatar pavimenta – crea puestos de trabajo y cumple con las necesidades locales.

Mientras muchos la están pasando muy mal, Hamás se hace cargo de sus propios negocios.

Su estación de televisión Al Aqsa, destruida por un ataque israelí, fue rápidamente reconstruida por $600.000. Bardawil, el portavoz de Hamás y jefe de la estación, dijo que Al Aqsa incluso se las arregló para producir una serie de 30 capítulos, “Combatiente de la Libertad”, por $100.000 a tiempo para el mes sagrado del Ramadán, cuando las familias ven las series de televisión en familia luego de romper su diario ayuno desde el amanecer hasta el atardecer.

Al igual que en crisis anteriores, la estrategia de los militantes es sobrevivir día a día y esperar por un realineamiento regional que pudiera aliviar su aislamiento. Un analista advirtió que otra guerra podría estallar con facilidad debido a que las restricciones en Gaza no han sido levantadas desde que Hamás se la jugó en la guerra en el 2014 como una forma de romper el bloqueo fronterizo.

“En la actualidad, los principales actores Hamás e Israel, no quieren otra guerra”, dijo Nathan Thrall del Grupo Internacional Crisis de acción y reflexión. “(Pero) en un año o dos años, todas las políticas están empujando a Gaza hacia otra guerra”.

 

 

Traducido por Roby para Hatzad Hasheni ‘ El personal del Times de Israel contribuyó a este informe. http://www.timesofisrael.com/a-year-after-gaza-war-Hamás-entrenched-as-frustration-grows/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

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