Este capítulo desarrolla una crítica frontal a la conducción de la seguridad israelí antes del 7 de octubre y sostiene que el fracaso no fue solo operativo, sino también conceptual e institucional. A partir del concepto de “miscalculación”, los entrevistados argumentan que los máximos responsables del Shin Bet y las FDI interpretaron erróneamente las señales de inteligencia debido a una concepción según la cual Hamás buscaba estabilidad y evitaba una guerra. El documental afirma que esa idea no surgió de manera improvisada, sino que fue el resultado de años de desarrollo doctrinario en los ámbitos militar y académico.
El capítulo también cuestiona la creciente influencia del estamento profesional sobre el liderazgo político. Sostiene que generales, jefes de inteligencia y altos funcionarios comenzaron a verse como “guardianes del umbral”, capaces de orientar o incluso condicionar las decisiones del gobierno elegido democráticamente. Según esta visión, la burocracia terminó sustituyendo la autoridad política y moldeando la información que recibían los responsables de tomar decisiones.
Además, se analiza la formación intelectual de una generación de altos mandos, influida por determinadas teorías estratégicas y por una cultura organizacional que privilegiaba la contención por encima de la iniciativa. El documental concluye que esa combinación de concepciones ideológicas, exceso de confianza en Hamás y debilitamiento del principio de subordinación militar al poder civil creó las condiciones que permitieron el desastre del 7 de octubre y plantea la necesidad de profundas reformas en las instituciones de seguridad israelíes.


